La macrooperación contra el narcotráfico abierta el pasado viernes en Ceuta entró durante la jornada del domingo en un momento decisivo. La Fiscalía ha pedido prisión provisional para 19 de los 20 detenidos arrestados en la ciudad el viernes, después de que fueran puestos a disposición del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 3. Solo uno de los investigados no declaró este domingo en una jornada maratoniana y su detención ha sido prorrogada por el juez al menos 24 horas más y comparecerá este lunes.
El frente judicial ha terminado por fijar la dimensión ceutí del golpe policial. La investigación, dirigida por la UDYCO con apoyo de otros departamentos de la Policía Nacional, en varios puntos del país, se ha saldado hasta ahora con 30 detenidos en total, 20 de ellos en la ciudad autónoma. Entre los arrestados figura, según fuentes consultadas por este diario, un guardia civil destinado en Ceuta. A ese arresto se suma el de otro agente ya jubilado, detenido en la Península dentro de la misma causa.
Pero la atención de los investigadores está ahora en el Tarajal. En el polígono, hasta hace poco emblema de ese comercio atípico que durante años sostuvo buena parte de la actividad económica de la zona, la Policía mantiene vigilada la nave en la que apareció una estructura subterránea que puede resultar clave para entender cómo operaba la red. El hallazgo se produjo después de que los agentes registraran dos naves contiguas y comunicadas entre sí, en una de las zonas más sensibles del perímetro fronterizo.
Los especialistas de la Unidad de Subsuelo de la Policía Nacional ya han entrado en esa infraestructura, aunque la inspección ha quedado condicionada por el agua acumulada en el interior. Sobre la superficie en la que se ha descubierto el túnel discurre un riachuelo y las lluvias caídas en los últimos meses han terminado por anegar parte del trazado. Este domingo los agentes se retiraron de la zona y los bomberos dejaron instaladas las bombas de achique que deberán seguir vaciando la estructura para que los trabajos puedan continuar.
La Policía trata de determinar si ese túnel formaba parte del dispositivo logístico con el que la organización introducía hachís desde Marruecos para darle salida después hacia la Península y Francia. La nave está en una franja especialmente sensible del perímetro fronterizo, con la parte trasera pegada al muro y a la valla que separan Ceuta de territorio marroquí.
La hipótesis con la que trabajan los investigadores es que el hallazgo puede ayudar a despejar una de las incógnitas abiertas desde las grandes incautaciones de droga atribuidas ahora a la red. La organización, según la investigación, tenía capacidad para recibir alijos, asegurar su entrada y organizar su salida hacia otros puntos de Europa. Una operativa de ese alcance, sostienen fuentes policiales, no habría podido sostenerse sin una red de apoyos y sin la colaboración de agentes compinchados con los traficantes.
La parte más delicada de la inspección se sitúa al otro lado del vallado. En la mañana del sábado, agentes marroquíes registraron una finca anexa a la valla y acotaron un tramo de terreno junto a un cobertizo en el que podría encontrarse la salida del pasadizo. Esa posible boca exterior quedaría junto a unas garitas de vigilancia utilizadas por las fuerzas auxiliares marroquíes y bajo control de la Gendarmería Real. Las mismas fuentes señalan que en ese punto podría encontrarse la salida
Según ha podido saber El Mundo, los investigadores describen la estructura como una gran tubería enterrada. A falta de una inspección técnica completa, la Policía considera que pudo ser construida para facilitar el paso oculto de mercancía bajo la frontera. Si se confirmara que se utilizó para introducir droga desde Marruecos, el hallazgo cobraría una gravedad especial por la ubicación de su posible salida exterior y por las dudas que suscita sobre la vigilancia en ese punto del perímetro.
La causa que ha desembocado en esta fase se abrió hace algo más de un año. Según la Policía Nacional, la red operaba de forma constante con envíos de hachís producido en Marruecos y destinado a España y Francia. En una primera fase, los agentes interceptaron en Almería un cargamento de 15.000 kilos. A partir de ahí reconstruyeron una organización con capacidad para negociar la droga en origen, acordar su entrega y activar después su transporte hacia distintos puntos del continente.
El relato policial sitúa también en ese entramado a un importante narcotraficante de La Línea de la Concepción, al que atribuye la capacidad de mover narcolanchas hasta el continente africano y asegurar el cruce del Estrecho. Pero la base más sensible de la organización estaba, según la investigación, en Ceuta. El propio comunicado policial habla de una estructura amplia y compleja con medios para importar toneladas de hachís y responder ante los receptores de la mercancía.
El hallazgo del túnel devuelve además la atención al mismo escenario que ya quedó bajo sospecha tras el descubrimiento de la primera galería localizada por la Guardia Civil a pocos metros del nuevo hallazgo. En aquel caso no consta, a día de hoy, que se haya confirmado de forma concluyente una salida en Marruecos. Ese antecedente obliga ahora a medir cada paso: los investigadores aún deben determinar si están ante una vía independiente, una prolongación de otras estructuras subterráneas o una conexión excavada expresamente para comunicar la nave con el otro lado del perímetro.
La causa queda ahora pendiente de dos decisiones. La primera, judicial, con la última declaración prevista para este lunes y la resolución sobre la petición de prisión formulada por la Fiscalía. La segunda sigue bajo la nave del Tarajal, donde el agua todavía impide ver del todo una estructura que puede ayudar a explicar cómo entraban en Ceuta algunos de los grandes cargamentos que la Policía atribuye a la red desmantelada.