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La incesante indagación de Josep Lluís Mateo

La incesante indagación de Josep Lluís Mateo
Artículo Completo 958 palabras
El ejercicio intelectual ha constituido siempre un rasgo absolutamente definitorio de la práctica de Josep Lluís Mateo (Barcelona, 1949). Hay en él una muy personal e incombustible obstinación por trabajar el pensamiento a través de la observación reflexiva y crítica y el autoanálisis con la arquitectura como eje, lo que no ha cesado de concretarse en escritos, exposiciones, debates, publicaciones… El conjunto de todo ello retrata a Mateo como un individuo profundamente lúcido, que rehusa construir, valiéndose de esa actividad intelectual, una realidad en la que poder encajar sin conflicto. Al contrario. Busca mirar de frente los desafíos, problemas y contradicciones que hay en el tiempo para pensar en ellos. Ser arquitecto a través de ellos. Mateo encarna esa combinación imprescindible de pensar y hacer, pero sobre todo encarna un pensar a través del hacer.'Obra abierta', la exposición de su trabajo que organiza el Colegio de Arquitectos de Cataluña, se presenta como una propuesta que «revela el proceso creativo de Mateo como un viaje abierto, en constante transformación, que trasciende lo técnico para adentrarse en lo poético, lo intelectual y lo matérico», mostrando, cómo en su trabajo, «lo físico y lo conceptual se entrelazan a través de procesos, representaciones y contextos». 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En la trayectoria de Mateo, el acto de mirar atrás supone de hecho tomar más plena conciencia del presente, analizar la continuidad, observar la respuesta a la circunstancia creada por cada proyecto, avanzar en su propio camino de profundización interna, la insistencia en afirmar el trabajo y la trayectoria justamente como eso que indica el título de la muestra: una 'obra abierta'. Transformar necesidadesEl mismo concepto de 'obra abierta' adquiere una significación específica al aplicarse a cada proyecto de manera singular, explicándose esto a través de sus palabras: «La práctica de la arquitectura supone la transformación de necesidades, ideas, sueños e incluso delirios, en objetos físicos y matéricos. [...] Nos enfrentamos a nuestro trabajo como una obra abierta, en cada caso a descubrir».La muestra presenta una veintena de proyectos escogidos de entre una trayectoria de más de cuatro décadas desplegados «con libertad, sin una jerarquía impuesta ni una cronología estricta», sin voluntad alguna de construir una «narrativa cerrada o retrospectiva». Cada uno de ellos se presenta en una especie de 'habitación' formando un conjunto cuya planta sugiere una cierta impresión laberíntica, creando así una línea o guía directa o dirección cronológica o conceptual. En firme. En las imágenes, de arriba abajo, Centro Cultural Castelo Branco; plano de la remodelación de Ullestret; y Filmotéca de Cataluña, obras todas de Josep Lluís Mateo ABCLa voz de Mateo se encuentra presente en cada uno de estos pequeños y austeros ámbitos a través de un fragmento de texto que pudiera entenderse como la cúpula bajo la cual se presentan desplegados elementos clave para la comprensión del proyecto desde lo conceptual (en su estadio de proceso y desarrollo y/o en su culminación material). Dibujos, maquetas, vídeos, fotos… han sido escogidos con suma precisión; apenas tres o cuatro documentos por proyecto, pero en los que se concentra para el espectador con claridad el vigor conceptual de la idea y el proceso que hay en él, aunque sin eliminar un ápice de su peso y densidad.La serie de monografías dedicadas a su obra expuestas en una mesa-vitrina debe verse no cómo una exhibición de prestigio y reconocimiento, sino como uso constante de Mateo del libro como otro territorio de trabajo, uno donde siempre se convocan voces ajenas, en diálogo con ellas y también recogiendo sus miradas e interpretaciones críticas como una savia que mantiene permanente vitalizado y activo su pensamiento. arte_abc_0724«En este momento, los valores ya no se discuten: se difunden o se venden», afirmaba Mateo en una entrevista hace ya más de una década. Es por ello por lo que hay quizá un cierto sentido de contracorriente en 'Obra abierta'. Mateo no parece sentir la menor necesidad de complacer ni encajar forzadamente su arquitectura en los discursos y retóricas en boga –jamás la ha sentido–, ni tampoco la de crear un marco donde envanecer su arquitectura.Josep Lluís Mateo: 'Obra abierta' Colegio de Arquitectos de Cataluña. Barcelona. Plaza Nueva, 5. Hasta el 22 de febrero. Cuatro estrellas.Mateo es, sin duda, una de las figuras más destacadas de la arquitectura europea. Esta exposición es una demostración de que la arquitectura intelectual y el arquitecto como intelectual siguen siendo no sólo posibles y vigentes, sino además muy necesarios. En la deriva puritana y simplificadora de estos tiempos, que valora la estética de lo precario (como una evidencia de su precariedad intelectual), una figura sin temor a lo complejo como Josep Lluís Mateo sigue y debe seguir siendo una referencia ineludible.

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El ejercicio intelectual ha constituido siempre un rasgo absolutamente definitorio de la práctica de Josep Lluís Mateo (Barcelona, 1949). Hay en él una muy personal e incombustible obstinación por trabajar el pensamiento a través de la observación reflexiva y crítica y el autoanálisis con ... la arquitectura como eje, lo que no ha cesado de concretarse en escritos, exposiciones, debates, publicaciones…

El conjunto de todo ello retrata a Mateo como un individuo profundamente lúcido, que rehusa construir, valiéndose de esa actividad intelectual, una realidad en la que poder encajar sin conflicto. Al contrario. Busca mirar de frente los desafíos, problemas y contradicciones que hay en el tiempo para pensar en ellos. Ser arquitecto a través de ellos. Mateo encarna esa combinación imprescindible de pensar y hacer, pero sobre todo encarna un pensar a través del hacer.

'Obra abierta', la exposición de su trabajo que organiza el Colegio de Arquitectos de Cataluña, se presenta como una propuesta que «revela el proceso creativo de Mateo como un viaje abierto, en constante transformación, que trasciende lo técnico para adentrarse en lo poético, lo intelectual y lo matérico», mostrando, cómo en su trabajo, «lo físico y lo conceptual se entrelazan a través de procesos, representaciones y contextos».

Comisariada por María Figueras y Cristina Marcos (ACTO) junto a mateoarquitectura, esta muestra es un nuevo ejercicio en ese proceso inagotable de análisis que, como es habitual en él, acepta la colaboración y el reflejo de la mirada externa.

Conviene recalcar cómo sería absolutamente incorrecto calificar esta cita de 'retrospectiva'. Es, en efecto, un instante detenido sobre un viaje en curso. En la trayectoria de Mateo, el acto de mirar atrás supone de hecho tomar más plena conciencia del presente, analizar la continuidad, observar la respuesta a la circunstancia creada por cada proyecto, avanzar en su propio camino de profundización interna, la insistencia en afirmar el trabajo y la trayectoria justamente como eso que indica el título de la muestra: una 'obra abierta'.

El mismo concepto de 'obra abierta' adquiere una significación específica al aplicarse a cada proyecto de manera singular, explicándose esto a través de sus palabras: «La práctica de la arquitectura supone la transformación de necesidades, ideas, sueños e incluso delirios, en objetos físicos y matéricos. [...] Nos enfrentamos a nuestro trabajo como una obra abierta, en cada caso a descubrir».

La muestra presenta una veintena de proyectos escogidos de entre una trayectoria de más de cuatro décadas desplegados «con libertad, sin una jerarquía impuesta ni una cronología estricta», sin voluntad alguna de construir una «narrativa cerrada o retrospectiva». Cada uno de ellos se presenta en una especie de 'habitación' formando un conjunto cuya planta sugiere una cierta impresión laberíntica, creando así una línea o guía directa o dirección cronológica o conceptual.

La voz de Mateo se encuentra presente en cada uno de estos pequeños y austeros ámbitos a través de un fragmento de texto que pudiera entenderse como la cúpula bajo la cual se presentan desplegados elementos clave para la comprensión del proyecto desde lo conceptual (en su estadio de proceso y desarrollo y/o en su culminación material).

Dibujos, maquetas, vídeos, fotos… han sido escogidos con suma precisión; apenas tres o cuatro documentos por proyecto, pero en los que se concentra para el espectador con claridad el vigor conceptual de la idea y el proceso que hay en él, aunque sin eliminar un ápice de su peso y densidad.

La serie de monografías dedicadas a su obra expuestas en una mesa-vitrina debe verse no cómo una exhibición de prestigio y reconocimiento, sino como uso constante de Mateo del libro como otro territorio de trabajo, uno donde siempre se convocan voces ajenas, en diálogo con ellas y también recogiendo sus miradas e interpretaciones críticas como una savia que mantiene permanente vitalizado y activo su pensamiento.

«En este momento, los valores ya no se discuten: se difunden o se venden», afirmaba Mateo en una entrevista hace ya más de una década. Es por ello por lo que hay quizá un cierto sentido de contracorriente en 'Obra abierta'. Mateo no parece sentir la menor necesidad de complacer ni encajar forzadamente su arquitectura en los discursos y retóricas en boga –jamás la ha sentido–, ni tampoco la de crear un marco donde envanecer su arquitectura.

Colegio de Arquitectos de Cataluña. Barcelona. Plaza Nueva, 5. Hasta el 22 de febrero. Cuatro estrellas.

Mateo es, sin duda, una de las figuras más destacadas de la arquitectura europea. Esta exposición es una demostración de que la arquitectura intelectual y el arquitecto como intelectual siguen siendo no sólo posibles y vigentes, sino además muy necesarios. En la deriva puritana y simplificadora de estos tiempos, que valora la estética de lo precario (como una evidencia de su precariedad intelectual), una figura sin temor a lo complejo como Josep Lluís Mateo sigue y debe seguir siendo una referencia ineludible.

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Fuente original: Leer en ABC - Cultura
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