La Fundación ANAR, de ayuda a Niños y Adolescentes en Riesgo, ha dibujado una realidad abrumadora que muestra la vulnerabilidad de miles de menores en España. Niños y niñas que sufren desde lo más profundo, rodeados de violencia y completamente perdidos en un túnel sin salida.
A través de un informe con datos recopilados durante el 2025, la entidad ha mostrado cómo han sido capaces de ayudar a 19.990 niños y adolescentes a través del Teléfono y el Chat ANAR, de los cuales 6.467 presentaban conductas suicidas.
Estos miles de menores de edad estaban padeciendo problemas relacionados con la violencia, la salud mental y otras situaciones que muestran un promedio de cerca de 5 problemáticas por cada niño, niña o adolescente al que se ayuda.
La gran problemática del siglo XXI
Un año más, el principal motivo de las llamadas en las Líneas de Ayuda ANAR ha sido la salud mental, representando un 51,8% de los casos. Y dentro de este problema se engloban otros como la conducta suicida (29,6%), las autolesiones (12,3%) o los trastornos de ansiedad (3,2%).
"Los datos son graves y alarmantes, pero también significan que ANAR está llegando a más niños y adolescentes, que en otro caso podrían quedar en silencio, soledad y sin ayuda" ha señalado la directora del dpto. Jurídico de las Líneas de Ayuda ANAR, Sonsoles Bartolomé.
Cuando son los adultos del entorno quienes piden ayuda, la violencia aparece en casi dos de cada tres consultas (63,3 %). El maltrato físico y psicológico encabeza la lista (22,2 %), seguido de las agresiones sexuales (9,7 %), el abandono (9 %) y el acoso escolar o ciberbullying (8,8 %).
Diana Díaz, directora de la Línea de llamadas de ANAR, aboga por la necesidad de una red de apoyo para que estos menores puedan afrontar todos sus problemas, dejando claro que, desde ANAR "intentamos dar el 100%". Además, en conversación con EL MUNDO, destaca la importancia del vínculo familiar cómo principal refugio, en contraste con el uso inadecuado de las tecnologías, implicado en el 62,7% de los casos, y la importancia de fomentar estos medios de ayuda para descubrir más que la "punta del iceberg".
La sobreexposición a contenidos violentos a través de las pantallas provocan que miles de niños y niñas sean incapaces de distinguir entre lo que es real y lo que no. Así, aplicaciones como Whatsapp y Tiktok, o incluso los videojuegos, han pasado a convertirse en terrenos minados donde el menor puede pasar horas.
Un problema en ascenso
La comparación entre los informes de la Fundación ANAR de 2024 y 2025 revela un deterioro sostenido y preocupante de la situación de la infancia y adolescencia en España. El número de menores atendidos creció un 8,9%, pasando de 18.348 a 19.990, y las intervenciones de emergencia aumentaron de 6.956 a 8.411, lo que refleja no solo una mayor demanda sino también una mayor gravedad en los casos.
El dato más alarmante es el de la salud mental, donde los problemas pasaron de representar el 43% al 51,8% de las consultas realizadas por los propios menores, con un incremento del 25,5% en conducta suicida (de 5.153 a 6.467 casos) y un aumento del 35,2% en autolesiones, que rozaron los 4.600 casos en 2025
"Cada año son más, y sabemos que está estrechamente relacionado con los problemas de violencia que están padeciendo. Necesitamos llegar a todos ellos y ellas y a los que todavía no nos conocen", afirmaba Benjamín Ballesteros, director técnico de la fundación.
Así, detrás de cada llamada hay un niño o un adolescente que ha encontrado en ANAR lo que no encontró en otro lugar. El reto ahora es que ninguno de ellos tenga que buscar demasiado tiempo antes de dar con esa salida. Proporcionarle al menor esa ayuda con la que a veces no cuenta pero que es más que necesaria.