Los de Mountain View quieren un papel relevante durante toda la competición, tanto dentro como fuera del campo. Para ganar visibilidad y relevancia, desde el primer momento se han aliado con la campeona vigente, Argentina. Es la mejor forma de asegurarse la imagen de Lionel Messi, el jugador más icónico y héroe del Mundial de Qatar, con su logo en el pecho.
Google Gemini aparecerá en la equipación de entrenamiento de la albiceleste, y también será el banco de pruebas para analizar en profundidad jugadas, estado de forma, rendimiento, estadísticas propias y de rivales. Algo así como el cerebro extendido de la Scaloneta.
Sabatini remarcó que, para Google, este es el evento cultural más importante del año. “La pasión que despierta la selección argentina trasciende a los argentinos. Es una emoción compartida”, subraya. Desde la perspectiva de la AFA, el acuerdo representa una inyección de modernidad en una institución que, como la mayoría de las federaciones, navega entre la tradición futbolera y la urgencia de monetizar su marca.
El movimiento tiene sus riesgos. Meter la IA en el terreno deportivo mundialista implica exponerla a millones de consultas simultáneas, a contextos culturales diversos y a la inevitable volatilidad del resultado deportivo. Si Gemini confunde una estadística, inventa una alineación o genera una imagen con el escudo mal colocado, el error tendrá un nivel de exposición global.
El GPS, el VAR, y ahora la IA
Los mundiales de fútbol son, tradicionalmente, eventos que marcan la cultura y aceleran la adopción de nuevas tecnologías, desde la popularización de la televisión en color, el uso de GPS para medir los entrenamientos de los jugadores, o el VAR para resolver dudas de arbitraje, hasta la llegada de la inteligencia artificial.
La diferencia aquí es la escala. Nunca antes una empresa de tecnología había colocado su inteligencia artificial en el pecho de los jugadores y, al mismo tiempo, en el celular de millones de fanáticos.