- CHARLES CLOVER, MILES JOHNSON Y JOHN PAUL RATHBONE
Los expertos afirman que es probable que Teherán acabe buscando represalias contra altos cargos por la guerra de Estados Unidos e Israel.
A mediados de abril, mientras se consolidaba un frágil alto el fuego en la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán, la embajada de Teherán en Londres publicó en Telegram un mensaje de una campaña de reclutamiento.
Invitaba a los iraníes residentes en Reino Unido a hacer clic en un enlace para unirse a lo que denominaba una campaña de "sacrificio por la patria", instando a "todos los orgullosos hijos e hijas de Irán" a "demostrar unidad".
"Unámonos, dispuestos a sacrificar nuestras vidas, pues es mejor que entregar nuestro país al enemigo", decía el mensaje.
Teherán afirma que millones de ciudadanos comunes se han registrado en la campaña nacional iraní, lanzada en marzo para recabar apoyo para la república durante la guerra entre Estados Unidos e Israel, y que la embajada iraní calificó posteriormente como una "iniciativa puramente simbólica y no operativa". Sin embargo, el Gobierno británico la vio con recelo.
Convocó al embajador iraní y le comunicó que "estas acciones y comentarios son completamente inaceptables, y la embajada debe cesar toda comunicación que pudiera interpretarse como un aliento de la violencia en Reino Unido o a nivel internacional".
Este intercambio fue sólo una muestra de la profunda preocupación de los gobiernos occidentales por las acciones de agentes iraníes en su territorio, una preocupación que se ha intensificado a medida que la guerra ha centrado la atención en las capacidades encubiertas de Teherán en el extranjero y su posible uso en represalia por los ataques contra Irán.
Los servicios de inteligencia occidentales llevan tiempo acusando a Irán de orquestar campañas de intimidación, palizas, secuestros e incluso asesinatos de opositores en el extranjero, desde disidentes iraníes hasta personas no iraníes a las que considera una amenaza. También se le acusa de haber atacado objetivos vinculados a Israel y comunidades judías.
Dos hombres serán juzgados en mayo por el ataque contra Pouria Zeraati, presentadora de Iran International, un canal de televisión internacional que Teherán considera un medio de la oposición, quien fue apuñalada en una calle de Wimbledon en diciembre de 2024.
Desde que comenzó la guerra en febrero, varios países europeos han culpado provisionalmente a Irán de orquestar una ola de incendios provocados y otros ataques, incluyendo al menos cinco agresiones en Reino Unido en una semana. La embajada iraní en Londres no respondió a la solicitud de comentarios, pero anteriormente declaró que Teherán "rechaza cualquier acusación relacionada con las acciones ilícitas de ciertos individuos en Reino Unido".
A medida que aumentan esos ataques, los funcionarios de seguridad europeos expresan su preocupación por la posibilidad de que Teherán pueda tomar represalias por el asesinato de altos dirigentes iraníes, incluido el del ayatolá Ali Jamenei, atacando a un líder occidental o un activo militar.
"Les encantaría poder destruir un activo importante de Estados Unidos, como una base, un buque de guerra o una figura de liderazgo. Algo de igual peso que la muerte del Líder Supremo", afirma John Raine, ex alto funcionario de seguridad nacional de Reino Unido y actual asesor senior del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos.
"Según su doctrina, han invertido fuertemente en capacidades asimétricas y en capacidades en el extranjero. Pero las mantendrán en reserva", explica Raine. Para los líderes iraníes, añade, "la venganza es tanto una obligación religiosa como una respuesta emocional".
Pero se produciría en un momento distinto al de la guerra en Oriente Próximo, señala: "Será un plato que se servirá frío".
A finales del año pasado, Ken McCallum, jefe del MI5, el servicio de seguridad interna de Reino Unido, identificó una "ola de agresión transnacional iraní", que incluía complots de asesinato frustrados en Australia, España y Países Bajos.
En octubre, afirmó que el MI5 había rastreado más de 20 complots potencialmente letales respaldados por Irán solo en 2025.
"El régimen autocrático de Irán está... intentando desesperadamente silenciar a sus opositores en todo el mundo, incluido Reino Unido", declaró.
En mayo del año pasado, la policía británica arrestó a ocho hombres, entre ellos siete ciudadanos iraníes, en dos investigaciones por presuntas amenazas a la seguridad nacional. Los juicios están previstos para octubre.
Sin embargo, los expertos señalan que la decapitación de la cúpula de seguridad iraní —incluidos los asesinatos en marzo del jefe del Consejo de Seguridad Nacional, Ali Larijani, y del ministro de Inteligencia, Esmail Khatib— ha limitado su capacidad de tomar represalias inmediatas, aunque sus fuerzas de seguridad continúan operando, con evidencias de una cadena de mando funcional.
Y a pesar de su reputación de crueldad, la república islámica ha tenido dificultades para llevar a cabo operaciones complejas y de alto impacto en territorio occidental.
Ha dependido en gran medida de lo que un analista denomina la "economía colaborativa": bandas criminales, agentes contratados y redes de intermediarios contratados online.
Un exfuncionario de seguridad europeo afirma: "La estructura es compleja: alguien en Irán habla con un intermediario, por ejemplo en Rumanía o Chechenia, y esta persona coordina a los agentes en el país objetivo. Esto crea distancia y una negación plausible".
La mayoría de los aparentes complots de asesinato vinculados a Teherán han tenido como objetivo a ciudadanos iraníes. Uno de ellos, contra el locutor de radio y activista Masih Alinejad en Nueva York en 2022, involucró a un agente en Irán que contactó con alguien en Chechenia, quien a su vez dirigió a los agentes sobre el terreno, según Roger Macmillan, experto en contraterrorismo y seguridad. El atacante, a quien se le encontró un fusil de asalto de fabricación china en su coche, fue arrestado antes de que pudiera perpetrar el atentado.
Sin embargo, también se han producido complots contra altos dirigentes occidentales. En 2024, Washington acusó a Shahram Poursafi, presunto miembro de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán, de intentar planear el asesinato de John Bolton, exasesor de seguridad nacional de Donald Trump, en represalia por la muerte de Qasem Soleimani, jefe de la Fuerza Quds de la Guardia Revolucionaria, en un ataque con drones estadounidenses en 2020.
Funcionarios estadounidenses, que han ofrecido una recompensa de hasta 20 millones de dólares (17 millones de euros) por información que conduzca a su arresto, afirman que Poursafi pasó meses en 2021 y 2022 intentando contratar a "elementos criminales" en Estados Unidos para asesinar a Bolton, ofreciendo supuestamente 300.000 dólares por el trabajo.
Según las autoridades estadounidenses, Poursafi le dijo a un contacto, que resultó ser un informante del FBI, que tenía "un segundo encargo de asesinato" tras la muerte de Bolton. Donald Trump declaró posteriormente que la inteligencia estadounidense le había informado sobre un presunto complot iraní contra él por esas fechas.
Como consecuencia de las amenazas iraníes, el Gobierno estadounidense proporcionó en 2024 protección de seguridad al exsecretario de Estado Mike Pompeo y al entonces enviado especial de Trump para Irán, Brian Hook, según informes de prensa.
"Quieren establecer una disuasión con sus adversarios", afirma un ex alto funcionario de inteligencia británico. "Sin duda intentarán ir a una figura política importante [tras el asesinato de Jamenei]. Querrán que se cumpla la ley del talión".
El caso contra Poursafi, sin embargo, pone de relieve otro riesgo al que se enfrentan las redes iraníes en el extranjero: incluso antes de la guerra, estaban fuertemente infiltradas por las agencias de inteligencia y seguridad occidentales, según varios exfuncionarios de seguridad occidentales.
Un funcionario de seguridad europeo explica que las operaciones especiales iraníes están divididas en dos unidades distintas. Una división del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica conocida por el Mossad israelí como "Unidad 400" realiza operaciones exclusivamente contra objetivos iraníes.
La División de Operaciones Especiales de la Fuerza Quds, que el Mossad denomina como Unidad 840, entró en pleno funcionamiento en 2012 y lleva a cabo secuestros y asesinatos en el extranjero contra ciudadanos extranjeros, según el funcionario de seguridad europeo.
Oficiales de la División de Operaciones Especiales han intentado asesinar y secuestrar a diplomáticos y agentes de inteligencia israelíes en lugares como Chipre, Etiopía, Kenia, Emiratos Árabes Unidos y Colombia. Empresarios israelíes también han sido blanco de ataques en Ghana, Tanzania y Senegal, añade el funcionario.
"Existe el objetivo de los disidentes iraníes, para el cual se envía un tipo de equipo, y hay un equipo completamente distinto que persigue a los no iraníes", explica Jonathan Hackett, veterano de operaciones especiales del Cuerpo de Marines de Estados Unidos y experto en contraterrorismo.
Añade que la muerte durante la guerra de varias figuras clave de los servicios de seguridad e inteligencia exterior de Irán ha hecho improbable cualquier operación a gran escala a corto plazo.
"El verdadero problema que [los iraníes] se han creado a sí mismos es que una sola persona monopoliza ese expediente y, cuando muere, no puede transmitir su influencia a su sucesor".
Y agrega: "Lo vimos tras el asesinato de Qasem Soleimani. Cuando su sucesor asumió el poder, no hubo superposición de redes de influencia, lo que provocó una disminución significativa e inmediata de las actividades de la Fuerza Quds en el extranjero".
Algunos agentes que trabajan para Teherán en el extranjero han sido entrenados por iraníes, aunque no necesariamente sean iraníes. Un exfuncionario británico explica: "Suelen ser personas con simpatías ideológicas hacia la República Islámica".
El exfuncionario afirma que para estos agentes, "esto es ideológico... No son sólo enemigos del Estado; son enemigos de la ideología. Y no tienen ningún reparo moral en matar a esas personas".
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