MUNDIAL 2026
La ironía de Balogun: no debería ser estadounidense, según la política de TrumpEl presidente de EE.UU. ha combatido en tribunales el acceso a la ciudadanía por el que Balogun, que nació de casualidad en Brooklyn, es estadounidense. Pero Trump ha salido derrotado ante la Justicia y en el terreno de juego con Bélgica
Regala esta noticia Añádenos en Google Folarin Balogun tras el encuentro frente a Bélgica. (REUTERS)Javier Ansorena
Corresponsal en Nueva York
07/07/2026 a las 23:57h.La gran ironía del escándalo sobre el indulto de la FIFA a Folarin Balogun es que el delantero del Mónaco no debería tener nacionalidad estadounidense. ... Al menos, en la visión de uno de los grandes protagonistas del 'affaire' que ha manchado el Mundial: Donald Trump.
Balogun es estadounidense casi por error. Sus padres, inmigrantes nigerianos que vivían en Londres, visitaron a familiares en Nueva York en el verano de 2001. Florence, la madre, estaba embarazada de siete meses. Pero el estado de gestación parecía tan avanzado -y sin una carta de un médico que diera visto bueno-, que el personal de tripulación de su vuelo de vuelta a Londres no la dejó subir al avión.
Florence tuvo que dar a luz a Folarin en un hospital de Brooklyn. Eso fue el 3 de julio de 2001. Para finales de agosto, la familia voló a casa, en Londres. Para entonces, cualquier posibilidad de que Balogun se convirtiera en una estrella de fútbol era impensable. Mucho menos, que jugara con la camiseta de EE.UU., donde solo pasó unas semanas. O que se haya convertido ahora en protagonista involuntario del gran escándalo de este Mundial: Balogun recibió una tarjeta roja directa en dieciseisavos, pero la FIFA suspendió su cumplimiento tras llamada de Trump a Gianni Infantino, el presidente de la FIFA.
Balogun podría haber jugado con Inglaterra, donde creció y se formó como futbolista; o en Nigeria, por el origen de sus padres; pero, después de despuntar en el Reims, cedido por el Arsenal, se decidió por el lugar donde pasó un par de meses y donde tendría hueco para jugar.
Es seguro que Trump no sabría de su existencia hasta que la semana pasada le llegaron con el cuento de su roja directa, que le mostró el árbitro brasileño Raphael Claus, tras intervención del VAR. Trump actuó en un asunto que luego le aplaudieron sus aliados republicanos y que seguro fue visto con muy buenos ojos por la parroquia trumpista: el hombre fuerte impone su ley al mundo del fútbol y provoca el indulto de uno de los suyos.