Interior del Palacio de la Bolsa de Madrid. Efe
Mercados La factura de Irán para la banca española: el latigazo de la energía pone en jaque al gran motor del Ibex 35El selectivo español se ha hundido un 7,1% en cinco sesiones. Se trata de su peor semana desde el estallido de la guerra en Ucrania.
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Laura Piedehierro Publicada 6 marzo 2026 17:53h Actualizada 6 marzo 2026 18:08hLas claves nuevo Generado con IA
El Ibex 35 ha perdido un 7,1% en cinco sesiones, afectado por el conflicto en Irán, al pasar de los 18.360,80 a los 17.054,5 puntos. Esta es su peor semana desde el inicio de la guerra en Ucrania. Entonces, entre finales de febrero y principios de marzo de 2022, la caída fue del 9,02%.
La banca española, que venía de encadenar beneficios récord y de liderar buena parte del rally de la Bolsa nacional, ha encajado un castigo cercano al 9%.
El golpe va bastante más allá de la media del índice. Y mientras los seis grandes bancos han cedido ese casi 9% de forma conjunta, otros sectores del Ibex 35 han aguantado mejor el chaparrón. Sólo algunos valores muy cíclicos, como constructoras o acereras, se acercan a esas caídas.
La salida de BlackRock de Naturgy fortalece a IFM y obliga a Criteria a buscar un socio este año para reforzar su controlEn lo que va de año, el índice de bancos del Ibex retrocede un 6,7%, lo que confirma el cambio de papel del sector, de principal motor del selectivo a uno de sus lastres.
El fenómeno no es sólo español. El Stoxx Europe 600 Banks cae alrededor de un 5,9% desde que arrancó el ejercicio, situando a la banca entre los sectores más débiles de la Bolsa europea.
Banco por banco, el ajuste se traduce en unos 33.000 millones de euros de capitalización volatilizados en cinco jornadas. Sólo Santander borra en torno a 18.000 millones (-11,2%), mientras que BBVA, CaixaBank, Sabadell, Bankinter y Unicaja retroceden entre el 6% y el 7,5%.
Ese movimiento se amplifica en el Ibex 35 porque los seis bancos del Ibex sumaron 34.000 millones de beneficio neto en 2025, un 7% más que en 2024, y concentran cerca del 40% del peso del selectivo,con Santander rozando el 17% y BBVA superando el 12%.
El petróleo y el gas
El giro en el ánimo de los mercados tiene una causa muy concreta: el aumento de los precios del gas y del petróleo tras la escalada militar en Irán y el cierre de facto del estrecho de Ormuz.
En el mercado TTF de Países Bajos, referencia europea, el gas natural ha pasado de unos 32 a más de 52 euros/MWh. La subida es del 63,5%.
El incremento del petróleo es algo inferior, pero igualmente abultado. El Brent, la referencia en el Viejo Continente, repunta más de un 26% hasta superar la barrera de los 91 dólares por barril.
El alza del West Texas Intermediate es del 33,5%, hasta los casi 89,5 dólares.
El precio de la luz se multiplica por tres y ya está en 90 euros/MWh por la inestabilidad en Oriente PróximoEl estrecho de Ormuz es el motivopor el que este episodio preocupa más que otros sustos con origen en Oriente Medio.
Por allí pasa en torno al 20% del petróleo y del gas natural licuado del mundo, además de una parte relevante de fertilizantes y metales, de modo que un bloqueo prolongado corta varias arterias a la vez.
Si esa situación se mantiene cuatro o cinco semanas, algunas gestoras internacionales, como Schroders o LBP Asset Management, ven al crudo entre los 100 y los 120 dólares.
Si el conflicto se prolonga meses, sus escenarios más estresados elevan la horquilla hasta los 150 o los 200 dólares y anticipan una segunda ola inflacionista mucho más difícil de manejar para los bancos centrales.
De la banca...
La banca llega a este episodio desde una posición de aparente fortaleza. En 2025, Santander, BBVA, CaixaBank, Sabadell, Bankinter y Unicaja ganaron en conjunto unos 34.000 millones de euros, apoyados todavía en márgenes de intereses elevados tras el ciclo de subidas de tipos.
Los supervisores subrayan que las entidades cuentan con niveles de capital y colchones de liquidez holgados, lo que ha permitido elevar dividendos y recompras de acciones.
La editorial alemana Axel Springer compra 'The Telegraph' por 663 millones de eurosPrecisamente por eso el castigo de estos días funciona como un mini test de estrés en directo. No está en duda la solvencia de la banca, sino su capacidad para seguir encajando un equilibrio delicado.
Ese equilibrio combina tipos altos que sostienen los márgenes, morosidad contenida gracias a un mercado laboral resistente y un crecimiento suficiente para que familias y empresas soporten el encarecimiento de la financiación.
La subida del gas y del petróleo complica ese equilibrio. Si la energía cara frena la economía y aprieta el bolsillo de familias y empresas, el debate deja de girar solo en cuánto gana la banca y vuelve a centrarse en cuánto puede empezar a fallar el crédito.
Las primeras estimaciones sobre la factura de Irán coinciden en que el golpe se concentrará en dos frentes: inflación y crecimiento.
... a la macro
Para España, los escenarios centrales hablan de unas décimas menos de producto interior bruto (PIB) en 2026 y de una inflación que podría situarse por encima del 3% este verano, antes de ir moderándose si el conflicto se mantiene acotado en el tiempo.
A nivel europeo se manejan órdenes de magnitud similares: impacto “moderado pero no trivial” en el crecimiento y un retraso en la convergencia del índice de precios al consumo (IPC) hacia el 2%.
A escala global, varios servicios de estudios –como los de Funcas o CaixaBank Research– recuerdan que la economía mundial es hoy mucho menos intensiva en petróleo que en los años setenta, que Estados Unidos es exportador neto y que las reservas son abundantes.
Sus cálculos apuntan a que un aumento del 30% en el precio del crudo recortaría alrededor de dos décimas el crecimiento del PIB mundial y sumaría algo más de un punto a la inflación, siempre que el episodio sea limitado. No se trata, por tanto, de reescribir el mapa del crecimiento, sino de introducir un bache en la trayectoria de reducción de los precios que los bancos centrales daban casi por encarrilada.
El BCE y los tipos
El Banco Central Europeo (BCE) llegaba a febrero relativamente cómodo: tipos congelados, inflación encaminada hacia el 2% a medio plazo y el mantra de decidir “reunión a reunión”.
Los analistas daban por hecho que 2026 sería, en principio, un año en pausa, con el tipo de depósito en torno al 2%. Sólo contemplaban recortes puntuales si la inflación seguía sorprendiendo a la baja.
La CNMC investiga si varias aseguradoras concertaron indemnizaciones por siniestros y pagos a tercerosEl salto del gas y del crudo no ha reabierto el guion de subidas en cadena de las tasas de referencia, pero sí ha cambiado el relato.
El mercado ha dejado de dar por hechas nuevas bajadas y ha empezado a poner precio el riesgo de que el BCE tenga que endurecer algo el tono e incluso plantearse un incremento del precio del dinero, si el shock energético se cronifica y contamina las expectativas de inflación.
Para la banca, el matiz es decisivo. Un nivel de tipos algo más alto y más tiempo alarga la fase de márgenes cómodos.
Pero si ese suelo se mantiene porque la energía presiona el coste de la vida y enfría la actividad, el extra de margen puede diluirse rápido entre más morosidad y unas valoraciones bursátiles que reflejen mejor el riesgo de recesión.