Jueves, 12 de marzo de 2026 Jue 12/03/2026
RSS Contacto
MERCADOS
Cargando datos de mercados...
Internacional

La excelencia bajo el yugo de una gestión contable disfrazada de lírica anacrónica

La excelencia bajo el yugo de una gestión contable disfrazada de lírica anacrónica
Artículo Completo 950 palabras
La asfixia que sufre el profesorado acreditado a cátedra de la UMA no es falta de dinero, es una falta total de voluntad política y una incapacidad de gestión que está dañando de forma irreversible el prestigio de nuestra universidad
LA TRIBUNA La excelencia bajo el yugo de una gestión contable disfrazada de lírica anacrónica

La asfixia que sufre el profesorado acreditado a cátedra de la UMA no es falta de dinero, es una falta total de voluntad política y una incapacidad de gestión que está dañando de forma irreversible el prestigio de nuestra universidad

Acuma

COLECTIVO DE PROFESORADO ACREDITADO A CÁTEDRA DE LA UNIVERSIDAD DE MÁLAGA

Jueves, 12 de marzo 2026, 01:00

... el artículo publicado por el vicerrector de Ordenación Académica y Profesorado de la UMA, Bartolomé Andreo Navarro, el día 6 de marzo en el Diario Sur de Málaga 'Vocación y aptitud del profesorado versus financiación adecuada. Claves para la gestión de la universidad pública'.

Es indignante que, mientras el personal docente e investigador se somete a los niveles de exigencia más extenuantes de nuestra historia —validados por los criterios objetivos y externos de la ANECA—, el vicerrector de Ordenación Académica y Profesorado ponga en duda los criterios establecidos a nivel nacional y castigue localmente a su profesorado, retrasando la convocatoria de plazas en nuestra universidad. Un profesor o una profesora de la Universidad de Sevilla, por ejemplo, puede concursar a la plaza de catedrático en poco más de seis meses y sin embargo en la UMA hay profesorado esperando desde junio de 2024.

Es más, la cúpula de la Universidad de Málaga responde con una retórica estamental que describe la excelencia como un problema estructural: «La tendencia es al aumento del profesorado en categorías superiores, en contra de lo que sería deseable... lo que conduce a una inversión de la estructura piramidal». El vicerrector considera «indeseable» que el profesorado alcance las categorías más altas de la carrera académica. Para este equipo de gobierno, que sus profesionales logren acreditarse tras años de investigación y evaluación internacional es un «problema de estructura». Es una declaración de guerra al mérito: prefieren una universidad de base precaria y sumisa en lugar de una institución de primer nivel liderada por catedráticos y catedráticas. Calificar el éxito académico como una patología del sistema dice mucho del modelo de universidad que defienden y de su concepción profundamente burocrática y jerárquica de la institución.

Resulta también desolador que el éxito de los investigadores y de las investigadoras de la UMA sea percibido por sus dirigentes no como el motor de la institución, sino como una inversión indeseable: «El coste de la promoción de profesor titular a catedrático implica un aumento del gasto... que no puede asumirse sin una financiación adecuada, y menos aún si la institución se encuentra en situación deficitaria». Aquí entramos en el terreno de la falsedad documental y la mala fe. Esta visión anacrónica pretende convertir la promoción profesional en una suerte de limosna administrativa supeditada a una «disponibilidad presupuestaria» que, curiosamente, se vuelve invisible para el profesorado acreditado a pesar de las partidas específicas y la financiación finalista que la Junta de Andalucía ha transferido a esta casa con ese fin exclusivo. La «situación deficitaria» es la excusa de un gestor incapaz, superado por sus responsabilidades, que utiliza la contabilidad como arma de castigo contra los méritos de su propia plantilla y que elude una auditoría externa que explique cómo se ha pasado de un superávit de unos 200 millones a un déficit de unos 50 millones de euros en el mandato anterior del que formaba parte el Rector actual. La asfixia que sufre el profesorado acreditado a cátedra de la UMA no es falta de dinero, es una falta total de voluntad política y una incapacidad de gestión que está dañando de forma irreversible el prestigio de nuestra universidad. Esta política de 'promoción al menor coste' deja claro que para este vicerrectorado la academia no es un espacio de mérito, sino una hoja de cálculo donde la excelencia solo es bienvenida si sale barata.

Por todo lo expuesto, la situación ha llegado a un punto de no retorno. No podemos permitir que la universidad pública sea gestionada por quienes temen la excelencia de sus trabajadores y trabajadoras y ocultan la disponibilidad de fondos tras una cortina de humo nostálgica. En un momento en el que la UMA debe competir con 4 universidades privadas, la falta de transparencia, el incumplimiento de los compromisos financieros recibidos y la visión anacrónica de la carrera académica inhabilitan a este equipo para seguir un solo día más al frente de la institución.

La Universidad de Málaga no puede permitirse que quienes la dirigen teman su propio crecimiento. Ha llegado el momento de que el Rectorado decida si desea liderar una institución que apueste decididamente por la excelencia y el progreso, o si, por el contrario, opta por administrar un declive ordenado en el que el mérito se perciba como una incomodidad.

Límite de sesiones alcanzadas

El acceso al contenido Premium está abierto por cortesía del establecimiento donde te encuentras, pero ahora mismo hay demasiados usuarios conectados a las vez.

Por favor, inténtalo pasados unos minutos.

Sesión cerrada

Al iniciar sesión desde un dispositivo distinto, por seguridad, se cerró la última sesión en este.

Para continuar disfrutando de su suscripción digital, inicie sesión en este dispositivo.

Iniciar sesión Más información

¿Tienes una suscripción? Inicia sesión

Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
Compartir