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La luz roja de Marcos Llorente

La luz roja de Marcos Llorente
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El futbolista del Atlético de Madrid juega en alerta permanente: energía, método y versatilidad al servicio del sistema de Diego Simeone

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Marcos Llorente, durante el partido ante el Barcelona. Reuters Cuartos de final | Vuelta La luz roja de Marcos Llorente

El futbolista del Atlético de Madrid juega en alerta permanente: energía, método y versatilidad al servicio del sistema de Diego Simeone

Javier Varela

Miércoles, 15 de abril 2026, 11:15 | Actualizado 11:32h.

... enciende la luz en su casa y, cuando cae el sol, utiliza una roja e infrarroja. Usa gafas con lentes amarillas o rojas dependiendo del lugar en el que se encuentra. En el césped siempre está alerta. Se comprobó este martes ante el Barcelona. Entra en combustión desde el primer segundo del partido. Su fútbol no se anuncia, irrumpe. Mientras otros dosifican, él acelera. Mientras el partido se ordena, él lo desordena. Y en ese desequilibrio constante, el Atlético encuentra una ventaja competitiva que no figura en las pizarras.

Frente al Barcelona, el guion exigía oficio y pulmón en la sala de máquinas. Llorente respondió con ambas cosas y algo más: lectura de juego. Supo cuándo apretar, cuándo temporizar, cuándo romper, cuándo acelerar, cuándo descansar... De una arrancada suya nació el cambio de tono del partido; de un pase medido, una ventaja definitiva.

Marcos Llorente es red de seguridad y chispa ofensiva, sostén y desborde en un partido. Un futbolista que, en noventa minutos, ocupa varias posiciones y todas bien

Su cabalgada por la banda derecha terminó en un pase para ue Lookman hiciera el 1-2 y devolviera la tranquilidad a un equipo que se había visto con el agua al cuello. En la segundfa parte, puso el balón a Sorloth que terminó con la roja a Eric García para allanar el pase a las semifinales de la Champions. Y no es nuevo que Marcos Llorente sea red de seguridad y chispa ofensiva, sostén y desborde en un partido. Un futbolista que, en noventa minutos, ocupa varias posiciones y todas bien.

Rendimiento y hábitos

Hay una lógica detrás de ese rendimiento que trasciende el talento. Llorente ha convertido el cuidado personal en disciplina casi científica: exposición diaria al sol para regular ritmos, trabajo con luz roja para acelerar la recuperación, control de estímulos lumínicos -también en gamas amarillas- para afinar el descanso. A eso suma una alimentación estricta y rutinas de carga y descarga diseñadas al milímetro. No es una moda, es un método que prolonga su energía cuando el resto empieza a vaciarse. Sorprende verlo agachado tras un esfuerzo físico en el césped. Una postura que transmite un mensaje de agotamiento, pero que sirve como chute físico para la siguiente jugada.

Su impacto, además, ya no se limita al césped. En un vestuario en transición, su figura gana peso sin necesidad de ruido. Lidera desde la constancia, desde la repetición del esfuerzo, desde la fiabilidad. Cuando el equipo se encoge, él se expande. Cuando duda, él simplifica. Es una forma de mando que no necesita discurso. Y ya ejerce de capitán, ante el Barcelona con brazalete.

A los 31, lejos de administrar lo conseguido, Llorente parece estar afinando su mejor versión. Corre, llega, vuelve, decide. Y en ese ciclo sin pausa -casi mecánico, casi obsesivo- se explica por qué su rendimiento no es una racha, sino un estado. La luz roja sigue encendida. Y el Atlético avanza a su ritmo.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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