Crisis migratoria en Ceuta
«La gente tiene la sensación de que Ceuta ha sido abandonada y eso es muy peligroso»Fátima Hamed Hossein, la primera musulmana que lidera un partido en España, denuncia que su ciudad se ha convertido en «arma arrojadiza» en un clima preelectoral
Regala esta noticia Añádenos en Google Fátima Hamed Hossein. (Francis Jiménez)Ceuta, enviada especial
04/10/2026 Actualizado a las 00:12h.Fátima Hamed Hossain es uno de los azotes de Vox y la responsable de que Santiago Abascal sea considerado 'persona non grata' en Ceuta. Esta ... abogada nacida en 1978, «en el año de la Constitución», declara, orgullosa, es además la primera mujer musulmana en liderar un partido político en España.
Advierte de que la crisis migratoria que azota Ceuta desde que el 30 y el 31 de julio entraran más de 80.000 migrantes a la ciudad autónoma va a traer consecuencias para todo el país, y denuncia la peligrosidad del discurso de la ultraderecha, que confunde religión con nacionalidad y distingue entre españoles de primera y de segunda, «un mensaje que se extiende como la pólvora».
-Dos meses después del inicio de esta crisis, ¿cómo ve a Ceuta?
-Yo veo que, desgraciadamente, la gente se ha hecho a la idea de que esto no es algo que se solucione en un breve plazo de tiempo. El presidente del gobierno y los distintos ministros dijeron que se iba a proceder a una devolución inmediata de cualquiera que haya entrado irregularmente a Ceuta, pero estamos viendo que se van a seguir procedimientos ordinarios, y eso lleva su tiempo.
La gestión ha sido bastante mala. Y la del ayuntamiento en la parte que le compete que es menores, tampoco ha sido mejor. Cómo se puede permitir que dos meses después siga habiendo niños y niñas en la calle deambulando, que son carne de cañón de de prostitución, de drogas, de todo lo negativo.
Falta de voluntad política
-¿Cree que se actuó demasiado tarde?
-Sí. Me sigue escandalizando pensar que esto se produce el 30 y el 31 de julio y hasta el mes de septiembre no empezamos a ver movimientos políticos realmente tendentes a buscar solución. Yo no concibo que exista un problema e irme de vacaciones. Eso la gente de Ceuta no lo va a perdonar. De hecho a la vista está. Las cosas se van tensando, se van polarizando.
La sensación desde el primer día, hablases con quien hablases en la ciudad, es de que no había nadie a volante. Y ha sido muy triste tener que esperar varias semanas, gritando todo lo alto que se podía, para que se actuase. Ha faltado mucha transparencia e información a la ciudadanía.
-¿Por qué cree que no se han acelerado los procesos?
-Porque no hay voluntad política y porque estamos en un momento previo en el que ha salido ya todo el mundo al terreno de juego a unas elecciones generales. Lo que al principio parecía solidaridad, se fue convirtiendo en días, porque ni siquiera tardaron ni una semana, en un arma arrojadiza política.
La gente tiene la sensación de que no se ha empatizado con los ciudadanos y que Ceuta ha estado abandonada, y eso es muy peligroso, sobre todo a nivel nacional. Ha sido un abandono por omisión más bien.
«La crispación, el malestar y la tensión está haciendo que haya salido una la vena racista»
Fátima Hamed Hossein
Presidenta del Movimiento por la Dignidad y la Ciudadanía
-¿Esta crisis está poniendo a prueba la convivencia en Ceuta?
-Es probable que sí, de hecho ya nos pasó en el 2021. Entonces vino aquí Abascal, que estaba en pleno apogeo, a incendiar, a ponernos unos contra otros. Eso se paró, además nosotros conseguimos que se le nombrase persona non grata. Esta vez es distinto porque ha habido manifestaciones en las que han participado musulmanes y han escuchado comentarios muy desagradables.
Es cierto que aquí ni musulmanes, ni cristianos, ni hindúes, ni hebreos, somos partidarios de que las personas migrantes se queden en Ceuta. Pero sigue existiendo, y es lamentable, que en pleno 2026 se siga confundiendo religión con nacionalidad.
En esta ciudad, cuya identidad no se entiende sin la pluralidad de todas las personas que la forman, o remamos todos en la misma dirección o esto no va a salir. La crispación, el malestar y la tensión está haciendo que incluso haya personas a las que les haya salido la vena racista. No sé si antes la tenían y la tenían oculta, o si es esta situación que les ha sobrepasado.
Es el mensaje ese de la ultraderecha de distinguir entre españoles de primera —si son católicos, apostólicos, romanos y de derecha—, y el resto como que no contamos. Es un mensaje muy preocupante que se está extendiendo como la pólvora. Están utilizando Ceuta para sacar rédito político.
-A su partido le ponen la etiqueta de izquierda musulmana. ¿Qué opina?
-Hablar de partido de corte musulmán nos ha perseguido siempre. De izquierdas sí, somos una formación progresista. Pero en los estatutos del partido no pone en ningún sitio que el partido sea musulmán. Que coincide que la mayoría de las personas que componen el MDyC son musulmanas: sí. Pero es que son españolas. Yo creo que es una forma de buscar la manera de encasillar de una manera fácil y en la que intenten presentarte peyorativamente. La sociedad todavía tiene que hacerse muchas preguntas.
Una mayor implicación de Europa
-¿Cree que esta crisis podría tener un efecto llamada?
-Va a depender en gran medida de qué resolución se le dé a todo esto. Porque todavía no sabemos qué color tiene ni qué solución tiene. Es el momento idóneo para que Europa entera se ponga de acuerdo, adopte las medidas necesarias para que algo tan normal como considerar a Ceuta y Melilla territorios españoles, sea, efectivamente, algo indiscutible.
Yo no puedo entrar en la manera de entender las cosas de Marruecos, pero sí debo exigirle a mi país que responda conmigo como ciudadana española. Aquí no había recursos suficientes, ni materiales, ni humanos; en la frontera había dos guardias civiles que se tuvieron que poner de lado porque, si no, la avalancha podía con ellos. Creo que es un debate profundo en el que Europa, de una vez por todas, se tiene que mojar.
-¿Y qué tiene que hacer Europa?
Europa podría, por ejemplo, ponernos Frontex donde se supone que empieza Europa, que es la frontera, y no en el puerto. Hay gestos que no le suponen mucho, pero que simbólicamente pesan demasiado.
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