Emiliano García-Page aún no ha confirmado si se presentará a la reelección en mayo de 2027. JCCM
Región POLÍTICA La golosina del cuarto mandato: la estadística que dice a Page que debería presentarse de nuevo en Castilla-La ManchaEntre los barones que lo intentaron antes, nueve lo consiguieron y solo dos fracasaron. Jordi Pujol, Alberto Núñez Feijóo o José Bono, casos de éxito.
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Álvaro de la Paz Publicada 23 marzo 2026 06:00hNueve de los once presidentes autonómicos que intentaron disfrutar de un cuarto mandato consecutivo alcanzaron su objetivo, un reto que el jefe del Ejecutivo de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, afrontará —probablemente— en mayo de 2027. El dato muestra un alto nivel de éxito, aunque también revela una tendencia clara: a partir de la tercera reelección, el apoyo en las urnas tiende a desgastarse.
Los barones que dispusieron de una cuarta legislatura sin interrupción fueron Jordi Pujol, José Bono, Juan Carlos Rodríguez Ibarra, Manuel Fraga, Manuel Chaves, Pedro Sanz, Ramón Luis Valcárcel, Juan Vicente Herrera y Alberto Núñez Feijóo. Los dos únicos que, pese a concurrir como cabezas de cartel, no pudieron conquistar el póquer fueron Joaquín Leguina y Joan Lerma.
Del PP son cinco de los nueve presidentes autonómicos más longevos: Fraga, Sanz, Valcárcel, Herrera y Feijóo. Otros tres, Bono, Rodríguez Ibarra y Chaves, se presentaron bajo las siglas del PSOE; y otro más, Pujol, con Convergència i Unió, una federación catalanista ya desaparecida. La única comunidad que tiene dos responsables con al menos cuatro mandatos es Galicia —Fraga y Feijóo—, un hecho que Castilla-La Mancha podría reeditar con Bono y Page.
Pujol ganó en 1980 las primeras elecciones autonómicas celebradas en Cataluña desde la II República. Posteriormente, se impuso en los comicios de 1984 y reeditó triunfo en 1988. La tercera victoria fue refrendada por el 59,4 % de los votos. En el olímpico 1992, el candidato convergente venció una vez más, aunque su respaldo menguó hasta el 54,9 % de los apoyos.
En 1983, Castilla-La Mancha inició de pleno su andadura autonómica. Los primeros comicios dejaron al socialista José Bono en el Palacio de Fuensalida. Su tercer mandato, en 1991, fue refrendado por el 52,7 % de los votantes de la región; en el cuarto, en 1995, recabó el 46,2 % de los apoyos.
Los mismos ciclos electorales al frente de Extremadura protagonizó Juan Carlos Rodríguez Ibarra, otro de los históricos barones socialistas del sur peninsular. Alcanzó la presidencia de la Junta en 1983, volvió a ganar en 1987 y en 1991 repitió con un 54,3 % de los apoyos. Cuatro años más tarde fue reelegido con un 44,3 % —le faltaron dos diputados para la mayoría absoluta—.
El también socialista Manuel Chaves comenzó a presidir la Junta de Andalucía en 1990. Continuó en el Palacio de San Telmo tras los comicios de 1994 y 1996. Su tercer triunfo se produjo tras un adelanto electoral que hizo coincidir las andaluzas con las generales que ganó José María Aznar (PP). En aquella cita con las urnas, Chaves necesitó el 44,5 % de los votos. En las autonómicas del año 2000, celebradas en la misma fecha en que se produjo la primera mayoría absoluta del centroderecha en España, el PSOE cosechó un 44,9 % de las papeletas en la región meridional.
En Galicia, Manuel Fraga se aupó al sillón rector de la Xunta en 1989. Revalidó en 1993 y 1997, cuando obtuvo un 52,9 % de los votos. En 2001, volvió a ganar con el 52,5 % de los apoyos. Tras un breve paréntesis bajo la presidencia del socialista Emilio Pérez Touriño con el apoyo del BNG, el PP retomó en 2009 el Gobierno autonómico de la mano de Alberto Núñez Feijóo. El actual presidente nacional repitió en 2012 y, de nuevo, en 2016, cuando cosechó el 47,6 % de los votos emitidos. En 2020, apenas un año antes de asumir la presidencia nacional del PP, obtuvo el 48 % de los sufragios.
Pedro Sanz llegó a la presidencia regional de La Rioja en 1995 y disfrutó de su tercer mandato seguido a partir de 2003, cuando se hizo con un 49,5 % de los votos. Cuatro años después, su respaldo se incrementó hasta un 49,7 %.
En la misma fecha llegó Ramón Luis Valcárcel a la presidencia de la Región de Murcia. El tercer mandato lo conquistó con un 56,7 % de los votos; una legislatura después, en 2007, subió hasta el 58,3 % de los apoyos.
Castilla y León ha sido la última comunidad autónoma en acudir a las urnas. Más de dos décadas antes de los recientes comicios, en 2003, se produjo la llegada de Juan Vicente Herrera a la presidencia de la región más extensa de España. El burgalés renovó en 2007 y en 2011 estiró sus apoyos hasta el 51,6 % de las papeletas. Sin embargo, una legislatura después, un momento marcado por la irrupción de Podemos o Ciudadanos, el respaldo obtenido por el PP cayó hasta el 37,7% —un porcentaje que, en todo caso, le garantizó la mitad de los procuradores de las Cortes de Castilla y León—.
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Los dos intentos frustrados para un cuarto mandato ininterrumpido al frente de una comunidad autónoma los protagonizaron Leguina y Lerma. El candidato socialista se convirtió en presidente de la Comunidad de Madrid en 1983. Revalidó en 1987 y en 1991 —en 1989 sorteó una moción de censura—. En su tercer mandato fue respaldado por el 37,1 % de los madrileños que acudieron a votar, aunque pudo mantener el Gobierno autonómico gracias al respaldo de Izquierda Unida en la Asamblea autonómica. En 1995, fue apoyado solo por 29,7 % de los electores, frente al 51 % de Alberto Ruiz-Gallardón (PP), y perdió el poder territorial que ostentaba.
En la Comunidad Valenciana, Lerma fue el vencedor de los comicios de 1983, 1987 y 1991, en estos últimos con un 43,3 % de los sufragios. La elección posterior se hundió hasta el 34,3 % y entregó la Generalitat al PP de Eduardo Zaplana.
Un caso diferente a los reseñados es el de Miguel Ángel Revilla, quien ha estado cuatro legislaturas al frente de Cantabria, aunque en sendos periodos de dos legislaturas: de 2003 a 2011 y de 2015 a 2023.
Otros presidentes autonómicos como José Antonio Ardanza, Íñigo Urkullu (ambos lehendakaris en el País Vasco) o Vicente Álvarez (Asturias) disfrutaron de tres legislaturas, aunque no optaron a la cuarta.
Perspectiva favorable (con dos peros)
Entre el tercer y el cuarto intento, dos presidentes autonómicos perdieron el poder, otros cinco empeoraron sus resultados y cuatro aumentaron su grado de apoyo. Sin embargo, las caídas resultaron muy superiores a las subidas. Entre los que pudieron revalidar, Herrera perdió hasta 13,9 puntos porcentuales; Rodríguez Ibarra, 10 puntos; y Bono y Pujol se dejaron 6,5 y 4,5 puntos respectivamente. El menor descenso correspondió a Fraga, apenas cuatro décimas.
Las mejoras resultaron magras y Valcárcel protagonizó la más abultada, con apenas 1,6 puntos más. Chaves y Feijóo elevaron su respaldo cuatro décimas y Sanz otras dos.
La evolución de los resultados se relacionó con el ciclo electoral: las caídas de los socialistas Rodríguez Ibarra y Bono se produjeron en 1995, un momento favorable al PP y antesala de su desembarco en la Moncloa.
Al mismo tiempo, el brusco desplome de Herrera en Castilla y León tuvo como razón la quiebra del bipartidismo que desencadenó el movimiento 15M. La irrupción de nuevos partidos, alternativas a las dos grandes formaciones, laminó los porcentajes del PSOE y el PP.
Los antecedentes detallados confirman un alto porcentaje de éxito del candidato que busca la reelección: en el 82 % de los casos se ha producido. La estadística, por tanto, se adivina como un factor favorable al hasta ahora indeciso Page. No obstante, dos elementos se antojan como potencialmente peligrosos para el actual jefe del Ejecutivo regional: los resultados anteriores no se suelen mejorar y la corriente electoral de fondo también puede erosionar.
Cabe reseñar el estrecho margen con que Page mantuvo su mayoría absoluta en 2023 y la posibilidad de que con una pérdida de pocas décimas se pueda articular una alternativa entre PP y Vox.