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La inquietud de los vecinos de Castellón: «Estamos desconcertados, es la primera vez que vivo esto»

La inquietud de los vecinos de Castellón: «Estamos desconcertados, es la primera vez que vivo esto»
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Los residentes en Gatova viven un día entre el miedo y el humo hasta confirmarse la evacuación
La inquietud de los vecinos de Castellón: «Estamos desconcertados, es la primera vez que vivo esto»

Los residentes en Gatova viven un día entre el miedo y el humo hasta confirmarse la evacuación

Regala esta noticia Añádenos en Google Algunos vecinos de Gàtova, este viernes. (Paula Hernández)

José Molins

Valencia

21/08/2026 a las 19:10h.

Gàtova es un constante ir y venir de helicópteros e hidroaviones. Un día entre el miedo ... desalojo y la confirmación final de la evacuación. Es el pueblo más cercano al incendio que comenzó este jueves por la caída de un rayo. El fuego no había llegado durante el día al casco urbano, pero antes de ordenarse la marcha ya estaban preocupados por el posible avance. «Casi no hemos podido dormir esta noche, estoy algo nervioso. La verdad, prefiero no pensar en que vaya a peor y nos puedan evacuar», señala Vicente, un vecino de la localidad que observa la columna de humo, junto a su mujer y sus hijos.

La preocupación y la angustia de los vecinos iba en aumento conforme avanzaba el fuego. Ya por la tarde, con Gàtova confinada, los ciudadanos veían con miedo desde sus ventanas la situación. «Desde mi casa estoy observando cómo evoluciona, estoy nervioso por si nos avisan de que nos van a evacuar», señala Rubén, vecino de la localidad.

«Estamos totalmente desconcertados, es la primera vez que vivo esto. Hace mucho aire y los helicópteros que hay no dan abasto», indica Rubén. «Los vecinos estamos en alerta a ver lo que sucede, aunque el Ayuntamiento nos va informando de la situación en todo momento y los vecinos nos informamos entre nosotros. Hay gente preparada con mangueras para, en caso de que baje más el fuego, poder mojar la zona, algo se podrá ayudar», añade el hombre.

Con el paso de las horas y el humo acercándose al municipio, y con él las llamas, los nervios aumentaban. «Está ahí mismo, nos va a tocar irnos», señalaba apesadumbrado Felipe, un vecino. «Si el viento cambia y viene ese humo, tendremos problemas », añade Salvador, otro de los residentes. Otra vecina admite que tiene una maleta preparada por si evacúan, para «no perder tiempo», dice.

Desde sus casas, los vecinos trataban de mantener la calma, pero no era sencillo. «Lo estoy viendo de cerca y cada vez que veo el fuego más abajo estoy más asustado, estoy totalmente pendiente por si hay que salir y estar preparado», relata José Antonio sobre esa angustia que se vive en la población, que de tener una mañana soleada ha pasado a ver un cielo totalmente cubierto por el humo por la tarde.

Y es que durante la mañana dentro de Gàtova, pese a la intranquilidad, todo funcionaba casi con normalidad. Los comercios, básicos como la carnicería, el horno, la frutería, los bares o la farmacia están abiertos y atienden a los clientes como cualquier otro día. «Hay muchos medios que han venido a apagarlo, yo confío en que lo hagan pronto y que no nos afecte, pero mientras tanto, estás pendiente, no puedes evitarlo», indica Pedro, otro vecino. Pero todo se ha ido complicando con el paso de las horas.

La piscina pública sí que ha tenido que cerrar, porque además ha servido para abastecer de agua a los bomberos, que han echado mano también de dos balsas cercanas. «Cualquier otro día hubiera ido con mis hijos a la piscina, pero hoy no puede ser, qué vamos a hacer. Lo importante es que el fuego no avance, eso deseamos todos», apunta Pilar, que espera turno en la carnicería junto a sus dos pequeños.

Todo el mundo mira hacia el monte, por si de vez cuando atisba una columna de humo. Y por las calles y las plazas sólo se habla de lo mismo, la propagación del incendio. Algunos vecinos se quejan de que este jueves deberían haber venido más medios para extinguirlo, y critican que en estas horas se ha perdido mucho tiempo. Pero otros consideran que se ha hecho todo lo posible. «Está cerca y si cambia el aire, se presenta aquí el humo en un momento, da miedo, porque tenemos la montaña al lado de casa. De momento no hay peligro, pero estamos atentos a lo que nos vayan diciendo», explica Noemí, vecina de Gàtova.

La población censada habitual es de unos 500 habitantes, pero en verano se multiplica y llega hasta los 2.000. No obstante, el alcalde, Jesús Salmerón, ha asegurado que algunos de ellos se han marchado esta pasada noche ante el comienzo del incendio, lo que ha facilitado que en la población no se haga tanto uso del agua en las casas y eso beneficie la labor de los bomberos.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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