¿En dónde comienza la atrofia?
Un nuevo estudio de la Universidad de Tsukuba (en Japón) aporta pistas relevantes. Tras exponer a ratones a distintos niveles de gravedad en la Estación Espacial Internacional, un equipo de científicos identificó el umbral necesario para evitar la atrofia muscular. Los resultados establecen un precedente para la biomedicina espacial y plantean interrogantes sobre la viabilidad fisiológica de vivir en entornos de baja gravedad.
Según el artículo publicado este mes en Science Advances, los ratones que experimentaron 0.67g mantuvieron sano el músculo sóleo, ubicado en la pantorrilla y clave para la postura, y preservaron su función. En cambio, los animales expuestos a 0.33g evitaron parcialmente la atrofia, pero perdieron fuerza. En términos prácticos, cualquier escenario por debajo de 0.33g representa un riesgo elevado de atrofia en músculos posturales, mientras que 0.67g aparece como el umbral mínimo para conservar su desempeño.
Los autores señalan que estos resultados permiten definir un umbral gravitacional para mitigar la atrofia muscular inducida por el espacio y los cambios en el tipo de fibra, un aspecto clave para misiones de larga duración.