La Korrika culminará mañana domingo en Bilbao la edición más hiriente para las víctimas del terrorismo de ETA. Durante once días, miles de personas -con una notable presencia de niños y jóvenes- se han sumado a la carrera tras una pancarta que, con el eslogan Euskera gara (Somos euskera) apelaba a la unidad en la defensa de este idioma. Detrás de este lema, sin embargo, simpatizantes de la izquierda abertzale con el beneplácito de la AEK -la entidad organizadora- han multiplicado los homenajes a etarras, reclamado su puesta en libertad con lemas de etxera y amnistía para los terroristas aún encarcelados. Tres de los miembros de la banda terrorista con penas de prisión superiores de a los 100 años de cárcel fueron homenajeados por cientos de personas el pasado miércoles en el Casco Viejo de San Sebastián cuando portaban el testigo que ha recorrido los 2750 kilómetros por el sur de Francia, Navarra y el País Vasco.
Balbino Saénz de la Maza (alias Emilio), Mikel San Argimiro y Xabier Atristain portaron el testigo de madera hueco en el que se traslada una declaración que será leída mañana en Bilbao y que corona una ikurriña enana coreados con los gritos de euskal presoak, etxera (presos vascos, a casa). Los tres miembros de ETA ya se encuentran en sus casas y recibieron el pasado miércoles un reconocimiento multitudinario en las mismas calles en las que ETA asesinó a Gregorio Ordóñez, Miguel Paredes y su esposa Elena Moreno y los empresarios José Antonio Santamaría y José Manuel Olarte. Saénz de la Maza y San Argimiro recibieron el calor de sus simpatizantes después de una trayectoria criminal en la que coincidieron como miembros del 'comando Madrid'. Los dos intentaron asesinar a los socialistas José Barrionuevo y Matilde Fernández. San Argimiro fue detenido en Madrid el 14 de mayo de 2002 y Sáenz de la Maza, que logró huir de España, cayó en diciembre de ese mismo año. Los dos fueron condenados a más de 100 años de cárcel.
Junto a ellos y portandoel peto de la Korrika también fue vitoreado Xabier Atristain, condenado a 17 años de cárcel por almacenar explosivos en una desván en Billabona (Guipúzcoa). Atristain estuvo a punto de ser exculpado tras un informe del Tribunal de Derechos Humanos que el Tribunal Supremo consideró insuficiente para obviar su responsabilidad en el almacenamiento de explosivos y en su militancia en ETA.
La presencia de los tres ex terroristas al frente de la carrera de exaltación del euskera fue denunciada por el Colectivo de Víctimas del Terrorismo (Covite) que ya en la edición de 2024 cuantificó hasta 60 actos en los que presos etarras y sus consignas políticas presidían la carrera. En 2026, las muestras de respaldo a miembros de la banda se han multiplicado en localidades como Getxo, Berango, Lasarte-Oria y Pamplona. En la capital navarra, un padre colocó a su hijo menor una camiseta con la foto de Francisco Patxi Ruiz Romero, un terrorista que asesinó al concejal de UPN Tomás Caballero, padre de la diputada María Caballero.
«La Korrika se ha convertido en un escaparate de legitimación del terrorismo», denunció Covite tras la exhibición de los tres etarras. El PSOE vasco, que renunció a participar por un veto previo de AEK al sindicato CCOO, ha permitido la participación de cinco alcaldes socialistas. Ayer, sin embargo, la alcaldesa de Vitoria Maider Etxebarria dejó plantados a los organizadores de la Korrika en el kilómetro comprado por el Ayuntamiento. Etxebarria habla español, euskera, inglés, francés y alemán.