El espacio político a la izquierda del PSOE es un volcán. De repente, un día entra en erupción y la lava arrasa todo lo que encuentra a su paso. Hoy es Más Madrid el que se encuentra en pleno estallido. España pudo ver en directo por televisión cómo Mónica García y Emilio Delgado se batían en duelo en LaSexta. Da igual las argumentaciones sobre las primarias. La causa que aflora es una lucha de poder que tiene mucho que ver con la candidatura a la Comunidad de Madrid, pero que va más allá de ésta. Hay una disputa que tiene que ver con el rumbo del proyecto.
Esta convulsión en la que ha entrado Más Madrid es un síntoma más de la profunda desestabilización en la que se encuentra el conjunto de la izquierda inmersa en Sumar. Su fuerza se descompone en las urnas y en las encuestas, su papel dentro del Gobierno de coalición está cada día más comprometido ante la evidencia de que no tiene influencia para imponer ciertas medidas, el decreto de alquileres fue tumbado ayer por el Congreso y la nueva alianza que se está construyendo para las próximas elecciones cojea porque sigue sin líder y ni siquiera tiene nuevo nombre.
A eso se añade que los partidos tampoco atraviesan su mejor situación. Más Madrid tiene este enfrentamiento, Movimiento Sumar está viendo cómo se marcha Yolanda Díaz a la vez que hay una corriente interna que quiere descabalgar a la coordinadora y Comunes sigue sin recuperarse de la salida de Ada Colau. Queda IU, que se la esta jugando en Andalucía con su líder, Antonio Maíllo, con la tensión de que Adelante Andalucía está creciendo mucho y amenaza con ser un gran problema.
Demasiadas debilidades en un momento en el que Gabriel Rufián está aprovechando todo ese vacío para encumbrarse como referente político y moral de las izquierdas, y en el que Podemos trata de colarse en la ola favorable al diputado de ERC para ganar posiciones mientras decide si quiere apuntarse a esto de la unidad o si se presenta en solitario.
El espacio necesita un cambio de ánimo y ya se habla abiertamente de que puede llegar antes de verano, cuando se cree que podría anunciarse el nuevo líder del espacio -y candidato a las generales- y el nuevo nombre de la coalición. Maíllo lo apuntó en su entrevista con EL MUNDO y fuentes de Sumar conocedoras del estado de las negociaciones coinciden en que efectivamente puede darse el anuncio por esas fechas. Sería desde luego un impulso para salir de este estado de incertidumbre.
La batalla en Más Madrid «no afecta» a ese calendario de la alianza, pero estas fuentes admiten que se está «muy pendiente» de qué puede suceder ahí, porque lógicamente la estabilidad de todas las patas del proyecto se considera fundamental.
Dentro del viejo y nuevo Sumar hay preocupación por la guerra interna que ha estallado en Más Madrid, el que hasta ahora era uno de los partidos más estables de la coalición. Porque se sabe cómo se empieza pero no cómo se acaba. «Hace un flaco favor» a las izquierdas, se afirma.
Hay fuentes del espacio Sumar que, inquietas, confían en que la situación se reconduzca, y que al final haya un pacto y la firma de la paz entre García y Delgado. Que bien podría ser que el diputado madrileño tenga un papel destacado en la candidatura de las elecciones generales.
Esto era, de hecho, una de las posibilidades que se barajaban en las conversaciones entre los equipos de ambos, pero todo estalló el sábado, cuando García rompió, según dice la otra parte, el único acuerdo que tenían y la ministra de Sanidad anunció su candidatura con Delgado en el escenario, a unos metros de ella.
El caso es que desde entonces la situación se ha ido envenenando en todas las esferas y ya no hay contacto entre García y Delgado. Lo que hace apenas 72 horas era una foto de unidad en Más Madrid demasiado pronto y demasiado mal. Mientras, el fuego cruzado entre los entornos de ambos dirigentes ha recrudecido el conflicto en las últimas horas, hasta el punto de que la Mesa Regional de la formación se ha visto obligada a pedir «respeto» por la militancia.
Unas bases también revueltas ante unas hipotéticas primarias. Este diario publicaba ayer el recurso presentado por 67 inscritos contra el nuevo reglamento, sellado hace un año, por «vulnerar la democracia interna» y «jerarquizar» a los militantes.
En uno y otro bando coinciden en que el «numerito», como definió ayer la portavoz municipal, Rita Maestre, el cruce en televisión, es un error comunicativo que afecta directamente al partido y sus líderes. En el caso de la ministra de Sanidad, el PNV aprovechó este clima de erosión para pedir su dimisión por la huelga de médicos. Hace de esa crisis un problema para Sánchez, pues culpa a García y pide que sea él quien se encargue de gestionar el paro médico.