La víctima, de 20 años, relató en su denuncia el «miedo» que sintió tras salir de una discoteca con dos chicos y ver que se les unían varios amigos
Regala esta noticia Añádenos en Google Un coche de la Policía patrulla por Milán. (AFP) 10/06/2026 a las 19:04h.La madrugada del 22 al 23 de mayo ha quedado grabada a pedazos en la memoria de la estudiante española que esa noche sufrió una agresión sexual en grupo en Milán ... . Una sucesión de imágenes y de conversaciones entre lagunas que la chica, de 20 años, plasmó en su denuncia en comisaría horas después de la violación, aún en estado de shock, y cuyo contenido se filtró este miércoles a medios italianos. «Recuerdo que tenía miedo», relató a los agentes, que investigan desde entonces un ataque que consideran de una «violencia brutal». Las pesquisas, recoge el diario 'Il giorno', avanzan en una «estricta confidencialidad» aunque el análisis de las cámaras de videovigilancia del lugar de los hechos habría permitido identificar los movimientos de la joven y de sus supuestos agresores, que todavía no han sido detenidos.
Fue entonces cuando se le acercaron «unos chicos». Eran dos, italianos, y de una edad similar a la suya. «No sé cuál de ellos vino primero, sólo que empezamos a hablar», repasó ante los agentes. La veinteañera se sentía cómoda en ese momento con ellos y decidió aceptar la invitación de uno de los jóvenes para salir de la discoteca y, ya fuera, acompañarle a un rincón lejos del ruido y del gentío entre los vehículos aparcados junto al club. Ahí sintió que estaba en peligro: «Empezó a hacerme cosas que no quería». «Vi llegar a otros amigos (...) Recuerdo que tenía miedo. No sé si me empujaron o me agarraron del brazo», contó en su denuncia sobre una pesadilla que duró alrededor de media hora.
Abandonada en la oscuridad
La joven se vio rodeada por cuatro chicos que le bloqueaban cualquier vía de escape amparados por la oscuridad y que la metieron por la fuerza en un vehículo que condujeron hasta un rincón aún más apartado de la discoteca. Allí continuó la violación hasta que los agresores abrieron una puerta del coche, arrojaron a la chica al asfalto y huyeron sin dejar, por ahora, rastro. La estudiante consiguió llegar hasta la entrada de The Beach, donde pidió ayuda a uno de los porteros de seguridad y se reencontró con su amiga, que hacía un rato que la buscaba. Las jóvenes se dirigieron primero al Hospital Policlínico Mangiagalli de Milán, donde especialistas de la Unidad de Violencia Sexual y Doméstica certificaron la agresión sexual, y después a comisaría para denunciar lo ocurrido.
El análisis de los cámaras ha permitido identificar los movimientos de la chica y sus supuestos agresores
El caso –marcado por las autoridades milanesas con el 'codice rosso', reservado a causas de violencia de género que requieren la apertura de un procedimiento de urgencia– se encuentra desde hace casi tres semanas en manos de los investigadores, que tratan de tirar de tres hilos. Uno es la ropa que llevaba la víctima y de la que pretenden obtener los perfiles de ADN de sus atacantes, otro se basa en los registros telefónicos y el tercero, y hasta el momento el más fructífero, según 'Il giorno', tiene que ver con las grabaciones de los sistemas de videovigilancia instalados dentro de la discoteca y en sus alrededores. Su análisis habría permitido ya aislar algunos fotogramas «útiles» para dar con los agresores.
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