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La fuga de maestras españolas a Finlandia por 3.298 euros y plaza fija: se necesitan 9.000 nuevos puestos en Infantil en cuatro años

La fuga de maestras españolas a Finlandia por 3.298 euros y plaza fija: se necesitan 9.000 nuevos puestos en Infantil en cuatro años
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"Si esto no mejora, nos terminaremos yendo todas las buenas", dicen las docentes reclutadas por el Ayuntamiento de Helsinki Leer

Aida Pérez Oliver, maestra de Alcobendas de 24 años, comenzará la semana que viene un curso intensivo online de clases de finés pagado por el Ayuntamiento de Helsinki con la meta de viajar a Finlandia en 10 meses para obtener una plaza fija en una escuela pública. Si se saca el diploma del nivel B1 de aquí a agosto, podrá firmar un contrato de 3.298 euros brutos al mes (entre 2.500 y 2.700 netos) más seguro médico privado y 550 euros anuales para gastos culturales y de transporte. «Además, el Ayuntamiento me va a ayudar a buscar piso, que allí cuesta unos 700 u 800 euros. En España es muy difícil independizarse y tener una casa. Yo vivo con mis padres», añade.

Tiene un grado superior, una carrera universitaria, un nivel C1 de inglés que ha logrado con una educación pública bilingüe y nociones de noruego, un idioma que aprendió por su cuenta porque le gustaban los grupos de música de ese país. «Aquí es complicado encontrar trabajo porque mucha gente se presenta a las oposiciones y, aunque aprobara, no siempre hay plazas. Pasarían muchos años hasta que lograra tener un puesto fijo. La entrevistadora finlandesa me dijo que buscaban a las españolas porque estamos mejor formadas. Allí sólo con un título consigues trabajo. Como no mejoren las cosas en España, acabarán consiguiendo que nos vayamos todas», lamenta Aida, que tiene una hermana violonchelista que trabaja en un supermercado.

Aida Pérez, maestra de Alcobendas, durante sus prácticas.E. M.

Los problemas de la vivienda y las precarias condiciones laborales y salariales de la Educación Infantil están abocando a sus trabajadoras -la inmensa mayoría son mujeres- a buscar mejores oportunidades en Irlanda, Alemania o Finlandia, países donde hay déficit de profesores. Educadoras de esta etapa protagonizaron en mayo una huelga en toda España que se ha convertido en indefinida en Madrid para pedir que bajen las ratios y suban unos salarios mileuristas. Mientras, un millar de tituladas del grado universitario de Educación Infantil se ha presentado a un proceso de selección organizado por el Ayuntamiento de Helsinki para optar a 60 plazas el próximo curso.

Durante la visita que inician los Reyes a Finlandia el lunes, Doña Letizia conocerá la escuela Käpylä de Helsinki, que tiene un programa bilingüe en español, acompañada de la primera dama, Suzanne Innes-Stubb. Su sistema educativo está considerado como el mejor del mundo, pero, aun así, faltan maestros de Infantil. ¿Por qué?

Hay dos motivos, según explica Marius Chanéac, portavoz de la división de Educación del Ayuntamiento de Helsinki. Por un lado, «el Gobierno ha puesto en marcha una reforma para mejorar la cualificación de los maestros: quiere que aumenten los graduados universitarios, mientras que ahora basta con tener una FP». «Actualmente, se exige a las escuelas que un tercio de su personal sean graduados universitarios, pero en 2030 tendrá que haber dos tercios», añade. Por otro lado, el plan es bajar también el tamaño de las aulas: si ahora hay 12 niños por cada maestro cualificado, habrá sólo siete niños, lo que «va a multiplicar las necesidades de maestros».

Para 2030 las seis principales ciudades de Finlandia necesitarán incorporar 9.000 nuevos docentes con titulación superior. De ellos, harán falta 6.000 sólo para Helsinki, la ciudad más poblada, donde ya se han quedado 2.200 plazas vacantes. Chanéac dice que la gran mayoría de participantes en el programa de reclutamiento son españolas porque es el país con el que les resulta más fácil homologar los títulos. «Llevamos desde 2024 con este programa, pero este año hemos recibido el triple de solicitudes. Parece que muchas maestras españolas se están planteando en serio la posibilidad de emigrar para poder trabajar y acceder a condiciones laborales más favorables», indica Chanéac, que ha establecido convenios con más de 30 universidades españolas para ayudar a difundir un proyecto que es pionero en Finlandia.

María López Rubio, maestra de Alcalá de Henares.E. M.

María López Rubio, maestra de 22 años, estuvo mirando para irse a Irlanda, donde también reclutan a docentes, pero le gustó más el programa finlandés. «En Irlanda tenía que buscar el trabajo por mi cuenta. Mientras que el Ayuntamiento de Helsinki te facilita el empleo, te encuentra el alojamiento, te ayuda con la homologación del título, te abre una cuenta en el banco...», enumera. Incluso les recogen en el aeropuerto y les dejan en la misma puerta de su casa. Lo que más le gustó, en todo caso, es que le hicieron sentirse «valorada».

María es hija única, pero sus padres respaldan su decisión de probar suerte en otro país. Cuando su madre era joven, también se fue un tiempo a trabajar a Disneyland París. «Mi idea es probar un año y, si todo va bien, poder empezar una vida en Finlandia. En España la situación está como está. Una maestra gana unos 1.500 euros. He estado mirando ofertas en escuelas infantiles privadas de 0 a 3 años y muchas veces contratan por 900 euros a universitarias como si fueran técnicas. Independizarse, en estas condiciones, es imposible. Un piso decente en Alcalá de Henares, donde vivo, vale 1.000 euros», lamenta.

Mireya Hernández y Emilio Murasan, pareja de maestros de 21 años.E. M.

También emigrarán a Helsinki, con la idea de quedarse a vivir, los maestros Mireya Hernández y Emilio Murasan, de 21 años, que son pareja -aunque cada uno vive con sus padres- y quieren formar una familia. «Las condiciones para conciliar son mejores en Finlandia. Cada progenitor tiene derecho a seis meses de baja por nacimiento de su hijo, además de que los trabajos valoran la natalidad. El Ayuntamiento de Helsinki ayuda a buscar trabajo a la pareja del maestro, incluso aunque tenga otra profesión. Quieren gente de fuera que esté dispuesta a formar una familia», relatan. Emilio estuvo cuatro meses en Finlandia de Erasmus y, como a Mireya, siempre le atrajo su modelo educativo de «atención más individualizada» a los alumnos, ratios pequeñas y «valoración y respeto al profesor».

«A mí me gustaría que en España también bajaran las ratios y que se priorizaran la exploración, el contacto con la naturaleza y la autonomía del alumno. Esta es una profesión muy importante», apunta Andrea Estremera, de 23 años y titulada en el doble grado de Educación Infantil y Primaria de la Universidad Autónoma de Madrid. Cuando leyó las condiciones de la oferta finlandesa, pensó que «había gato encerrado». «No tenía pensado irme al extranjero hasta ese momento, aunque hice la beca Erasmus en la República Checa, he estudiado inglés y alemán y me gusta conocer otros idiomas y países», cuenta. «Finlandia es un país muy caro, pero me ofrecen un puesto público fijo, como de funcionaria, y el salario al menos está acorde con el nivel de vida. Si en España me pagaran 3.200 euros, me quedaría».

Fuente original: Leer en El Mundo - España
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