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La IA ha disparado las acciones de Nokia un 140%. Ahora llega la parte difícil

La IA ha disparado las acciones de Nokia un 140%. Ahora llega la parte difícil
Artículo Completo 939 palabras
Durante años, Nokia pareció quedar atrapada en nuestra memoria como una compañía del pasado: móviles indestructibles, el ‘Snake’, tonos reconocibles y una caída que terminó convertida en advertencia para toda la industria tecnológica. Pero esa imagen tiene algo de injusta. Nokia no desapareció cuando perdió el paso en el mercado del smartphone. La compañía siguió existiendo, lejos del escaparate del consumidor, en un negocio menos visible y bastante más difícil de explicar: las redes, la infraestructura para operadores y la tecnología que permite que las comunicaciones modernas funcionen. Y ahora, de repente, la IA ha vuelto a ponerla en el mapa. El giro bursátil. Según Bloomberg, las acciones de Nokia han subido más de un 140% en lo que va de año, un movimiento que la ha convertido en el cuarto mejor valor del Stoxx Europe 600 y ha llevado sus títulos a niveles no vistos desde 2008. La clave está en que los inversores empiezan a leer a la compañía de otra manera: menos como un proveedor tradicional de equipos de telecomunicaciones y más como una pieza de la infraestructura que puede sostener el auge de la IA. No por los teléfonos, sino por sus equipos ópticos para centros de datos. La aclaración importante. La firma de la subida es Nokia Oyj, no a HMD Global. La diferencia importa porque HMD es la empresa que ha comercializado móviles con la marca Nokia bajo licencia, mientras que Nokia Oyj es la compañía finlandesa cotizada. El punto de separación llegó en 2014, con la venta de la división de móviles a Microsoft. A partir de ahí, el nombre Nokia siguió circulando en dos planos distintos: como marca reconocible para muchos consumidores y como empresa industrial dentro del mercado global de telecomunicaciones. Una valoración que se complica. La euforia bursátil ha dejado a Nokia en una posición delicada: cuanto más sube una acción, más difícil resulta justificar lo que viene después. La información del medio económico estadounidense sitúa su PER adelantado a 12 meses, la relación entre el precio de la acción y los beneficios esperados para el próximo año, en unas 36 veces, más del doble que las aproximadamente 17 veces de comienzos de año. El dato que enfría el entusiasmo es otro: la parte vinculada a IA y nube, la que está alimentando buena parte de la nueva narrativa, apenas representó el 8% de las ventas del grupo en el primer trimestre. La pieza técnica. El atractivo de Nokia está en una capa que suele quedar por debajo del relato más visible de la IA. Mientras buena parte de la conversación gira alrededor de chips, modelos y aplicaciones, los centros de datos también necesitan redes ópticas para mover información con rapidez entre sistemas de computación. La compra de Infinera, una compañía especializada en redes ópticas, dio más músculo a Nokia en ese terreno y ahora parece una operación especialmente oportuna. A eso se suman tres señales recogidas por Bloomberg: las ventas vinculadas a IA crecieron un 49% en el primer trimestre, la empresa elevó en abril sus previsiones para segmentos expuestos a clientes cloud y NVIDIA realizó una inversión de 1.000 millones de dólares. El lastre de fondo. El entusiasmo por las redes ópticas no borra el tamaño del negocio que Nokia ya tenía antes de que los inversores empezaran a leerla en clave de IA. La división de redes móviles todavía aporta más de la mitad de las ventas totales y, de acuerdo con la información citada por el medio económico estadounidense, trabaja con márgenes más bajos que la parte más vinculada a nube e inteligencia artificial. Ese peso condiciona cualquier lectura optimista. Las operadoras han reducido gasto en los últimos años y Nokia también ha sufrido pérdidas de contratos importantes en Estados Unidos, de modo que la compañía no parte de una hoja en blanco. En Xataka Un ingeniero de Atlassian fue despedido. Acto seguido publicó un vídeo en YouTube explicando cómo funciona la empresa La prueba de verdad. Durante años, la gran pregunta alrededor de Nokia era si alguien volvería a mirarla como algo más que un recuerdo de otra era tecnológica. Esa parte, al menos en bolsa, ya ha ocurrido. El problema es que los inversores no perdonan las segundas oportunidades cuando llegan demasiado caras: después de una subida de más del 140%, la compañía ya no solo tiene que demostrar que tiene exposición a la IA, sino que esa exposición puede convertirse en pedidos, ingresos y márgenes. La historia vuelve a ser atractiva. Ahora falta lo más difícil: que los números estén a la altura. Imágenes | NOKIA En Xataka | Huawei ha encontrado la forma de contrarrestar las sanciones de EEUU: superando la ley de Moore - La noticia La IA ha disparado las acciones de Nokia un 140%. Ahora llega la parte difícil fue publicada originalmente en Xataka por Javier Marquez .
La IA ha disparado las acciones de Nokia un 140%. Ahora llega la parte difícil
  • Nokia Oyj es la compañía finlandesa histórica, no HMD ni los móviles actuales bajo licencia

  • El mercado empieza a verla como una pieza de la infraestructura que necesitan los centros de datos

  • La duda está en si ese negocio crecerá lo suficiente para justificar una valoración mucho más exigente

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Javier Marquez

Editor - Tech

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Durante años, Nokia pareció quedar atrapada en nuestra memoria como una compañía del pasado: móviles indestructibles, el ‘Snake’, tonos reconocibles y una caída que terminó convertida en advertencia para toda la industria tecnológica. Pero esa imagen tiene algo de injusta. Nokia no desapareció cuando perdió el paso en el mercado del smartphone. La compañía siguió existiendo, lejos del escaparate del consumidor, en un negocio menos visible y bastante más difícil de explicar: las redes, la infraestructura para operadores y la tecnología que permite que las comunicaciones modernas funcionen. Y ahora, de repente, la IA ha vuelto a ponerla en el mapa.

El giro bursátil. Según Bloomberg, las acciones de Nokia han subido más de un 140% en lo que va de año, un movimiento que la ha convertido en el cuarto mejor valor del Stoxx Europe 600 y ha llevado sus títulos a niveles no vistos desde 2008. La clave está en que los inversores empiezan a leer a la compañía de otra manera: menos como un proveedor tradicional de equipos de telecomunicaciones y más como una pieza de la infraestructura que puede sostener el auge de la IA. No por los teléfonos, sino por sus equipos ópticos para centros de datos.

La aclaración importante. La firma de la subida es Nokia Oyj, no a HMD Global. La diferencia importa porque HMD es la empresa que ha comercializado móviles con la marca Nokia bajo licencia, mientras que Nokia Oyj es la compañía finlandesa cotizada. El punto de separación llegó en 2014, con la venta de la división de móviles a Microsoft. A partir de ahí, el nombre Nokia siguió circulando en dos planos distintos: como marca reconocible para muchos consumidores y como empresa industrial dentro del mercado global de telecomunicaciones.

Una valoración que se complica. La euforia bursátil ha dejado a Nokia en una posición delicada: cuanto más sube una acción, más difícil resulta justificar lo que viene después. La información del medio económico estadounidense sitúa su PER adelantado a 12 meses, la relación entre el precio de la acción y los beneficios esperados para el próximo año, en unas 36 veces, más del doble que las aproximadamente 17 veces de comienzos de año. El dato que enfría el entusiasmo es otro: la parte vinculada a IA y nube, la que está alimentando buena parte de la nueva narrativa, apenas representó el 8% de las ventas del grupo en el primer trimestre.

La pieza técnica. El atractivo de Nokia está en una capa que suele quedar por debajo del relato más visible de la IA. Mientras buena parte de la conversación gira alrededor de chips, modelos y aplicaciones, los centros de datos también necesitan redes ópticas para mover información con rapidez entre sistemas de computación. La compra de Infinera, una compañía especializada en redes ópticas, dio más músculo a Nokia en ese terreno y ahora parece una operación especialmente oportuna. A eso se suman tres señales recogidas por Bloomberg: las ventas vinculadas a IA crecieron un 49% en el primer trimestre, la empresa elevó en abril sus previsiones para segmentos expuestos a clientes cloud y NVIDIA realizó una inversión de 1.000 millones de dólares.

El lastre de fondo. El entusiasmo por las redes ópticas no borra el tamaño del negocio que Nokia ya tenía antes de que los inversores empezaran a leerla en clave de IA. La división de redes móviles todavía aporta más de la mitad de las ventas totales y, de acuerdo con la información citada por el medio económico estadounidense, trabaja con márgenes más bajos que la parte más vinculada a nube e inteligencia artificial. Ese peso condiciona cualquier lectura optimista. Las operadoras han reducido gasto en los últimos años y Nokia también ha sufrido pérdidas de contratos importantes en Estados Unidos, de modo que la compañía no parte de una hoja en blanco.

En XatakaUn ingeniero de Atlassian fue despedido. Acto seguido publicó un vídeo en YouTube explicando cómo funciona la empresa

La prueba de verdad. Durante años, la gran pregunta alrededor de Nokia era si alguien volvería a mirarla como algo más que un recuerdo de otra era tecnológica. Esa parte, al menos en bolsa, ya ha ocurrido. El problema es que los inversores no perdonan las segundas oportunidades cuando llegan demasiado caras: después de una subida de más del 140%, la compañía ya no solo tiene que demostrar que tiene exposición a la IA, sino que esa exposición puede convertirse en pedidos, ingresos y márgenes. La historia vuelve a ser atractiva. Ahora falta lo más difícil: que los números estén a la altura.

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En Xataka | Huawei ha encontrado la forma de contrarrestar las sanciones de EEUU: superando la ley de Moore

Fuente original: Leer en Xataka
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