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La pobreza y la represión política han caracterizado a Bangladés. Zigor Aldama La generación Z logra su primera victoria políticaLa sangrienta revolución de hace año y medio que dejó cientos de muertos en Bangladés y logró derrocar a la primera ministra culmina el próximo jueves con las primeras elecciones libres en casi dos décadas. Visitamos a quienes darán un nuevo rumbo al país
Daca (Bangladés)
Sábado, 7 de febrero 2026, 19:56
Las calles de todo el país se han llenado de murales conmemorativos del movimiento. Zigor AldamaLa revolución de los jóvenes bangladesíes inspiró otras similares en países tan diferentes como Nepal, Marruecos, Mozambique o incluso Irán. Pero la victoria definitiva aún no ha llegado, porque durante el pasado año y medio el poder ha estado en manos de un gobierno de transición liderado por el premio Nobel de la Paz Muhammad Yunus. «Su labor ha sido titánica: le ha tocado desmantelar la red clientelar que controlaba el país para crear la arquitectura de un Estado de Derecho con poderes separados, porque todo estaba entrelazado», explica el profesor de la Universidad de Daca Muhammad Nur-e-Alam, cuyo despacho se encuentra junto a una pintada en la que se lee 'política no'.
Es un intento por abstraer al centro educativo del rifirrafe político. Fútil, porque en las escaleras de acceso y en letras mucho más grandes se lee 'ningún poder puede callar a los estudiantes'. La que no volverá a hablar es Hasina, reducida a la sombra que han dejado sus retratos arrancados de plazas, hospitales e instituciones educativas a los que le gustaba poner su nombre. No volverá a pisar Bangladés, concuerdan sus ciudadanos.
Un Podemos bangladesí
Si todo va según lo previsto, la revolución culminará el próximo jueves, cuando el país acuda a las urnas para celebrar las primeras elecciones libres y justas desde hace casi dos décadas. Y la esperanza flota en el aire. Mientras las paredes de todas las ciudades bangladesíes están decoradas con sombríos murales que recuerdan algunos de los momentos más crueles del movimiento, incluido el asesinato de adolescentes, la mayoría de los habitantes atisba un futuro prometedor.
«Me gustaría que Yunus continúe como presidente, porque es un hombre honesto, pero creo que, gane quien gane las elecciones, el rumbo del país solo irá a mejor. Porque el de Hasina era un gobierno autoritario y corrupto hasta la médula», comenta Sujon Kabin, un estudiante de 18 años que aún tiene muy vivo el recuerdo de los tres balazos que uno de sus amigos recibió en la pierna durante las manifestaciones.
Los estudiantes han creado un partido político, pero concurre en coalición con los islamistas
Tras el derrocamiento del régimen, los jóvenes han creado una formación política que Saiful Islam Hridoy, de 27 años, compara con Podemos. El Partido Nacional Ciudadano (NCP, por sus siglas en inglés) se estableció en febrero de 2025 con el objetivo de fundar «una segunda república» y redactar una nueva constitución. Su meta era atraer a los dos millones de votantes que depositarán una papeleta en las urnas por primera vez en su vida. Sin embargo, no ha logrado tracción suficiente.
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Saiful Islam Hridoy con una bufanda del partido islamista. Zigor Aldama«No tienen experiencia, y sin ella es difícil que la gente confíe en ellos. Fuimos el catalizador que acabó con la dictadura, pero ahora no sabemos avanzar hacia una democracia próspera», analiza Hridoy. Sí confía en el cambio, pero reconoce que hay razones para dudar. «He visto suficientes elecciones como para entender que los políticos hacen tantas promesas antes como decepciones provocan después», sentencia. Por si fuese poco, Nur-e-Alam señala que el NCP ha cometido un error grave: «Ha decidido presentarse en coalición con los islamistas de Jamaat-e-islami. Y eso supone que se ha aliado con uno de los partidos tradicionales, el más conservador. Le restará apoyos», vaticina el docente.
Ante la ilegalización y desmantelamiento de la Liga Awami de Hasina, todas las encuestas prevén una arrolladora victoria del Partido Nacionalista de Bangladés (BNP), que ha recibido un enorme espaldarazo con el regreso al país de Tarique Rahman, exiliado en Reino Unido durante 17 años. Cientos de miles de personas lo recibieron en Daca y, solo cinco días después, lloraron la muerte de su madre, Khaleda Zia, la primera mujer que alcanzó el cargo de primera ministra.
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Seguidores del BNP con un retrato de Tarique Rahman. Zigor AldamaAhora, Rahman aspira a seguir sus pasos y a convertirse en una figura capaz de unir a los más de 170 millones de habitantes de uno de los países más densamente poblados del planeta. «Esta es la oportunidad para que Bangladés avance hacia una democracia con un gobierno transparente y que rinda cuentas ante la ciudadanía. Un gobierno que reinstaure los derechos humanos, la libertad de expresión y el Estado de Derecho que está en la esencia de la democracia, a la que hemos aspirado siempre pero que ha estado ausente mucho tiempo», resume Mahdi Amin, portavoz del BNP y asesor de Rahman.
Contra el abuso sexual
Sin duda, esa sería una sólida base para apuntalar el desarrollo social que el país aún tiene pendiente. Pero en las calles, los jóvenes que arriesgaron sus vidas exigen también reformas que se centren en asuntos más terrenales. «El nuevo gobierno tiene que mejorar la economía, porque estamos sufriendo. Los precios están disparados, e incluso gente como yo, con un buen empleo, apenas logra sobrevivir», denuncia Amina en las caóticas calles de la capital. Desde su punto de vista, como mujer, también demanda que se mejore la seguridad. «Muchas, sobre todo en los entornos más rurales, a menudo sufren abusos sexuales. Y eso es intolerable», critica.
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Lo que algunos quieren tapar junto a lo que otras dejan ver. Zigor AldamaNo obstante, es consciente de que el cambio a ese respecto, en una sociedad de mayoría musulmana en la que se espera también un auge de los islamistas que abogan siempre por relegar a la mujer a un segundo plano, tiene que venir de un proceso educativo que llevará tiempo. Precisamente por eso, Ghulam Faruq cree que es urgente poner en marcha una profunda transformación del sistema educativo. «Tenemos que mirar a Europa y a Estados Unidos para inspirarnos y sentar las bases de una formación que será clave para todo lo demás», señala, pensando en ahondar el crecimiento económico que ha permitido a Bangladés superar la renta per capita de su vecina y rival, India, sobre todo gracias a la deslocalización de productos textiles e industriales.
Es vital incrementar el nivel formativo de la población para continuar subiendo en la escala de valor. Y, sin duda, ese será el principal reto de quienquiera que acceda al poder después de las elecciones. Un reto monumental teniendo en cuenta la competencia global y los grandes problemas estructurales de una sociedad que ahora ansía dar el salto al mundo democrático.
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