- INÉS ABRIL
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S&P Global anticipa que los impagos subirán pese a la resistencia mostrada hasta ahora. Un 'shock' energético rompería la mejor racha de 'defaults' en cuatro años.
La racha es histórica. Abril marcó la tercera caída mensual consecutiva en el número de empresas que impagaron sus créditos y bonos en todo el mundo y el recorte está liderado por Europa, según los datos de S&P Global. Solo seis compañías del continente faltaron a sus obligaciones con los bancos y dueños de su deuda en el primer cuatrimestre de 2026, el número más bajo desde 2022.
La guerra de Irán amenaza con romper el ciclo y el daño potencial es milmillonario. Las compañías europeas con peor ráting (las que se encuentran en el grado especulativo, de BB+ hacia abajo) afrontan vencimientos de deuda por medio billón de euros hasta 2029, cuya refinanciación se vería comprometida si el conflicto bélico se prolonga en el tiempo.
La situación está más controlada este año y el que viene. Las compañías han aprovechado el apetito de los inversores en los últimos meses para hacer los deberes y gestionar sus deudas. Les quedan menos de 50.000 millones pendientes para 2026 y cerca de 75.000 millones para 2027.
Más caras
El muro llega en 2028. El volumen sobrepasa los 190.000 millones. Lo mismo en 2029, según las cuentas de la agencia de ráting. El problema es que esas refinanciaciones deben adelantarse para esquivar el riesgo y tendrán que hacerse a mayor coste por la subida de los tipos de interés y con la ratio de impagos en ascenso.
Es la predicción de S&P Global. La tasa de default de la deuda especulativa en Europa se encuentra en el 3,2% en estos momentos sumando los préstamos y los bonos, justo en la media histórica. No se mantendrá mucho tiempo ahí. El escenario central de la agencia es una subida hasta el 3,75% para marzo del año que viene.
"El posible impacto del aumento de los precios de la energía derivado de la guerra en Oriente Próximo ocupa un lugar central [en la predicción] y ahora se prevé que suban los tipos de interés. Sin embargo, las persistentes incertidumbres comerciales también lastran las economías europeas, la confianza de los consumidores y el gasto", señala.
La situación puede ser peor. S&P tiene un escenario pesimista que depende del estrecho de Ormuz. Si se dilata la reapertura, el impacto en los precios de la energía y de los suministros que pasan por la zona será disruptivo y disparará el estrés en el crédito.
La agencia cree que el barril de crudo puede alcanzar los 200 dólares (173 euros) de forma puntual, lo que desencadenaría "más efectos directos en varios sectores en el plazo de uno a seis meses". La tasa de default escalaría hasta el 5%.
Tres grandes crisis
Se trata de un nivel que se tocó mínimamente durante la crisis arancelaria del año pasado y que solo se ha superado nítidamente tres veces este siglo: en lo peor del Covid, en los momentos más duros de la crisis financiera y en el estallido de la burbuja de las puntocom.
"Los problemas vendrían determinados no tanto por el impacto inicial como por su duración, la escasez de bienes esenciales, los efectos de segunda ronda de la inflación y el endurecimiento de las condiciones de financiación", explica S&P Global.
Hay una tercera alternativa y es que todo se solucione de forma rápida. El daño empresarial sería mínimo y la ratio de impagos podría proseguir el camino de descenso que ha mostrado en los primeros meses del conflicto hasta alcanzar el 2,25% en marzo del año que viene.
Es una opción que pierde enteros cada día que pasa sin arreglo, pero que cuadra con la actual falta de calibración del riesgo que S&P detecta en los inversores.
El encarecimiento que se está viendo en el coste de financiación de las empresas europeas con más deuda procede más de la subida de los tipos de referencia en el mercado (los que se basan en el precio oficial del dinero y en sus perspectivas) que de la prima de riesgo o diferencial particular de las compañías.
Esta última referencia, que se suma al tipo de interés de referencia para hacer el coste total, es la que indica la valoración individual que están haciendo los inversores de las posibilidades de impago de cada compañía y S&P cree que está distorsionada.
La agencia hace el cálculo del diferencial estimado que deberían tener las compañías y le sale mucho más alto que el real. "Los mercados podrían estar siendo excesivamente optimistas en el contexto actual", advierte.
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