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La guerra de Irán reaviva los temores a la inflación global

La guerra de Irán reaviva los temores a la inflación global
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La Reserva Federal, el BCE y el Banco de Inglaterra emitirán esta semana sus primeras declaraciones oficiales sobre la amenaza que representa el conflicto. Leer
Financial TimesLa guerra de Irán reaviva los temores a la inflación global
  • SAM FLEMING, VALENTINA ROMEI Y OLAF STORBECK
16 MAR. 2026 - 17:16El presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, Jerome Powell.WILL OLIVEREFE

La Reserva Federal, el BCE y el Banco de Inglaterra emitirán esta semana sus primeras declaraciones oficiales sobre la amenaza que representa el conflicto.

El temor a un repunte de la inflación está mermando las esperanzas de recortes de los tipos de interés en las principales economías este año. A este respecto, varios de los bancos centrales más poderosos del mundo emitirán pronto sus primeras declaraciones oficiales sobre la amenaza que representa la guerra de Irán para la inflación.

Tras casi lograr controlar la espiral inflacionaria que siguió a la pandemia del Covid-19, la Reserva Federal de EEUU, el Banco Central Europeo, el Banco de Inglaterra, el Banco de Canadá se reunirán esta semana para analizar el tema de la amenaza de una nueva crisis de suministro global. También lo harán otros bancos centrales importantes, como los de Japón, Australia, Suecia y Suiza.

Las condiciones económicas actuales son muy diferentes a las que llevaron la inflación a niveles de dos dígitos en varias regiones a partir de 2021, tras la pandemia y la invasión rusa de Ucrania. Los mercados laborales son por lo general más débiles y la política monetaria es más restrictiva, mientras que las tasas de inflación llevan disminuyendo tres años.

Sin embargo, economistas del sector privado están comenzando a aumentar nuevamente sus previsiones de inflación, reducir sus estimaciones de crecimiento y evaluar el riesgo de un aumento prolongado de los precios de las materias primas que podría incrementar las expectativas de precios al consumo y poner en peligro los objetivos de los bancos centrales.

"Los principales bancos centrales no pueden permitirse el lujo de mostrarse relajados al respecto a la luz de la experiencia reciente. Podríamos estar entrando en alteraciones más prolongadas y en crisis importantes del petróleo y el gas natural, con los consiguientes riesgos para la inflación", afirma Jens Larsen, ex directivo del Banco de Inglaterra que trabaja actualmente en Eurasia Group.

Según una encuesta de Consensus Economics publicada el jueves, los analistas han incrementado sus previsiones de inflación para 2026 en la mayoría de los países del G7 y de Europa Occidental en marzo, en comparación con sus perspectivas de febrero.

Ahora esperan que la inflación en la eurozona sea como media del 2,1% este año, ligeramente por encima del objetivo del 2% del BCE, y que en Reino Unido alcance el 2,6% en 2026, frente a la estimación anterior del 2,5%. También prevén que en EEUU el crecimiento de los precios sea del 2,7%, 0,1 puntos porcentuales más que la previsión de febrero.

"Cuanto más se prolongue esta situación, con el aumento vertiginoso de los precios del petróleo, más nerviosos estarán los banqueros centrales", señala Maury Obstfeld, ex economista jefe del FMI y actual profesor de economía de la Universidad de California en Berkeley.

Se espera que la Reserva Federal, el Banco Central Europeo, el Banco de Inglaterra y el Banco de Canadá mantengan su política monetaria sin cambios esta semana. Sin embargo, el precio del petróleo en torno a los 100 dólares el barril, el alza de los precios del gas natural en Europa y Asia y la posible escasez de fertilizantes han provocado un gran cambio en las expectativas del mercado sobre los tipos de interés a finales de este año. Ya están descontando al menos una subida de tipos del BCE desde el 2% actual antes de que termine el año y consideran probable que el próximo movimiento del Banco de Inglaterra también sea al alza. Por el contrario, antes de los ataques de EEUU e Israel contra Irán, preveían dos reducciones de tipos del Banco de Inglaterra este año desde el 3,75% actual y que el BCE mantuviera sus tipos sin cambios.

Aunque los precios de la gasolina se han disparado, EEUU está menos expuesto a un aumento de los precios del petróleo y el gas que Europa, ya que es un exportador neto de energía. Sin embargo, las previsiones del mercado sobre el momento del próximo recorte de tipos de la Reserva Federal también han cambiado significativamente en los últimos días. Datos de CME Group indican que el 47% de los operadores especializados en tipos de interés creen que no habrá ningún recorte de tipos en EEUU hasta finales de año, en comparación con sólo el 5% hace un mes.

La actual crisis de precios de la energía puede parecer similar a la de hace cuatro años tras la invasión rusa de Ucrania, pero el economista de BNP Paribas Paul Hollingsworth señala que existen algunas "diferencias fundamentales" que podrían significar que una ola inflacionaria generalizada sea menos probable esta vez.

Hace cuatro años, la inflación ya mostraba una tendencia alcista antes de que Rusia comenzara a reducir el suministro de gas a Europa.Esto se produjo tras la reapertura de las economías después de los confinamientos por el Covid-19, cuando los hogares contaban con bastante dinero ahorrado y las cadenas de suministro aún estaban interrumpidas.

En 2022, la política monetaria seguía siendo expansiva, ya que los tipos de interés eran muy bajos, o incluso negativos en el caso de la eurozona. Actualmente, la política monetaria es neutral o restrictiva en las principales economías. Los déficits fiscales también se han reducido notablemente desde la pandemia, aunque EEUU aún presenta déficits presupuestarios que superan con creces los de las economías avanzadas.

En aquel entonces, los mercados laborales aún sufrían las consecuencias de la demanda reprimida tras la pandemia. Las empresas ofrecían a sus empleados aumentos salariales generosos para compensar el aumento del coste de la vida y salarios iniciales atractivos para atraer a nuevos talentos, lo que impulsó una espiral alcista de salarios y precios.

Actualmente los mercados laborales son más flexibles, lo que reduce el riesgo de que los precios más altos se traduzcan en un mayor crecimiento salarial. La cifra de vacantes laborales se ha reducido casi a la mitad con respecto a 2022, tanto en Reino Unido como en EEUU. Si bien la eurozona aún presenta un bajo nivel de desempleo, la tasa de vacantes disminuyó del 3,3% en el segundo trimestre de 2022 al 2,2% en el cuarto trimestre del año pasado.

"Esta crisis inflacionaria será muy diferente a la anterior, incluso si existen paralelismos notables con la magnitud de los aumentos de los precios de la energía hasta ahora. En aquel entonces, los trabajadores tenían la posibilidad de cambiar de empleo y buscar mejores salarios. Eso no es así hoy en día", afirma James Smith, economista del banco ING.

Sin embargo, la magnitud de la crisis energética actual plantea graves riesgos si se prolonga. Si el estrecho de Ormuz, una vía marítima vital para la economía mundial, permaneciera cerrado durante mucho tiempo, "el impacto resultante podría ser mucho mayor que el provocado por la interrupción del suministro energético ruso. La clave reside en la duración del conflicto", afirma Neil Shearing, de Capital Economics.

Lo que agrava especialmente la situación es que los políticos se enfrentan a elevadas expectativas de inflación en un momento en que los consumidores aún sufren las consecuencias del gran aumento de los precios en los últimos cinco años.

En Reino Unido y la UE los precios al consumo se sitúan un 20% por encima de los de finales de 2021, antes de la invasión rusa de Ucrania. El incremento es aún más pronunciado en el caso de los alimentos y las bebidas no alcohólicas, que han subido más de un 30% en la UE y Reino Unido y un 18% en EEUU durante el mismo período, según cálculos de Financial Times basados en los índices de precios al consumo de la OCDE.

Algunos políticos sospechan que las expectativas de inflación podrían aumentar rápidamente de nuevo si se produce un nuevo repunte en los precios de las materias primas y los alimentos.

"La sensibilidad del BCE a las alteraciones del suministro podría ser mayor ahora que antes de la pandemia, debido a la crisis europea del gas y sus posteriores efectos colaterales, que resultaron ser significativos", señala Josie Anderson, economista de Nomura.

Los bancos centrales, que calificaron la última crisis de "transitoria", no querrán repetir el mismo error. Por ejemplo, el Banco de Inglaterra se mostrará cauteloso a la hora de mantener su política monetaria actual, que prevé una mayor reducción de su tipo de interés de referencia.

Obstfeld opina que en los próximos días los banqueros centrales harán mucho hincapié en la necesidad de vigilancia, aunque probablemente no haya una respuesta política inmediata ante la preocupación por la inflación: "La lección de 2022 es desconfiar de la palabra temporal. Cometieron ese error en 2022 y no lo cometerán en 2026".

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Fuente original: Leer en Expansión
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