La pelea por atraer los cargamentos de los barcos mete mayor presión a la carrera europea por asegurar suministro antes de que llegue el frío y a tres meses de que se prohíba la compra a Moscú
Regala esta noticia Añádenos en Google Metanero atracado en Cartagena. (Antonio Gil) 10/09/2026 a las 00:03h.Los barcos que transportan gas natural se han convertido en uno de los bienes más codiciados de la economía mundial. Un cargamento que hoy tiene ... como destino una terminal española puede acabar mañana navegando hacia otro puerto si allí encuentra un comprador dispuesto a pagar más. No es una hipótesis, es una realidad. Desde que estalló la guerra en Irán, España ha visto cómo varios metaneros inicialmente previstos para sus terminales acababan desviándose hacia otros mercados.
España necesita atraer más gas para reforzar sus reservas antes de que llegue el frío y, al mismo tiempo, deberá encontrar en poco más de tres meses proveedores capaces de sustituir el suministro procedente de Rusia, que representa casi el 20% del que importa. España, eso sí, parte con más protección que buena parte de sus socios europeos. «No hay problemas de desabastecimiento», aseguran fuentes del sector. La duda está en cuánto habrá que pagar en los próximos meses para que las hojas de cálculo sigan cuadrando cuando llegue el momento de hacer números para el invierno.
España cerró agosto con sus reservas de gas en torno al 74%, por encima de la media europea pero por debajo de sus niveles habituales para estas fechas
Los precios en los mercados internacionales ya reflejan esa tensión. El gas europeo vuelve a moverse en el entorno de los 70 euros por megavatio hora, niveles no vistos desde finales de 2022, después de una fuerte escalada en los últimos meses (+150%). Y este encarecimiento no solo acaba trasladándose a hogares e industrias: también complica la carrera por atraer cargamentos. Cuanto más estén dispuestos a pagar Asia u otros mercados europeos, más difícil resulta retener los metaneros que tenían previsto descargar en España.
Entre abril y junio, según datos recopilados por KPMG, las terminales españolas dejaron de recibir 17 de los 69 barcos programados. Junio fue el peor mes, con apenas 12 llegadas de las 21 previstas. Buena parte de los contratos de GNL permiten redirigir los cargamentos hacia mercados más rentables, de modo que un aumento del diferencial de precios puede cambiar el destino de un metanero. La situación mejoró en julio, cuando descargaron 13 de los 15 previstos, pero la competencia por cada cargamento continúa.
El problema es especialmente delicado porque estos meses suelen emplearse para engordar las reservas antes del frío. Este año ocurrió justo lo contrario durante buena parte del verano: España tuvo que recurrir a sus almacenes subterráneos y, entre julio y agosto, el volumen de GNL descargado en las terminales cayó alrededor de un 23% respecto al mismo periodo del año anterior.
Entre abril y junio las terminales españolas dejaron de recibir 17 de los 69 metaneros programados por la competencia internacional por los cargamentos