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La disyuntiva

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PP y PSOE han decidido comportarse en público como hutus y tutsis
La disyuntiva

PP y PSOE han decidido comportarse en público como hutus y tutsis

Regala esta noticia Añádenos en Google Pedro Sánchez y Alberto Núñez Feijoo. (EFE)

Felipe Benítez Reyes

30/05/2026 a las 00:02h.

La cadena de sobresaltos que soportamos en estos días ha solapado la situación política andaluza resultante de las elecciones que se celebraron hace apenas dos ... semanas. Moreno Bonilla, a fecha de hoy, ni siquiera ha llamado al líder regional de Vox para tantear sus intenciones con respecto a una investidura, aunque al presidente en funciones no le hace falta una bola de cristal para adivinarlas: acordar a cara de perro un gobierno de coalición, hacer inviable la gobernabilidad mediante exigencias inasumibles, convertir a su socio en enemigo irreconciliable y procurar imponer su discurso minoritario como hegemónico. Es lo que caracteriza a la formación ultraderechista: la lealtad inquebrantable al concepto esotérico de «patria», como ente de condición casi teológica, y el desprecio a lo que piensen, deseen o voten quienes no piensen como ellos, quienes no deseen el país que ellos desean y quienes no les voten.

¿Algún ejemplo? Sí: el PSOE, tras conocerse el resultado electoral, se apresuró a dejar claro que de ninguna manera se abstendría en una sesión de investidura, abriendo así la puerta del Gobierno andaluz a la ultraderecha, desde el principio moral insobornable de que un partido debe priorizar sus intereses estratégicos aun a costa del perjuicio que esos intereses puedan ocasionar no ya solo a la gente, sino también al propio sistema democrático. PP y PSOE han decidido comportarse en público como hutus y tutsis, sobreactuando en los espacios parlamentarios y estableciendo entre ellos una competición sobre acusaciones de corrupción, lo que no parece demasiado prudente para ninguna de las partes.

Mientras tanto, los ajenos a ese grotesco psicodrama esperamos con menos resignación que preocupación un más que probable Gobierno autonómico acogido a ese mecanismo perverso que, a nivel global, intenta valerse de la democracia para promover el retroceso democrático. Y el PP no sería, en fin, el único culpable.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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