El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en una reunión telemática con distintos ministros por la crisis de Ceuta. Pool Moncloa Fernando Calvo Europa Press
Observatorio de la Defensa La "escalada verbal" marroquí, el deterioro sanitario y el riesgo de parálisis burocrática en Ceuta: por qué Sánchez reacciona al finVarios expertos militares y de seguridad consideran que la decisión llega con retraso.
"No es un problema de inmigración, es un problema de soberanía", aseguran
Más información: Sánchez decreta la "situación de interés para la Seguridad Nacional" un mes después de que Vivas lo pidiera en vano
Yolanda Rodríguez Publicada 25 agosto 2026 06:30h Las clavesLas claves Generado con IA
El Gobierno ha decidido elevar la crisis migratoria de Ceuta al ámbito de la Seguridad Nacional después de casi un mes de una situación que, según los expertos consultados, ha dejado de ser exclusivamente migratoria. El Consejo de Ministros activará este martes el mecanismo de situación de interés para la Seguridad Nacional y establecerá un mando único para coordinar la respuesta del Estado, bajo la dirección del ministro de Política Territorial, Ángel Víctor Torres.
La decisión supone que Moncloa asume directamente las riendas de una crisis que ha ido acumulando en el último mes nuevas dimensiones: seguridad, sanidad, economía, presión sobre los servicios públicos y, cada vez más, presión híbrida de Marruecos.
La medida llega tras semanas de reclamaciones del Gobierno de la ciudad autónoma y del Partido Popular, que desde el comienzo de la crisis reclamaban una respuesta coordinada desde el ámbito de la Seguridad Nacional. Para varios expertos militares y de seguridad consultados por EL ESPAÑOL, sin embargo, la decisión llega con retraso.
"El problema lo ha creado Marruecos": expertos en geopolítica ven la invasión como una "palanca" sobre Ceuta"Lo coherente hubiera sido adoptar esta decisión de convocar al Consejo de Seguridad Nacional al día siguiente de la entrada de más de 80.000 migrantes", sostiene el general retirado Francisco José Dacoba, exdirector del Instituto Español de Estudios Estratégicos (IEEE).
“La decisión del Gobierno llega tarde”, asegura a EL ESPAÑOL Alfonso de Senillosa, exdirector del Departamento de Seguridad Nacional, de 2012 a 2018, considera que "una crisis de esta magnitud exigía una respuesta inmediata y coordinada", “tanto por su posible evolución y por su carácter transversal, porque invade competencias de muchos ministerios, debía haberse activado el Comité de Situación”.
De WhatsApp a los think tanks: la red de influencia que Marruecos activó durante la crisis migratoria de CeutaEste órgano, explica, se pone en marcha tras una reunión del Consejo de Seguridad Nacional, que “tenía que haber sido inmediata”. Y que tenía que haberse producido "ante situaciones como esta de interés para la seguridad nacional", subraya De Senillosa. Quien asegura que todos los servicios de inteligencia debían ser conscientes de esta crisis, aunque "no de la dimensión que adquirió la invasión".
En la misma línea se pronuncia el general de brigada retirado Miguel Ángel Ballesteros, experto en geopolítica y antiguo director del Departamento de Seguridad Nacional del Gabinete de la Presidencia del Gobierno de 2018 a 2023. A su juicio, la respuesta del Estado de convocar alConsejo de Seguridad Nacional debió activarse "desde el día uno".
"Lo que no tiene sentido es gestionar con perfil bajo durante 20 días y, al día 21 o 22, tomar la medida que tenías que haber tomado el día uno", resume Dacoba.
"El tiempo juega en contra"
El principal riesgo ahora, según los expertos consultados, es que la prolongación de la crisis multiplique sus consecuencias. "La situación de Ceuta se ha agravado. Y el problema es que el tiempo juega en contra", advierte Dacoba.
El general pone especial énfasis en la "dimensión sanitaria". Aunque el Gobierno ha descartado por ahora que exista un riesgo sanitario grave, considera que mantener durante semanas a miles de personas en condiciones de hacinamiento y con problemas de higiene puede terminar generando nuevos focos de tensión.
"A medida que pase el tiempo en esta situación va a haber brotes", señala, en referencia al riesgo de que aparezcan problemas sanitarios derivados de la prolongación de la situación.
Otras fuentes de seguridad consultadas por este periódico coinciden en que el escenario se está deteriorando progresivamente. "El tiempo va empeorando la situación", aseguran.
Quiénes integran el Consejo de Seguridad Nacional que ha convocado Sánchez este martes por Ceuta y qué funciones tieneLas mismas fuentes alertan de que los inmigrantes pueden permanecer durante periodos prolongados "mal comiendo, con mala higiene" y señalan que ya se han producido peleas.
Pero la preocupación va más allá de las condiciones de los propios migrantes. Según su diagnóstico, la presión se está trasladando al conjunto de la ciudad: "Se ha incrementado la inseguridad, se ha incrementado la crisis sanitaria, se ha incrementado la inseguridad ciudadana".
También la economía comienza a notar los efectos de la crisis, con comercios que han tenido que cerrar y actividades suspendidas. La Feria de Ceuta ha sido cancelada y la llegada del nuevo curso escolar amenaza con añadir presión sobre unos servicios públicos ya tensionados.
"La verdad es que es una situación supercomplicada. Llevamos un mes, claro, la gente ya no aguanta más", explican las fuentes consultadas.
Para De Senillosa, la creación de un grupo permanente de seguimiento de las relaciones con Marruecos durante, al menos, dos meses sería una medida esencial para encauzar la situación tras la crisis. “Es algo que probablemente no toque publicitarlo, pero es lo que habría que hacer: la creación de un comité de seguimiento de la crisis”, sostiene.
Así funciona la "situación de interés para la Seguridad Nacional" que el Gobierno ha decretado en CeutaEl político también considera “significativo” que la persona designada para esta tarea sea el ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres. A su juicio, la elección responde al intento de evitar un mayor deterioro de la relación bilateral: “Quizás para no hacer este daño a la relación hispano-marroquí, se nombra al ministro de Administraciones Públicas, que es totalmente interno, cuando esto es una crisis de política exterior, de seguridad, de defensa y sanitaria”.
De Senillosa plantea, por ello, la conveniencia de articular una estructura específica para gestionar la relación futura con Rabat y coordinar la respuesta institucional ante eventuales episodios similares.
En su opinión, la actuación del Ejecutivo llega tarde: “Este es un Gobierno que hace las cosas como las hace: mejor tarde que nunca”.
Lo interpreta como una gestión de poscrisis y reprocha al Gobierno haber abordado hasta ahora este tipo de situaciones desde una óptica predominantemente comunicativa. “Simplemente se minimiza todo, no se inhabilita a nadie y se deja pasar el tiempo”, concluye.
El factor Marruecos
A la dimensión interna se suma un segundo elemento que, para los expertos, resulta determinante: la presión de Marruecos sobre España, y especialmente "la escalada verbal" o su retórica.
Otras fuentes de seguridad consultadas por este medio describen un pulso permanente entre Rabat y Madrid y consideran que la crisis migratoria está siendo utilizada como una herramienta de presión política. "Marruecos está echando un pulso todos los días a España", aseguran.
Rabat reclama la devolución de los menores llegados a Ceuta y cuestiona la política migratoria española. Entre las críticas del Gobierno marroquí figura también la acusación de que España está llevando a cabo "legalizaciones masivas" y de que pretende utilizar a Marruecos como "gendarme" para contener la inmigración irregular.
Para Dacoba, la situación coloca al Ejecutivo español ante una difícil disyuntiva. "Marruecos te está chantajeando. Porque dice: devuélveme a los niños, pero sabe que no puede devolvérselos porque la ley española no lo permite", afirma.
Inmigrantes ilegales, este fin de semana, abandonan Ceuta, ante la mirada de los militares españoles. Europa Press
Pero el general identifica un elemento todavía más delicado: la creciente retórica marroquí sobre Ceuta y Melilla. "El ministro de Justicia ha empezado a decir públicamente que hay que estudiar la situación de Ceuta y Melilla", señala.
A su juicio, España no debería permitir que ese tipo de mensajes se consoliden en el debate público sin una respuesta política. "Esa es una retórica que hay que desmontar desde el principio, y hay que ser contundente en rechazarla desde el principio, porque si no, se solidifica", advierte.
"Si tú admites la reivindicación, aunque sea retórica, estás entrando al juego", añade.
Por eso considera necesario que Madrid construya una respuesta diplomática propia frente a la narrativa marroquí. "Para responder a una retórica hay que elaborar una contrarretórica, porque si no, automáticamente, si solo queda una, ha vencido", sostiene.
Dacoba rechaza además el argumento de que Ceuta y Melilla puedan ser consideradas marroquíes por razones históricas o geográficas.
"Claro, es que Ceuta y Melilla son histórica y geográficamente marroquíes. No, ni histórica desde luego que no. Y geográficamente eso no es un argumento, porque entonces Alaska sería de Canadá", ironiza.
Y aquí reivindica, como hizo durante su visita a Ceuta la ministra de Defensa, Margarita Robles, que "Ceuta y Melilla no son españolas, son españolísimas y no se tocan".
"No es un problema de inmigración, es de soberanía"
El diagnóstico de las fuentes de seguridad consultadas por EL ESPAÑOL va un paso más allá. A su juicio, Madrid debe cambiar el marco desde el que aborda la crisis.
"Esto no es un problema de inmigración, es un problema de soberanía, de seguridad", aseguran.
Su tesis es que Ceuta y Melilla requieren un tratamiento específico por su condición de ciudades españolas situadas en el norte de África y por su exposición a las presiones procedentes de Marruecos.
En opinión de algunos expertos en seguridad consultados por este medio, "no puede haber ni un inmigrante irregular" en las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla. Si para garantizar el control de las fronteras es necesario reforzar las vallas, aumentar los efectivos de la Guardia Civil y la Policía Nacional o modificar la legislación, "se hace". "Si el Gobierno no lo entiende, es que no entiende nada", añaden.
Desde esta perspectiva, abordar la crisis exclusivamente como una cuestión migratoria supone, según estas fuentes, "quedarse en la superficie de un problema que afecta a la seguridad de las ciudades autónomas y a la relación bilateral con Marruecos.
"No es un problema de política territorial, es un problema de Seguridad Nacional", insisten. Recuerdan además que el propio Pedro Sánchez definió la situación en esos términos durante su primera y única visita a Ceuta desde el comienzo de la crisis.
Un problema que ya afecta a toda Ceuta
El transcurso de las semanas ha convertido la crisis migratoria en un problema con efectos directos sobre la vida cotidiana de los ceutíes.
El cierre de establecimientos, la suspensión de actividades y la presión sobre los servicios públicos han extendido sus consecuencias mucho más allá de los centros de acogida. Y la proximidad del inicio del curso escolar añade un nuevo desafío logístico: espacios, atención y seguridad para una ciudad que ya se encuentra bajo una fuerte presión.
La creación de un mando único bajo la dirección de Ángel Víctor Torres pretende precisamente unificar una respuesta que hasta ahora ha estado repartida entre diferentes administraciones y organismos.
La activación de la situación de interés para la Seguridad Nacional tiene además una lectura política: supone reconocer que la crisis ha adquirido una dimensión que supera la gestión ordinaria de la inmigración.
El Estado podrá centralizar la coordinación y requerir a las administraciones implicadas los recursos necesarios para hacer frente a la situación.
Pero, para Dacoba, el problema fundamental sigue siendo el mismo: el tiempo transcurrido. "El problema es que el tiempo juega en contra", insiste.
Y ese tiempo corre mientras Marruecos mantiene sus reclamaciones sobre los menores y aumenta, según los expertos consultados, la presión política sobre España.
"La política de apaciguamiento no está funcionando con Marruecos", resumen las fuentes de seguridad consultadas por EL ESPAÑOL.
Casi un mes después del comienzo de la crisis, Moncloa ha decidido finalmente activar el mecanismo de Seguridad Nacional.
Ahora tendrá que demostrar que el nuevo mando único permite recuperar el control de una situación que, a juicio de los expertos consultados, ya no es sólo una crisis migratoria: es también un problema de seguridad, soberanía, sanidad y estabilidad para España.