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Un hombre camina por Chornomorsk, en la región de Odesa. )Juanjo Sánchez Arreseigor
Historiador
Lunes, 23 de febrero 2026, 17:14
El problema es que las bajas resultan desproporcionadas en relación a los magros resultados obtenidos a costa de tanta sangre. Toda la planificación estratégica de Moscú se ve enturbiada por la obsesión del tamaño. Como Rusia cuenta con más población, se da por sentado que acabará imponiéndose por puro agotamiento del rival, aunque las bajas rusas en hombres y material sean muy superiores a las de sus adversarios.
El mayor éxito de Putin es que ha logrado imponer la única forma de combate en la que los rusos pueden triunfar: usar su superioridad numérica y de potencia de fuego para fijar a los ucranianos en sus defensas fortificadas
Carl von Clausewitz dijo que, siendo iguales todos los demás factores, los números son totalmente decisivos, pero los ucranianos superan a los rusos en calidad de armas, equipos, tecnología, entrenamiento, capacidad de maniobra y voluntad de lucha. Los soldados y suboficiales rusos veteranos han mejorado claramente, pero los mandos superiores no parecen haber aprendido absolutamente nada. En cuanto disponen de medios suficientes, vuelven a repetir al pie de la letra el manual de 2022, y les zurran. Se rumorea por doquier que, si Ucrania no se rinde, Putin podría movilizar medio millón de hombres. Muy improbable, porque menudean las quejas sobre la escasez general de casi todo, de manera que los nuevos reclutas –unos 30.000 cada mes– llegan al frente sin apenas entrenamiento y muy mal equipados y armados. Mera carne de cañón. ¿Reclutar de golpe a 500.000? Imposible. No hay medios.
El mayor éxito de Putin es que ha logrado imponer la única forma de combate en la que los rusos pueden triunfar, aunque sea a costa de muchísimas bajas: usar su superioridad numérica y de potencia de fuego para fijar a los ucranianos en sus defensas fortificadas, peleando a la defensiva por cada metro, sin margen para una guerra de maniobras. Hace unos días, Kiev lanzó una serie de contraataques aprovechándose de los problemas en las comunicaciones rusas y en menos de una semana recuperó sin apenas bajas más de 400 kilómetros. A Putin no le preocupa, porque cree que ha sido un golpe de suerte. Ahora bien, sí que debería preocuparse, porque los ucranianos no habrían reconquistado ese terreno, siendo la oportunidad la misma, sin una destreza superior y voluntad de lucha,
Parafraseando a Clausewitz: siendo desiguales todos los demás factores a favor de uno de los bandos, los números superiores del bando opuesto no le van a servir de nada al final.
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