Domingo, 21 de junio de 2026 Dom 21/06/2026
RSS Contacto
MERCADOS
Cargando datos de mercados...
Internacional

La ingeniería reescribe la seguridad del Guadalmedina: ¿cuál es el riesgo real de riada?

La ingeniería reescribe la seguridad del Guadalmedina: ¿cuál es el riesgo real de riada?
Artículo Completo 1,257 palabras
El ingeniero Leonardo Nanía, conocedor del anteproyecto de los puentes-plaza, cifra el aguante de la presa: el riesgo es del 1% al siglo
La ingeniería reescribe la seguridad del Guadalmedina: ¿cuál es el riesgo real de riada?

El ingeniero Leonardo Nanía, conocedor del anteproyecto de los puentes-plaza, cifra el aguante de la presa: el riesgo es del 1% al siglo

Regala esta noticia Añádenos en Google Uno de los puentes actuales durante una maniobra de desembalse de El Limonero. (Ñito Salas)

Chus Heredia

20/06/2026 a las 23:11h.

La idea de integrar el Guadalmedina en la ciudad tiene una condición 'sine qua non': la seguridad. Si los números no la avalan, da igual ... que el diseño o la arquitectura urbana y ambiental sean punteros. De hecho, el famoso plan para desviar el cauce mediante dos túneles nunca superó las reticencias de los ingenieros de la antigua Confederación Hidrográfica. Ahora, ese escollo parece salvado. Otra cosa será la financiación, pero nunca se había llegado a tal avance de tramitación y conocimiento. Es sabido que el riesgo cero no existe porque requeriría de una inversión infinita. Pero, ¿hasta qué punto intervenir en el cauce es seguro ahora que entramos en fase de proyecto?

0,01%

al año o, dicho de otro modo, un 1% al siglo.

Es la probabilidad de que la presa de El Limonero sea insuficiente ante un fenómeno extremo. Son cálculos correspondientes a un periodo de retorno de 10.000 años.

Se ha buscado solapar fases para avanzar más allá del anteproyecto, adjudicado a la consultora Esteyco, que ha trabajado con la idea de que nada de lo que se haga podía hipotecar decisiones futuras (por ejemplo, ampliar el soterramiento del tráfico hasta el Puerto) y, a su vez, que todo encajara minuciosamente en los cálculos hidráulicos. Para eso, se han hecho hasta 69 modelizaciones, teniendo en cuenta escenarios muy adversos, altamente improbables.

460

metros cúbicos por segundo.

Es el caudal máximo que asumiría con garantías el cauce. Es mucho más seguro que los 600 que siempre se consideraron. E incorpora, sedimentos y sólidos y aportes de arroyos, además de la propia presa.

Todos estos trabajos los ha seguido muy de cerca Leonardo Nanía, profesor del departamento de Mecánica de Estructuras e Ingeniería Hidráulica de la Universidad de Granada. Explica que el primer mito que hubo que echar abajo es el de los 600 metros cúbicos por segundo de capacidad del cauce. «Durante más de un siglo, el diseño de cualquier infraestructura estuvo hipotecado por ese número mágico. Ese era el caudal de referencia establecido en el estudio de Giménez de 1909, redactado tras la devastadora riada de 1907 para dimensionar la presa del Agujero», señala.

28

hectómetros cúbicos.

Caben en El Limonero antes de que alivie. Sin embargo, sólo se permite embalsar 14. Es como si hubiera una doble presa por seguridad.

Su conclusión sobre los puentes-plaza es clara: la seguridad frente a las avenidas no solo se mantiene, sino que se refuerza sobre una base técnica mucho más ajustada a la realidad actual del embalse y sus nuevas normas de explotación. Y se ha pasado del mito de los 600 m3/s a la precisión de los 460: «Y no es por un exceso de confianza, sino por la suma de estudios técnicos de vanguardia, como el informe de Tragsatec de 2023, y la revisión de las normas de explotación de la presa de Typsa en 2020».

94

metros sobre el nivel del mar.

Es la altura de la presa a la que se permite llegar el agua. Pero es que hasta su aliviadero, en cota 109, hay 15 metros más de resguardo.

El estudio de 2023 determina que el caudal máximo de las cuencas situadas aguas abajo de El Limonero para un periodo de retorno de 500 años es de 240 m3/s. Y a eso se le aplicó el escenario más adverso sumando casi un 30% de acarreos y sedimentos y contando con algo que no ocurre: que todos los arroyos tengan una crecida simultánea y viertan a la vez al cauce principal. Por eso se fija un caudal de 310 m3/s. Aún así, se realizó la simulación posteriormente, con todos esos ingredientes (caudales máximos y acarreos), aunque no era una exigencia de la autoridad de la cuenca. Doble celo, más tranquilidad.

Todos estos cálculos son la base para diseñar la luz de los puentes, su forma y dimensión para dejar paso al agua y no ser una barrera. Se ha determinado, en este sentido, que el resguardo sea siempre de al menos un metro. El resguardo es la distancia entre la lámina de agua y el tablero del puente. Y los acarreos y sedimentos parten de campañas geotécnicas y estudios erosivos que se han hecho.

Se han hecho los cálculos de aportes de la presa al cauce en el escenario más conservador, con los desagües de fondo cerrados

Una gran ventaja del río es que tiene una presa 'encima'. El ingeniero Jorge Robles, que ha dedicado gran parte de su vida a exigir seguridad desde su puesto como Comisario de Aguas, elogia el buen comportamiento de esta presa. «Este proyecto es seguro y espero que se haga muy pronto», asevera, al tiempo que recuerda que hay alarmismo en torno al Limonero desde que se construyó. «La seguridad es innegociable, tiene que ser extrema. Y la presa es una de las mejores de materiales sueltos que existen. Su comportamiento frente a filtraciones y otros problemas es excelente. Y se ha incrementado la seguridad con las normas de explotación», defiende.

El Guadalmedina no deja de ser el canal de desagüe de una presa por más que se pueda manosear el término 'renaturalizar'. Y hay que tener en cuenta que todo lo que se haga aguas abajo debe contemplar dos desagües de fondo que pueden bajar el volumen embalsado en hasta 8 hectómetros cúbicos al día. Esto no es baladí porque las previsiones son cada vez más finas y se pueden abrir compuertas los días anteriores a una alerta.

Cambio en las normas de la presa

El nivel de llenado máximo antes era de 21 hm3. Ahora es de 14. Pero eso no es lo que 'le cabe' al embalse. Hasta que desaguara por el aliviadero (abertura y 'tobogán' que empiezan a vaciar por gravedad cuando se llega a ese nivel) hablamos de casi 28 hm3. Es como una 'segunda presa' vacía capaz de asumir la carga de muchísimas horas. Un fenómeno extremo aguas arriba y aguas abajo da un margen de 24 horas para tomar decisiones.

Otra forma de traducir la nueva seguridad de la presa el en cota, la altura sobre el nivel del mar a la que se deja que llegue el agua. Antes era 104 metros. Ahora es 94. Y el límite físico es 109. Nada menos que 15 metros de resguardo.

También se han hecho los cálculos de aportes de la presa al cauce en el escenario más conservador, con los desagües de fondo cerrados: 150 m3/s, que, sumados a los antedichos 310, dan la cifra actual de 460.

 El resultado es un diseño que, según subraya Nania, es «sumamente conservador». Y pone cifra al riesgo de que la presa no pueda con una avenida extraordinaria. Ese riesgo de un 1% cada 100 años o de 0,01% al año.

comentarios Reportar un error
Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
Compartir