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Crónica negra La discusión vecinal entre chabolas que acabó en una reyerta mortal en ValladolidMariano mató a Óscar tras asestarle dos navajazos en un viejo gallinero de la cañada de Fuente Amarga y fue condenado a diez años de prisión por homicidio
Ángela Gago
Sábado, 28 de marzo 2026, 07:01
CompartirLa discusión que acabó en tragedia comenzó sobre las 12 horas del 8 de mayo de 2003. Un cuñado de Óscar H. M. y el hijo de Mariano B. J. arreglaban el tejado de la chabola del primero en un viejo gallinero de la cañada de Fuente Amarga, en el barrio de Buenos Aires. Óscar comenzó a discutir con su vecino por una puerta: «Ponla bien, que entra mucho frío para los niños». Estas fueron las últimas palabras que cruzaron. Pero esa frase no se quedó ahí. Poco después, continuó la disputa con la participación de Mariano, su hijo y dos integrantes de la otra familia, los hermanos Óscar y Jonathan.
Un par de horas más tarde, una llamada anónima alertó al 091 sobre una reyerta en la zona. Mariano había atacado con una navaja a los dos hermanos. Óscar, de 25 años, había sido herido de gravedad y Jonathan, de 24, tenía lesiones leves en el abdomen.
El primero, que había sufrido dos puñaladas en el tórax –una muy cerca del corazón–, falleció el 9 de mayo en el Clínico, donde permanecía ingresado. Su hermano recibió el alta días después.
En apenas unas horas, los miembros de la comunidad gitana recaudaron 2.400 euros para sufragar el entierro. Óscar tenía dos hijas de siete y dos años.
Chabolas en la cañada de Fuente Amarga. M.A.S.Hasta que se cometió el crimen, en esas chabolas malvivían –desde hacía unos seis años– nueve familias gitanas, que se redujeron a seis. Mariano, de 51 años y natural de Peñafiel, huyó a Aranda junto a su pareja, sus dos hijos y sus respectivas mujeres e hijos. Lo mismo hicieron su hermano y dos hijas. Atrás dejaron poco más de veinte metros cuadrados por chabola sin un mísero aseo –«no tenemos agua corriente, ya nos gustaría»–, aunque sí luz eléctrica «para poder tener tele y frigorífico», contaban otros vecinos a este periódico.
«Les he pinchado a los dos»
La reyerta tuvo una continuación en el núcleo chabolista del camino de Fuente Amarga. Allí llegó Mariano junto a su hijo «con las manos manchadas de sangre y una navaja en la mano». De esta guisa se dirigió a los familiares de la víctima: «Me he bajado de la furgoneta y les he pinchado a los dos». Acto seguido, entró en su vivienda sin soltar la navaja y se atrincheró mientras preparaban 'las maletas' para huir junto a su familia a Aranda de Duero.
El 12 de mayo, Mariano fue detenido en el municipio burgalés y se ordenó su ingresó en la prisión de Burgos. Días después, fue trasladado a la cárcel de Villanubla por un delito de homicidio.
Cordón policial en la entrada de la chabola. M.A.S.En el juicio, Mariano aseguró que iba con su hijo en la furgoneta cuando se le cruzaron otras dos en las que iban los miembros de la otra familia y le impidieron el paso. Fue entonces cuando, según dijo, tanto él como su hijo comenzaron a ser agredidos por sus oponentes, armados con un martillo y una navaja, por lo que se vio obligado a coger una navaja que portaba en la furgoneta.
Aunque sí reconoció haber herido a Óscar, declaró haber blandido la navaja para defenderse. Sobre la lesión sufrida por el hermano, insistió en su inocencia: «Se tiró hacia mí con la navaja, le empujé y al caer al suelo se la clavó». Después, explicó que optó por abandonar la ciudad para poner a resguardo a su familia y entregarse pasados unos días.
«Aquí no se vende droga»
Los familiares de Óscar negaron de forma categórica las acusaciones de los vecinos del barrio de Buenos Aires en cuanto a que en sus chabolas se vendieran estupefacientes: «Aquí no se vende droga. Bastante tenemos con lo nuestro, con tener que ganarnos la vida como podemos, pero siempre de forma honrada», aseguraban. Los aludidos reiteraban que de lo único que vivían era de «recoger chatarra y de vender cuatro cosas en el rastrillo».
La Audiencia Provincial de Valladolid condenó a Mariano B. J. a diez años de cárcel por un delito de homicidio sobre Óscar M. H., al que mató a navajazos, y dos años más de privación de libertad por uno de lesiones sobre Jonathan M. H., hermano del fallecido, durante una reyerta entre dos familias vecinas. Además, se le impuso el pago de indemnizaciones por valor de 60.000 euros para los padres de la víctima, otros 1.430 para el hermano por las lesiones y 382 euros a Sacyl por los gastos de la asistencia prestada.
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