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El director de 'Por cien millones', Nacho G. Velilla en el centro de la imagen con Vito Sanz y Gabriel Guevara, quienes interpretan a dos secuestradores, a su lado. Migue Fernández La increíble historia del secuestro del futbolista más famoso de los 80 en EspañaLa miniserie 'Por cien millones', dirigida por Nacho G. Velilla, cuenta el secuestro de Quini en uno de los episodios más insólitos del fútbol nacional durante los ochenta
Domingo, 8 de marzo 2026, 18:21
... presentada en el Festival de Cine de Málaga reconstruye el secuestro del futbolista Enrique Castro, 'Quini', un caso que mantuvo en vilo a España y que terminó convirtiéndose en uno de los episodios más rocambolescos del país. De hecho, la trama sigue a tres mecánicos de barrio asfixiados por el paro y las deudas que, desesperados por su situación económica, deciden dar un golpe imposible: secuestrar al delantero y pedir cien millones de pesetas por su liberación.La serie que ha sido presentada en el Festival de Cine de Málaga reconstruye el secuestro del futbolista Enrique Castro, 'Quini', un caso que mantuvo en vilo a España durante 25 días y que terminó convirtiéndose en uno de los episodios más rocambolescos del país. De hecho, la trama sigue a tres mecánicos de barrio asfixiados por el paro y las deudas que, desesperados por su situación económica, deciden dar un golpe imposible: secuestrar al delantero y pedir cien millones de pesetas por su liberación.
El relato se sitúa en una España convulsa, marcada por los constantes secuestros perpetrados por la banda terrorista ETA, que se producían prácticamente cada uno o dos meses. Sin embargo, lo rocambolesco de este caso fue que los responsables no eran terroristas ni una banda organizada, sino tres «pobres hombres», como los define Velilla, procedentes de Zaragoza. «Eran tan sumamente torpes que los investigadores pensaban que eran unos mastermind», comenta el director entre bromas.
Nacho G. Velilla, director de 'Por cien millones':«Eran tan sumamente torpes que los investigadores pensaban que eran unos mastermind»
La idea de llevar el secuestro de 'El Brujo' (como era apodado Quini) a la pequeña pantalla nace de la cercanía personal del director con el suceso. Velilla era un niño que vivía en Zaragoza cuando ocurrió el secuestro y recuerda con claridad el momento en que el futbolista fue liberado. «En las calles por las que yo jugaba de pequeño sacaron a Quini cuando lo rescataron. Es algo que se me quedó grabado y que, de alguna forma, me marcó», reconoce.
Años después, durante una comida con el periodista Miguel Mena, quien siguió el caso de cerca y escribió un libro sobre el trasfondo del secuestro, ambos comenzaron a hablar sobre el tema. Mena, también zaragozano, compartió con Velilla detalles que el director desconocía. Aquella conversación fue el punto de partida de un proceso de documentación que se prolongó durante ocho meses y que acabaría dando forma a la miniserie.
Según explica el cineasta, una de las claves de la historia es que los secuestradores «no saben ser malos», en contraste con otros delincuentes de la época que sí actuaban con verdadera violencia.
Para Velilla, lo que convierte este caso en algo especial es el gesto de Quini, que decidió perdonar a sus secuestradores. Gracias a ese indulto, las condenas fueron mínimas. «La bondad de Quini le da a la historia una ternura especial. Si hubiera sido un relato más cruel, probablemente yo no habría podido aportar nada», señala. Además, asegura que cerca del 90 % de los diálogos de la serie proceden de conversaciones y transcripciones reales del caso.
Tres hombres desesperados
Aunque el secuestro gira en torno a la figura del futbolista, la serie pone el foco en los tres captores. Tres hombres corrientes que atravesaban una situación económica límite y buscaban desesperadamente una salida. «Tenían una angustia real en plena crisis económica y se les ocurre la disparatada idea de secuestrar a un jugador así y pedir cien millones de pesetas por él», relata el director.
Otro de los aspectos que destaca la serie es la relación que se desarrolla entre los secuestradores y Quini durante el cautiverio. «Fue uno de los primeros casos en los que se habló del síndrome de Estocolmo», explica Vito Sanz, que interpreta al secuestrador más empático del grupo. «Esa relación es muy bonita. Intentar defenderla desde ese punto de vista tenía también algo de gracioso», añade el actor.
Vito Sanz y la relación de empatía de su personaje con el secuestrado:«Esa relación es muy bonita. Intentar defenderla desde ese punto de vista tenía también algo de gracioso»
Por otra parte, el intérprete oscense reconoce que, pese a ser aragonés, apenas conocía el caso antes de incorporarse al proyecto. «No sabía nada del secuestro», admite, en parte porque no es especialmente aficionado al fútbol y porque, además, el suceso ocurrió en 1981, un año antes de que naciera.
Sanz explica que fue durante el proceso de preparación cuando empezó a comprender la dimensión que tuvo el secuestro en Aragón y en toda España. «A medida que me fui informando entendí mejor lo que significó. Incluso llegué a pensar que era una historia muy nuestra», comenta con humor.
Por su parte, Gabriel Guevara, que da vida al secuestrador más ambicioso, el que sueña con un futuro mejor tras el golpe, subraya que la serie refleja preocupaciones muy humanas. «Siempre nos han preocupado el dinero, la familia y salir adelante. El mensaje es ese: a veces las personas sienten que tienen que hacerlo todo por su familia», afirma.
El actor, al igual que Sanz, también desconocía el caso antes de recibir el guion. Para preparar su papel decidió documentarse con distintos materiales sobre el suceso y el contexto de la época. «Vi algún documental sobre lo que pasó y también algunas películas del Torete para inspirarme un poco», explica. Cuando el proyecto llegó a sus manos, asegura que no dudó en aceptarlo. «Me llegó a través de mi representante y, cuando leí el guion y vi todo lo que había detrás de la historia, me lancé de cabeza».
Gabriel Guevara y su transformación:«Nacho me dijo que quería cambiarme completamente: pelo largo, greñas, barba… un aspecto muy distinto a lo que suelo hacer»
Además, Guevara destaca la transformación física que le propuso el director para construir su personaje. «Nacho me dijo que quería cambiarme completamente: pelo largo, greñas, barba… un aspecto muy distinto a lo que suelo hacer».
Para cerrar, Velilla resume la esencia de la serie en una sola idea: una comedia que nace del drama. El director explica que, durante todo el proceso creativo, el equipo nunca trabajó con la intención de hacer humor. «Siempre hemos abordado la historia desde la realidad y desde el drama», señala. Sin embargo, esa mirada sobre unos personajes torpes, desesperados y profundamente humanos terminó generando momentos de humor casi de forma natural. «Extrañamente, de ese drama ha salido una buena comedia», concluye el cineasta.
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