Activistas israelíes por los derechos de los animales cuidan en un refugio cerca de Tel Aviv de los burros que sus soldados han traído desde Gaza mientras la población moría de hambre. En Israel, uno de los países con más animalistas y veganos del mundo, hablan de rescate de 'animales torturados', porque defienden que los burros no deben trabajar. En Gaza, donde no son mascotas sino animales de carga, lo ven como «una amarga ironía».