Alberto San Juan es un cura abusador de niños en busca de perdón en la incómoda 'La luz', de Fernando Franco
Regala esta noticia Añádenos en Google Alberto San Juan es el padre Manuel en 'La luz', en cines desde el 5 de junio.Oskar Belategui
04/06/2026 a las 17:45h.'La luz' comienza en un confesionario y termina en un cementerio. Su protagonista es un cura querido y respetado por los feligreses de un ... pueblo sin nombre del norte de España. Un sacerdote atildado y repeinado, que habla siempre con suma corrección, casi de manera redicha, y que alberga en su interior un infierno. En el sur dejó a su madre y un pasado como abusador. Tres pequeños vieron su vida arruinada por confiar en él. Cuando el padre Manuel se disponga a pedir la dispensa para colgar los hábitos verá como sus pecados –y delitos– regresan en forma de denuncia.
¿Podemos empatizar con un monstruo? El espectador se enfrenta a una cinta áspera e incómoda, sin asideros, en la que un Alberto San Juan estremecedor, obsesivo, casi alucinado, ocupa todos los planos. Profundamente arrepentido –o quizá guiado por su narcisismo–, el padre Manuel busca a sus víctimas, que treinta años después no le han olvidado (desde 'Marathon Man' no veíamos una escena tan terrorífica en la consulta de un dentista). Tras confesar en la misa dominical sus crímenes su caso se hace público y ya nada será igual.
Fernando Franco condena la estrategia que hasta ahora ha seguido el clero cuando se denunciaban abusos: el traslado del culpable a otra diócesis e incluso otro país. Pedro Casablanc y el gran Miguel Rellán encarnan a los superiores religiosos del protagonista, al que también persigue un periodista que saca a la luz las violaciones de niños (Luis Callejo). Sin embargo, el peso de la cinta recae en el conflicto moral del protagonista. ¿Cabe el perdón para un pederasta confeso? A diferencia de los curas de 'El club', del chileno Pablo Larraín, que expían sus pecados alejados del mundanal ruido, el padre Manuel quiere dar la cara ante el mundo.
«La verdad no prescribe»
«La productora Merry Colomer me propone hacer una película sobre los abusos en la Iglesia, indignada por los casos que lee en el periódico», cuenta Fernando Franco. «Yo estudié doce años en los Jesuitas, no tuve ningún problema pero siempre he sido sensible al tema». El proceso de documentación confirmó que los protagonistas suelen ser las víctimas o periodistas de investigación, como en 'Spotlight'. «Tenía algo de utópico que fuera el victimario el que acude a la víctima».
Al ganador del Goya por 'La herida' le conmocionó la cantidad de casos que descubría a diario. Incluso en medios católicos, como Religión Digital. «También había declaraciones muy desafortunadas de miembros de la alta jerarquía de la Iglesia», añade el director, que ha reflexionado sobre la causa de esta lacra histórica. «Es un trastorno, una parafilia que se produce en el seno de una institución muy poderosa y patriarcal, que encubre los casos. En la película se habla del celibato, que no es la única causa, pero no parece que ayude».
Aunque el arrepentimiento del protagonista sea sincero, consiente Franco, resulta difícil sentir empatía por él. En este sentido, la elección de Alberto San Juan no es gratuita. «Es un actor magnífico y que genera empatía, puede funcionar como una persona simpática y cercana. El abusador es alguien que puede hacer lo que hace porque genera confianza y la gente baja la guardia. Le dejas tus hijos y luego pasan cosas».
'La luz' se estrena a propósito coincidiendo con la visita a España del Papa León XIV. «Ha sido deliberadísimo para que haya un diálogo sobre el tema, de hecho, estoy haciendo entrevistas en programas que no son de cine», constata Fernando Franco. Por cierto, ¿dónde está la luz en la película? «En la verdad, por eso en el póster pone 'La verdad no prescribe'. Hay que hablar de esto para erradicarlo».
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