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La disparatada historia detrás de que esta banana costara US$6 millones

La disparatada historia detrás de que esta banana costara US$6 millones
Artículo Completo 1,626 palabras
Al pegar una banana en una pared con cinta adhesiva y llamarla arte, Maurizio Cattelan creó una de las mayores controversias culturales de los últimos tiempos. Pero la historia detrás de la obra revela siglos de tácticas de provocación en el arte.
La disparatada historia detrás de que esta banana costara US$6 millones

Fuente de la imagen, Getty Images

Información del artículo
    • Autor, Matthew Wilson
    • Título del autor, BBC Culture*
  • Fecha de publicación 25 minutos
  • Leonardo DiCaprio, Michael Bay y Travis Scott estuvieron entre las celebridades que asistieron a la inauguración VIP de Art Basel Miami Beach el 4 de diciembre de 2019, el día en que "Comedian" hizo su primera aparición.

    Esa mañana, los asistentes a la glamurosa feria de arte estuvieron rodeados de obras con precios astronómicos.

    Se vendió un cuadro de Helen Frankenthaler por cerca de US$1,65 millones (equivalentes a US$2,16 millones actuales), y una obra de Willem de Kooning estaba al alcance de cualquiera que dispusiera de US$8 millones (US$10,5 millones hoy en día).

    Sin embargo, para Sarah Cascone, reportera de Artnet News, el principal atractivo era la obra más reciente de Maurizio Cattelan: una banana pegada a la pared con cinta adhesiva.

    Más tarde ese mismo día, Cascone escribió la primera noticia importante al respecto, informando a los lectores de que dos ediciones de la obra de arte a base de fruta se habían vendido por US$120.000 cada una.

    Pocos días después, la tercera y última edición se vendió por US$150.000.

    Cada comprador recibió un certificado de autenticidad e instrucciones sobre cómo exhibir la obra, incluida la necesidad de reemplazar el plátano periódicamente.

    A lo largo de Art Basel Miami Beach, cientos de otros visitantes fotografiaron la pieza y publicaron sus reacciones en internet.

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    En apenas unos días desde su presentación, "Comedian" se había convertido en un fenómeno viral, atrayendo desprecio, asombro, risas y una nueva subcategoría de memes imitadores que involucraban cinta adhesiva y bananas.

    En la prensa, así como en blogs y videos de YouTube, la gente debatía sobre su valor estético e intelectual: quienes más odiaban "Comedian" eran quienes más disfrutaban escribir sobre ella.

    Fuente de la imagen, Getty Images

    Pie de foto,

    Si la intención de Cattelan era atraer la atención hacia sí mismo, "Comedian" fue un éxito arrollador.

    Pocas otras obras de arte contemporáneo han logrado lo que "Comedian" consiguió en apenas unas horas: alcanzar fama más allá de la fortaleza del mundo del arte y volverse reconocible a nivel global.

    Su renombre ayudó a impulsar aún más su valor de mercado. En 2024, la segunda de las tres ediciones de "Comedian" fue revendida en una subasta por US$6,24 millones.

    Esto volvió a desencadenar reacciones de articulistas de opinión, que arremetieron contra las sumas de dinero que ahora se destinaban a la obra de arte de Cattelan.

    Sin embargo, la ironía de "Comedian" es que todo lo que escandalizó a la gente sobre ella ya se había hecho antes. Y cuando se analiza la obra de arte, esta revela las tácticas ocultas de un maestro de las travesuras y un dedicado estudiante de las artes oscuras de la notoriedad.

    Una tradición satírica de 400 años

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    Una de sus estrategias es la provocación. Cattelan claramente comprendió hace mucho tiempo que, en las competitivas industrias creativas, el simple hecho de ser talentoso o inteligente no garantiza el éxito. Pero generar controversia atrae atención, lo que significa una audiencia mayor y más posibles encargos.

    La historia del arte lo demuestra. Hace más de 400 años, Caravaggio dividió las opiniones de sus contemporáneos con los innovadores niveles de violencia, tensión sexual y oscuridad de sus pinturas religiosas, factores que le dieron prominencia internacional.

    Los artistas del siglo XIX que hoy son los más valorados —como JMW Turner, John Constable, Manet, Monet, Gauguin, Whistler y Cézanne— habían sido pioneros de nuevos enfoques para la creación artística, que les valieron el ridículo público de los críticos.

    Como resultado, al amanecer del siglo XX, la innovación artística y el desprecio de la corriente dominante eran vistos cada vez más como dos caras de una misma moneda.

    Fuente de la imagen, Alamy

    Pie de foto,

    Algunos artistas modernos, así como músicos, autores y directores de cine, consideraban que la desaprobación popular era la compañera necesaria de la experimentación auténtica.

    Otros confundían la falta de popularidad entre los críticos con una señal de genialidad, sin darse cuenta de que también puede ser una señal de alarma de falta de talento.

    Ambos reconocían su incomparable poder para la autopromoción. Y, aprendiendo de ello, Maurizio Cattelan siempre se ha apoyado fuertemente en su papel de provocador dentro del mundo del arte, haciendo todo lo posible por irritar y provocar.

    Pero la forma de controversia de Cattelan es diferente de la de sus predecesores porque no gira en torno al proceso artístico ni a la teoría.

    Sus obras más notorias, como "La Nona Ora" de 1999 (una figura del papa Juan Pablo II golpeada por un meteorito) y "Him" de 2001 (un escolar rezando con el rostro de Adolf Hitler), se basan en temas internacionalmente conocidos, del tipo que las personas que no suelen visitar exposiciones de arte reconocerán al instante.

    No hay nada elitista ni difícil de entender en ninguna de las dos. También recurren al humor, utilizando la ironía para "golpear hacia arriba", y plantean preguntas sobre individuos poderosos mediante el humor.

    Al hacerlo, Cattelan sigue una tradición satírica de la historia del arte, siguiendo los pasos de pioneros como James Gillray (1756-1815) y Honoré Daumier (1808-1878), quienes apuntaban a instituciones universalmente identificables para cuestionar y ridiculizar su poder.

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    Pie de foto,

    En "A Perfect Day" (1999), la institución que Cattelan tenía en la mira era el propio mercado del arte. En lugar de colocar una obra de arte en la pared, Cattelan pegó a ella con cinta adhesiva a su galerista milanés, Massimo De Carlo.

    El vendedor se convirtió en el espectáculo. "Comedian", presentada casi exactamente 20 años después, utilizó la misma cinta plateada. Esta elección mostró a cualquiera que hubiera seguido su carrera que, al igual que "A Perfect Day", el objetivo de "Comedian" era burlarse de los valores de eventos del mundo del arte como Art Basel Miami Beach, con el espíritu de un comediante de stand-up que lanza una mordaz frase.

    Fuente de la imagen, Getty Images

    Pie de foto,

    La única diferencia es que "Comedian" exhibe una banana real (que puede pudrirse, y de hecho se pudre, en el transcurso de unos siete días) en lugar de una representación artística.

    Pero, nuevamente, la tradición precedió a Cattelan. La idea de utilizar un "objeto encontrado", confeccionado o readymade (objetos del mundo real, no creados por un artista, pero presentados como "arte") tenía más de 100 años de antigüedad cuando apareció "Comedian".

    El pionero más célebre de este método fue Marcel Duchamp, quien ya en la década de 1910 exhibía objetos cotidianos —como escurrebotellas, ruedas de bicicleta y un urinario— como obras de arte.

    Sin embargo, incluso el propósito de Duchamp de cuestionar los principios fundamentales del "arte" como categoría —por muy radical que resultara su planteamiento a principios del siglo XX— formaba parte de un debate ya muy trillado, cuyos orígenes se remontan a la filosofía griega antigua, concretamente a Platón (c. 428–347 a. C.).

    En todo caso, recurrir al objeto confeccionado es un gesto más bien pintoresco por parte de Cattelan, que se inscribe perfectamente dentro de los cauces de la tradición de la historia del arte.

    "Comedian" fue concebida desde el principio para causar revuelo. A sus 61 años, el astuto Maurizio se había convertido en un provocador consumado, capaz de generar debate y asombro a partir de un plátano, una pared y cinta adhesiva.

    Pero bajo la superficie laten otros ingredientes esenciales: la controversia, la sátira, el factor de reconocimiento inmediato, la tradición del bodegón y el concepto de readymade.

    Y aunque a algunos les escandalizara su precio, no fue la obra más cara vendida en Miami Beach en 2019, ni tampoco el readymade más costoso jamás subastado.

    La verdad radical sobre "Comedian" es que no tiene nada de verdaderamente radical.

    *Este artículo fue publicado en BBC Culture. Haz clic aquí para leer la versión original (en inglés)

Fuente original: Leer en BBC Mundo
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