Ampliar
Ilustración: José IbarrolaDavid F. Mathieson
Periodista y experto en derechos humanos
Miércoles, 25 de febrero 2026, 00:28
... diversos elementos del gobierno y guardaba una reverencia muy particular al papel de la Casa Real. La monarquía, dijo, es el elemento 'dignificado' de la constitución y afirmó que, para mantener su autoridad, sería necesario que el monarca se mantuviera alejado de su pueblo. En su frase más famosa, Bagehot insistió en que debía existir un ambiente de misterio en torno a la monarquía: «No debemos dejar que la luz del día entre en la magia», escribió. Por desgracia para la monarquía británica, la Casa Real ya está bajo los focos como nunca antes, y el pueblo británico se muestra cada vez menos encantado con lo que ve. En el siglo XXI, con el escrutinio continuo de los medios de comunicación tradicionales y sociales, la posibilidad de proteger incluso un mínimo de privacidad se ha vuelto cada vez más complejo. Si un cierto grado de misterio es esencial para el bienestar de una monarquía, como argumentó Bagehot, el futuro de la Casa Real británica, al igual que el de otras en Europa, podría ser muy sombrío.Andrés era uno de los hombres poderosos que mantenía una estrecha amistad con Epstein y se aprovechó al máximo de los regalos y las chicas que el financiero proporcionaba. A cambio, el entonces príncipe utilizó su posición como miembro de la familia real para acceder a informes comerciales y confidenciales del gobierno británico, que posteriormente transmitió a Epstein. Andrés se ha negado a declarar ante los investigadores del caso Epstein en Washington y, al no ser ciudadano estadounidense, no pueden obligarle a hacerlo. Sin embargo, por haberle facilitado la información confidencial del Estado, la policía británica ha actuado y lo acusa de mala conducta en el ejercicio de un cargo público, un delito que podría castigarse con cadena perpetua. La monarquía es, sin duda, una institución antigua, pero el principio de igualdad ante la ley es aún más antiguo.
La pregunta clave es si la conducta de Andrés ha causado ya un daño irreparable en la institución
La actuación de la policía prácticamente no tiene precedentes. El último miembro de la familia real en ser arrestado por un delito y llevado ante la corte fue Carlos I en 1649. El asunto no terminó bien para Carlos, quien posteriormente fue ejecutado. Sea condenado o no, no cabe duda de que Andrés ha caído en una desgracia de la que su reputación jamás podrá recuperarse. Y la pregunta clave ya es si también ha causado un daño irreparable a la institución de la monarquía británica. El rey actual, Carlos III, no fue informado por la policía antes de su detención y ha hecho todo lo posible por distanciarse de su hermano menor. Al conocer la noticia el Palacio de Buckingham emitió una nota de prensa muy fría, insistiendo en que la policía siempre debe realizar cualquier investigación necesaria. El comunicado ni siquiera mencionó a Andrés por su nombre. Al igual que el rey Felipe en relación con las acusaciones contra miembros de la familia real en España, es evidente que el rey Carlos ha decidido intentar mitigar el daño y que sus deberes institucionales como monarca prevalecen sobre cualquier sentimiento hacia la familia.
Sin embargo, las voces críticas con la monarquía se preguntan: ¿por qué la Casa Real no actuó antes? Los rumores en torno a Andrés, su relación con Epstein y con las chicas jóvenes llevan más que una década circulando. En un acuerdo extrajudicial de 2022, Andrés pagó a una de las acusadoras, Virginia Giuffre, varios millones de dólares para evitar que el caso se viera en un tribunal abierto a la prensa. Trágicamente, Giuffre sufrió consecuencias psicológicas irreparables por ser víctima del traficante Epstein y se suicidó el año pasado. Una pregunta clave ahora es ¿por qué la familia real no mostró mayor curiosidad a medida que aumentaban los informes y las acusaciones? Y ¿qué hacían para investigar las actividades de Andrew y sus amigos? Muchos británicos creen ahora que la Casa Real, la difunta reina Isabel y el propio Carlos debían haber estado al tanto de las actividades de Andrés, pero hicieron la vista gorda. Sí, el Rey ya ha tomado medidas, pero solo en el último minuto, cuando ya era demasiado tarde.
Las numerosas preguntas continuarán durante los próximos años hasta que Andrés sea llevado a juicio si al final se lleva al cabo. El efecto corrosivo en la reputación de toda la institución de la monarquía y la familia real es inevitable pero las verdaderas víctimas no serán Andrés ni la familia real, sino las muchas jóvenes que ahora viven y seguirán viviendo con las secuelas del abuso que sufrieron. Para ellas, la luz ha llegado justo a tiempo.
Límite de sesiones alcanzadas
El acceso al contenido Premium está abierto por cortesía del establecimiento donde te encuentras, pero ahora mismo hay demasiados usuarios conectados a las vez.
Por favor, inténtalo pasados unos minutos.
Sesión cerrada
Al iniciar sesión desde un dispositivo distinto, por seguridad, se cerró la última sesión en este.
Para continuar disfrutando de su suscripción digital, inicie sesión en este dispositivo.
Iniciar sesión Más información¿Tienes una suscripción? Inicia sesión