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La contaminación por químicos de uso diario daña la calidad y capacidad de los espermatozoides. iStock La exposición a químicos de uso diario daña la fertilidad masculinaInvestigadores del CSIC detectan hasta 42 contaminantes en el semen de españoles procedentes de insecticidas, edulcorantes, envases, sartenes o geles de ducha, entre otros
Madrid
Miércoles, 11 de febrero 2026, 13:04
... razones del gran aumento en los últimos años de la infertilidad masculina se debe a los daños que causa en los espermatozoides la exposición cotidiana a determinados tóxicos y contaminantes, que acaban en el organismo masculino a través de la actual forma de vida.Con su trabajo, publicado en la revista científica Exposome, aportan una visión detallada de la exposición global del hombre a compuestos tóxicos y su posible impacto en la salud reproductiva masculina. «Aunque nuestro estudio no permite establecer relaciones causales entre la presencia de múltiples sustancias químicas y la espermatogénesis (el proceso de formación de espermatozoides), sí que evidencia asociaciones entre la exposición a estos compuestos y la calidad seminal», explica Montse Marquès, investigadora del Idaea-CSIC y autora principal del estudio.
Este hecho, la llegada al semen de tóxicos procedentes de la exposición ambiental y del estilo de vida actual, junto al gran retraso de la edad de la maternidad, serían, así, variables clave que explican el notable aumento de la infertilidad tanto femenina como masculina (los casos se reparten a mitades), que en España afectan hoy a entre el 15% y el 20% de la parejas, más o menos a una cada seis.
Una técnica innovadora
Para determinar la presencia de compuestos químicos en el organismo masculino, los investigadores analizaron muestras de semen, sangre y orina de un grupo de estudio formado por 48 hombres sanos de entre 18 y 40 años residentes en Tarragona. Una de sus grandes innovaciones es que aplicaron un cribado químico muy preciso para analizar el conjunto de sustancias a las que los participantes estaban expuestos de manera habitual. Usaron una innovadora metodología de espectrometría de masas de alta resolución. Esta técnica determina la masa exacta de compuestos con una precisión altísima, lo que permite distinguir entre sustancias que, aunque parecen iguales, tienen composiciones químicas distintas.
Tras rastrear la presencia de más de 2.000 compuestos orgánicos en las muestras, esta técnica permitió detectar 42 sustancias en el semen, 42 en orina y 48 en sangre. Las sustancias pertenecían a mezclas complejas que incluían edulcorantes artificiales, insecticidas, sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas (impermeabilizantes y antiadherentes usados en envases, ropa, sartenes, menaje), retardantes de llama y otros compuestos relacionados con alimentos, fármacos o el consumo de tabaco.
Daños diversos
El análisis demostró que algunos de los compuestos tóxicos detectados alteraban de forma negativa distintos parámetros de la calidad del semen. Por ejemplo, el acesulfamo (un edulcorante artificial ampliamente utilizado), el bisfenol-S (compuesto usado en plásticos y resinas), el insecticida nitenpiram o determinados surfactantes de uso industrial y farmacéutico (presentes en algunos geles y champús, jabones o limpiadores faciales), se asociaron negativamente con el número total de espermatozoides, con su forma y su concentración.
El retardante de llama fosfato de trietilo (usado como sustancia ignífuga en materiales de construcción, vehículos o electrónica) se relacionó con un menor volumen espermático, mientras que otro aditivo empleado en la fabricación de neumáticos se vinculó con una reducción en la movilidad y la vitalidad de ls células reproductoras masculinas.
El estudio también confirmó asociaciones negativas ya descritas en la literatura científica para compuestos derivados del tabaco, como la nicotina y la cotinina, y para sustancias persistentes perfluoradas, utilizadas en utensilios de cocina, envases y prendas.
«Los resultados -señalan como resumen los investigadores del CSIC- refuerzan la evidencia de que los químicos a los que nos exponemos de forma cotidiana puede influir en la formación y desarrollo de los espermatozoides (espermatogénesis) y contribuir al descenso de la fertilidad masculina observada en las últimas décadas».
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