En su reunión a puerta cerrada en el hotel Torre Melina de Barcelona con directivos y notables del Cercle d'Economia, el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, saludó en catalán, pero, según testigos, hasta ahí llegaron sus guiños.
Tanto en este desayuno sin cámaras como ya en público en la reunión anual de esta influyente asociación catalana, el líder del PP se mostró duro ante la élite económica de Cataluña: «Devolveré la decencia a mi país con o sin ayuda».
Feijóo concitó expectación y al desayuno asistieron, entre otros, el presidente de Repsol, Antonio Brufau, el del Sabadell, Josep Oliu o incluso el presidente de Telefónica, Marc Murtra, próximo al Partit dels Socialistes de Catalunya en señal de que la élite catalana da posibilidades al líder del PP de formar gobierno futuro.
«El diagnóstico de Feijóo es correcto, pero se ve ganador y no ha sido empático», criticaron en conversación con este diario no pocos empresarios y directivos asistentes. La dureza de Feijóo descolocó a la alta clase empresarial catalana congregada que esperaba guiños del líder del PP para que ellos influyeran en Junts para una moción instrumental, pero el político gallego optó por buscar apoyos para adelantar elecciones desde la advertencia o incluso la intimidación en vez de desde la lisonja. Su mensaje destiló que, si no se le ayuda, las empresas catalanas que admiten estar sufriendo las políticas económicas del Gobierno de Pedro Sánchez y, cada vez más, del de Salvador Illa, tendrán problemas durante muchos más meses.
Desde empresarios a banqueros, una amplia mayoría coincide en que la presión fiscal y regulatoria y la parálisis reformista que implica Sánchez debe tocar a su fin, pero no ven al líder del PP con capacidad de acelerar la agonía. «Vamos a otro año perdido», coincidieron asistentes consultados por este diario tras escuchar a Feijóo.
Miembros de esta élite resaltan el desgaste que sufrirían si intentan convencer a Junts, porque serían señalados en el futuro por haber impulsado indirectamente la llegada al Gobierno de Vox. Coinciden con Feijóo en que Sánchez «es un gran elefante en la habitación», pero también ven en Vox otro paquidermo.
El presidente del Banco Sabadell, Josep Oliu, preguntó al líder del PP en el desayuno a puerta cerrada qué calendario maneja en su intento de llegar a Moncloa. El político gallego le respondió que habría ya mayoría parlamentaria para adoptar medidas económicas en favor del crecimiento empresarial, pero no existe para desalojar a Sánchez, si no hay movilización. El mensaje de Feijóo es que ni el Cercle ni otras asociaciones catalanas deben conformarse con la actual situación de bloqueo, como publicó este diario en la víspera.
Feijóo se volcó en una larga mañana en Barcelona. En un momento en el Palau de Congresos se le vio acercarse al presidente de Foment, Josep Sánchez Llibre y al abogado, Miquel Roca, y decirles que «esto solo se desbloquea de Cataluña». También estaba presente el secretario general de la Federación de Industria de UGT, Mariano Hoya.
¿Se desbloqueará desde esta comunidad? Fuentes de la dirección de Junts aseguran a este diario que ningún movimiento empresarial catalán movería por sí solo a su formación en este asunto. Estas fuentes aseguran que Junts no tiene una posición cerrada en contra de una moción instrumental que desencadene elecciones, pero fueron contundentes en que Feijóo tiene que hacer gestos. «No vamos a pedir al PP menos que al PSOE», recalcan en la formación de Carles Puigdemont.
Feijóo es un habitual de las reuniones anuales del Cercle d'Economia y conoce que el auditorio, de tendencia catalanista no independentista, quiere escuchar guiños con el catalán y la financiación. Sin embargo, el jefe de la oposición quiso este martes despertar a la élite catalana sin paños calientes. «Habré venido a estas jornadas no menos de 15 años. Tengo, por tanto, la experiencia suficiente para decirles que ya no me engañan», inició Feijóo su firme discurso ante el auditorio «Tampoco vengo a engañarles. Y lo estaría haciendo si llegase aquí -como alguno me ha sugerido por mi bien- a hacer como si nada grave estuviera pasando en nuestro país».
La presidenta del Cercle, Teresa García-Milà, solicitó a Feijóo que se avenga a consensos con el Gobierno en asuntos de Estado como educación, energía, vivienda o defensa, pero el líder del PP, rechazó tal posibilidad. Aprovechó que la mayoría del auditorio eran empresarios para explicar por qué no puede aceptar la petición de García-Milà: «Ninguno de ustedes llegaría a ningún acuerdo con una compañía investigada por corrupción, sin cuentas depositadas e insolvente. Ustedes no lo harían».
Sí se mostró sensible en abordar los problemas de impuestos, productividad, vivienda o inmigración que preocupan a los empresarios de Cataluña que muestran malestar creciente con las políticas socialistas. García-Milà puso especial énfasis en el problema de la productividad, porque su debilidad impacta en todo el desarrollo económico futuro del país. También el presidente de KPMG, Juan José Cano, lo calificó de "desafío estructural".
Feijóo señaló ante los asistentes que las propuestas del PP van precisamente en dirección de todas estas preocupaciones en cuanto se le dé la oportunidad de gobernar. «De este colapso solo se sale dando la voz a la gente», afirmó Feijóo. «Salgamos del día de la marmota de una vez», apeló al auditorio con esperanza de que influyan en Junts. «Tendrá que hacerlo él», resume un importante empresario catalán.