Ampliar
El futbolista Rafa Mir el día que fue puesto a disposición judicial tras su detención por la violación EP La Fiscalía solicita diez años y medio de cárcel para Rafa Mir por agresión sexual agravada y lesionesEl futbolista murciano del Elche está acusado de violar a una joven en su casa de Bétera el 1 de septiembre de 2024
Ignacio Cabanes
Viernes, 6 de marzo 2026, 09:48
... El Hilali durante el encuentro contra el Elche, el jugador acaba de conocer la petición de pena a la que se enfrenta por la presunta violación a una joven de 21 años en su casa de la urbanización Torre en Conill de Bétera, ocurrida el 1 de septiembre de 2024. El Ministerio Fiscal solicita para el delantero diez años y medio de prisión, concretamente nueve por el delito de agresión sexual agravada con acceso carnal (presuntamente le introdujo los dedos sin su consentimiento hasta en dos momentos distintos) y otros 18 meses de cárcel por el delito de lesiones.En concepto de responsabilidad civil las indemnizaciones que debería pagar a la joven a la que presuntamente agredió sexualmente hasta en dos ocasiones, una en la piscina y otra en el cuarto de baño, asciende a 64.000 euros, según el escrito de calificación del fiscal, por las lesiones y daños morales que le ha causado. De hecho, además de una contusión en el brazo derecho, la joven sufre «un trastorno de adaptación con ansiedad mixta y estado de ánimo deprimido».
Para el otro acusado, Pablo Jara, la Fiscalía pide tres años de prisión por la agresión sexual a la segunda víctima, a quien realizó tocamientos en los pechos y por encima del tanga hasta en tres ocasiones dentro de la piscina, pese a la negativa de esta. Por el puñetazo que le propinó en la cara, mientras las echaban de la casa semidesnudas, al tiempo que las llamaba «niñatas», el amigo del delantero del Elche se enfrenta a una multa de 1.350 euros y el pago de 6.280 euros de indemnización.
«Empleando violencia»
Según el relato de hechos del fiscal, la noche del 31 de agosto, Rafa Mir, junto con otros amigos, coincidieron en una conocida discoteca de Valencia con las víctimas, dos jóvenes de 21 y 25 años, con las que estuvieron bebiendo y bailando en el local de ocio. La denunciante y el futbolista, que en ese momento militaba en el Valencia CF, «mantuvieron una actitud cariñosa durante toda la noche», lo que no implica que los hechos posteriores fueran «consentidos», como sostiene Rafa Mir. La joven ha mantenido en todo momento y sin entrar en contradicciones los dos momentos en los que el futbolista la agrede sexualmente «empleando la violencia», como recogió en el auto de procesamiento la jueza de Llíria que instruyó el caso y adelantó este periódico.
Siguiendo este relato de hechos, tras cerrar la discoteca decidieron trasladarse en taxi hasta el chalet de Rafa Mir, situado en la urbanización de lujo Torre en Conill, en la localidad de Bétera. Una vez en la casa el delantero tuvo sexo consentido en una de las habitaciones con la joven de 25 (no con la que luego le denunció por violarla). Mientras estaban en la piscina el otro acusado y el tercer amigo que solo figura como testigo, y la joven de 21, que estaba sentada en una silla.
Al salir de la habitación, después de las relaciones sexuales con su amiga, Rafa Mir se fue directo a por la víctima –que ya no quería nada con él por razones obvias–, «la cogió en brazos y la lanzó a la piscina vestida». Según detalla el fiscal en su escrito, en el agua «la agarró fuertemente y con ánimo de satisfacer sus deseos libidinosos comenzó a besarla por la cara y el cuello». Mientras la joven trataba de apartarlo, Mir le cogió el rostro para obligarle a besarle, y presuntamente le realizó tocamientos sin su consentimiento, llegando a introducirle los dedos en la vagina, de ahí la elevada pena a la que se enfrenta.
La víctima -tal y como cuenta Las Provincias- se marchó apresuradamente de allí y salió a la calle con intención de marcharse a su casa tras lo ocurrido, llegando a llamar a su padre para que la recogiera. No obstante, se percató que se había olvidado el bolso dentro y volvió a recogerlo. Fue en ese momento cuando se habría producido la segunda agresión sexual (la Fiscalía entiende que es un mismo acto delictivo), tras obligarla a entrar en el baño y forzarla contra su voluntad –de nuevo con introducción de miembros corporales–, mientras la joven lloraba y decía que quería irse.
Límite de sesiones alcanzadas
El acceso al contenido Premium está abierto por cortesía del establecimiento donde te encuentras, pero ahora mismo hay demasiados usuarios conectados a las vez.
Por favor, inténtalo pasados unos minutos.
Sesión cerrada
Al iniciar sesión desde un dispositivo distinto, por seguridad, se cerró la última sesión en este.
Para continuar disfrutando de su suscripción digital, inicie sesión en este dispositivo.
Iniciar sesión Más información¿Tienes una suscripción? Inicia sesión
- Temas
- Bétera