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Andrés Villena Oliver es economista y sociólogo. SUR Andrés Villena Oliver, autor de 'Las élites que dominan España' «La 'madrileñización' del poder explica el independentismo y el nacimiento de Vox»Economista, sociólogo y «moderadamente malagueño», sitúa el hito fundacional del sistema económico y político español en 1959 -y no en 1978- y narra la historia del país a través de sus élites
Lunes, 30 de marzo 2026, 00:31
CompartirAndrés Villena Oliver, nacido en Elche en 1980, se considera «moderadamente malagueño», como reza en su biografía. No en vano, pasó gran parte de su vida en Málaga, aunque ahora está en Madrid, porque es profesor de Economía Aplicada en la Universidad Complutense. Este fin de semana ha venido a la capital costasoleña para presentar su nuevo libro, 'Las élites que dominan España. Una historia alternativa desde 1939'. Lo ha editado Libros del K.O. después de que Ariel, del grupo Planeta, con la que había firmado su primer contrato, suspendiera su publicación por las razones que el autor explica en esta entrevista y que abonan su bien urdida tesis: la persistencia de poderes concentrados y tics autoritarios aún en una democracia cercana a cumplir ya cincuenta años en España.
–Realiza una gran taxonomía de las élites de España en los últimos noventa años. Y la primera curiosidad que suscita es cómo ha sido el proceso de elaboración de este trabajo.
–Publiqué 'Las redes del poder en España' (Roca Editorial, 2019) y me quedé prendado de una pregunta: de dónde viene este sistema de puertas giratorias perfectamente organizadas, de cuerpos funcionariales que actúan al unísono. Intenté durante varios años, a base de lecturas, de meterme en la biblioteca de la Complutense, de comprar libros, encontrar el punto que pudiera valer como origen del sistema actual, más allá de 1978, y hallé 1959 como año de partida, no sólo de la estructura política, sino económica. A partir de ahí empecé un trabajo de ratón de biblioteca para analizar los fundamentos del sistema. De la etapa del franquismo había muchos libros, pero aislados, y lo que he hecho ha sido una labor de recopilación y de darle sentido.
–¿Qué tiene de especial ese año 1959?
–El Plan de Estabilización que se pone en marcha ese año consiste en una devaluación de la moneda y en una serie de subidas de los tipos de interés para evitar niveles inflacionarios de dos dígitos y de planes de austeridad para solucionar el problema del déficit por cuenta corriente. Fue una exigencia de Estados Unidos para poder devolver préstamos en divisas que estaban pendientes. Todo se reequilibra y al mismo tiempo las grandes corporaciones se establecen en el país y se produce un proceso de urbanización acelerado. Así que el año 59 no es sólo el reinicio del crecimiento, sino que es una relegitimación de un régimen que ha ganado la guerra, pero que hasta ese año no había podido ganar la paz. La naturaleza de la dictadura se transforma desde una que es silencio, autarquía y pobreza a otra que es capaz de promover un cierto bienestar sin redistribución. Y eso durará hasta el año 71 o 72, cuando la crispación de los ciudadanos lleve a demandar más bienestar, democracia y ser europeos. El remate hegemónico lo hará la democracia y, sobre todo, el PSOE, porque no lo podía hacer la dictadura, que sufría la contestación social.
–Al final del libro aparece toda la relación de nombres para que el lector perezoso cotillee y vaya a tiro hecho buscando las páginas en las que se habla de quien le interese. ¿Sobre cuántas personas habla?
–Lo curioso que me sugiere esta pregunta es que la primera editorial que lo iba a publicar, que era Ariel, del grupo Planeta, no quiso hacer este índice onomástico porque consideraba que iban a ser más páginas y más precio. Pero al final Libros del K.O. sí lo ha incorporado. Como todo ha sido muy rápido porque el libro quedó cancelado con la editorial anterior, es una tarea que han hecho ellos a última hora. Pero obviamente en este tipo de libros salen muchos nombres y apellidos porque son el hilo conductor de la historia. La selección final de nombres tiene que estar en torno a los 500, contando a la gente del aparato empresarial, la aristocracia, los altos financieros y los nuevos políticos.
–¿El motivo de que no se publicara el libro en Ariel fue que esa editorial no quería que apareciera la relación de nombres?
–La razón es desconocida. Aunque también te diría que una cosa es el grupo Planeta y otra, el funcionamiento de esa editorial. Yo creo que la editorial no tuvo mucho que ver, pero cuando el libro se convirtió en una apuesta de Ariel, entonces ya empezó a preocupar esa enumeración. Creo que lo que más les inquietaba era que hubiera tantos nombres. De hecho, me pidieron alguna lista para saber qué familias o qué intereses se podían ver afectados. Tras hacerse esa petición, que yo cumplí, la relación con Ariel se rompió silenciosamente. Cuando pregunté, me dijeron que no podían publicar el libro en 2026, entonces nosotros podíamos abandonar voluntariamente el contrato y ellos no solo nos ayudaban, sino que nos permitían quedarnos con la maqueta y pasarnos a otra editorial. Si haces un libro cuya tesis de fondo es la persistencia de poderes concentrados y del comportamiento autoritario en el sistema democrático y una de las editoriales más importantes de España te lo cancela, a lo mejor lo que está haciendo es darte el visto bueno a que tu trabajo es coherente: los grupos grandes se convierten en algo más que empresas.
«Yo quería intentar salir del guerracivilismo, del rojos y azules, del franquismo, fascismo y todas esas palabras que yo creo que estrechan demasiado nuestra imaginación»
–Así que lo que le ha sucedido es casi un caso práctico de como usted describe que funciona el país.
–Sí, es de guión cinematográfico. Yo quería intentar salir del guerracivilismo, del rojos y azules, del franquismo, fascismo y todas esas palabras que yo creo que estrechan demasiado nuestra imaginación. Cuando analizas los años cuarenta, cincuenta y en adelante, lo que ves es una superposición de distintos grupos de poder que utilizan el Estado, como ha dicho Carlos Arenas, como una especie de pesebre del que extraer todos los recursos económicos. Y mientras haces eso, tienes una retórica que puede ser fascista, tecnocrática o socialdemócrata. El libro se basa en la continuidad de las formas de expolio al pueblo y al Estado y en cómo va cambiando la letra de esa música conforme va habiendo nuevos desafíos nacionales e internacionales. Entonces hablamos de la autarquía, que en realidad era una red clientelar de las familias vencedoras de la Guerra Civil. Luego llega el desarrollismo, que era una forma de abrir el país a que llegaran las corporaciones sin pagar impuestos. Y después la Transición, que fue un proceso tecnocrático que de fondo tenía una batalla entre trabajo y capital y que llevó a una moderación salarial que fue una forma de evitar ese conflicto o de solucionarlo. Analizo los grupos de poder y los mensajes que usan para que los aceptemos, como el hay que salvar España, el hay que garantizar la democracia, el hay que entrar en Europa y en la OTAN o el hay que evitar la quiebra de 2010.
«El movimiento sindical, la actividad del PCE, la de las feministas, la de las asociaciones de vecinas, no se pueden despreciar. Lo que consiguen es evitar una especie de neoautocracia pilotada por Fraga»
–¿Entonces es todo lo mismo?, ¿da igual una dictadura que una democracia por la que tantos pelearon?
–El movimiento sindical, la actividad del PCE, la de las feministas, la de las asociaciones de vecinas no se pueden despreciar. Lo que consiguen es evitar una especie de neoautocracia pilotada por Fraga y por eso acabamos con una democracia reformista con Adolfo Suárez que se creía que era más socialdemócrata que Olof Palme. Ése es el papel que ha tenido la articulación de la ciudadanía. La tesis no es tanto que pase lo que pase todo sigue igual, sino analizar de qué manera se manifiesta la continuidad. Si observas la Transición, es verdad que esta actividad popular fue muy potente y sin ella las cosas hubieran sido peores, pero cuando analizas a los miembros de la UCD y del PSOE en los principales ministerios, no sólo son intercambiables, sino que en buena medida provienen del aparato industrial franquista o del aparato bancario franquista. Ese elemento de continuidad es importante para que se entre en la OTAN o para que el país se desindustrialice sin debate. O para que nuestra expansión económica se base en los presupuestos desarrollistas, el ladrillo, la construcción, el turismo... todo lo que había empezado en 1959.
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El autor, firmando ejemplares de su libro. Alberto Esteve–En el libro también apunta que el propio sistema termina integrando la propia contestación que genera. Como sucedió con el 15M.
–Al 15M se le pedía que formara un partido y no es que ocurriera así directamente, pero se forma un partido con un centro en la Facultad de Ciencias Políticas de la Complutense. Y en 2014 llega a poner en crisis el sistema porque hay encuesta del CIS que en intención de voto le da el primer puesto. Eso lo que indica es que la gente está dispuesta a expresar simpatía por una formación que entonces cuestionaba todo el sistema. Errejón e Iglesias acaban integrados en el propio sistema que consideran una casta y cuando vemos las carteras que se les entregan, son muy llamativas, como igualdad, trabajo, consumo, derechos sociales, pero están muy vaciadas de presupuesto. Acompañan a un gobierno absolutamente tecnocrático, con ministras que vienen de instituciones europeas, como Nadia Calviño, y quedan anulados. Esa es un poco la ironía del poder, que tiene recursos y dinámicas para absorber la disidencia.
–No diría que el Ministerio de Trabajo está vacío de contenido.
–Si tenemos en cuenta que eran señores y señoras que venían a transformar profundamente el sistema, los márgenes que les han dejado han sido muy estrechos. También el impulso que hizo Pablo Iglesias al ingreso mínimo vital está genial porque es un avance, pero si lo comparas con los presupuestos iniciales de 2014 cuando quería asaltar los cielos, las demandas se han quedado muy rebajadas.
«Hay unas rigideces bestiales para un presidente que está haciendo reformas y lo que indican es que España es un país en el que el progreso está muy caro»
–Dice que España es «un lugar poco acogedor para el progreso». Pero para las fuerzas progresistas a nivel mundial, Pedro Sánchez ahora mismo es un faro.
–Pero internamente, muchas de sus medidas las han llevado al Constitucional, Repsol ha dicho que iba a invertir fuera, Ferrovial cambió su sede... Hay unas rigideces bestiales para un presidente que está haciendo reformas y lo que indican es que España es un país en el que el progreso está muy caro.
–¿En otros países están mejor?
–En España hay características diferenciales para bien y para mal. Para empezar, es una democracia más joven con un Estado del bienestar a lo mejor un poco menos desarrollado. El proceso privatizador en España fue más clientelar que en Reino Unido, Francia, Alemania o Italia. El rasgo diferencial de España quizás es una mayor concentración y un carácter más funcionarial o una mayor concentración de la élite corporativa, pero yo creo que es un mal o una estructura que afecta a todos los países.
–Quizás si en España la pobreza está más enquistada y se hereda más, también el poder y la influencia se heredan en mayor medida.
–Podría plantearse esa especie de espejo. Pero yo me he fijado también en el aspecto territorial y lo que parece es que desde la etapa de Aznar se ha producido una 'madrileñización' de la élite española. Las élites periféricas, como la vasca o la catalana, han ido perdiendo tracción. Álvarez Cascos diciendo que España tenía que ser Madrid y todas las ciudades importantes a dos horas en tren contribuye a eso. Con ello a lo mejor podemos entender en parte el proceso independentista, porque Madrid se ha convertido en un lugar en el que las élites se han vuelto más nacionalistas. Y el origen de Vox es Madrid, la Fundación Denaes para la Defensa de la Nación Española, que recibía subvenciones del Gobierno de Esperanza Aguirre.
–Todos escuchamos al Felipe González del presente, pero usted además ha estudiado al del pasado.
–Estoy en desacuerdo con la gente que dice que a González le sienta mal la edad, porque pienso que él siempre ha sido así. Ha sido un hombre de Estado, pero entendía perfectamente el Estado español: se podían hacer reformas, pero había que prestar atención a los que había que prestar atención. Así que cuando forma Gobierno, en las carteras económicas pone a señores que tienen clarísimo que la doctrina dominante, con matices, es la de Milton Friedman, así que hay que reducir empresas públicas y convertir rápidamente a España en una economía de servicios. Además, tanto González como Guerra y compañía se consideran promotores de una sociedad anónima, el PSOE, que es puro constitucionalismo. Cuando llegan Zapatero y Sánchez, se ven traicionados porque son los principales accionistas de una marca que es la Constitución, pero tal y como ellos la entienden. Así que ahora se sienten desprestigiados, porque no se valora lo que han hecho y, por otro lado, traicionados, porque el modelo territorial de Sánchez parece que les insulta. Entonces se sienten más cerca de Juanma Moreno, pero yo creo que por la idea esta de accionista, del nosotros somos los propietarios del invento, del PSOE y la Constitución.
–José Banús y el León de Fuengirola aparecen en el libro. ¿Cómo han determinado lo que hoy es la provincia de Málaga?
–Tanto Banús como José Antonio Girón de Velasco, así como otros constructores e industriales de España, lo que ven es una tierra ignota. La expresión 'Costa del Sol' seguro que era anterior, pero yo creo que la empezó a difundir sobre todo Girón de Velasco, que es el promotor de la revolución pendiente, la idea de José Antonio frente a Franco. Cuando es cesado del Ministerio de Trabajo, le dan la salida de promover urbanizaciones y el turismo en el sur. Esa expansión coincide con el desarrollismo. Y en el sur de España eso se haría con costes salariales muy bajos. Son los promotores de un modelo que si no lo hubieran impulsado ellos, lo hubieran hecho otros, pero el Estado les ayudó a la hora de facilitarles terrenos y de legalizar todo aquello que en cierto modo era un expolio. Eso pudo determinar en buena medida que el sur haya quedado especializado en un monocultivo turístico. De todos modos, ya estaba condenado desde antes del franquismo al subdesarrollo sectorial, pero esto lo que hizo fue ratificarlo.
«Las élites dicen que hay que tratar de construir más. Pero es una solución que no tiene por qué funcionar, porque si el comportamiento sigue siendo de acaparamiento, construir más podría empeorar el problema»
–Un apartado del libro está titulado 'de proletarios a propietarios, de propietarios a especuladores'. Ideal para hablar de la vivienda.
–A día de hoy este Gobierno no está pudiendo hacer prácticamente nada contra el estado de cosas en la vivienda porque hay algo muy integrado en nuestra cultura. Primero fue lo de ser propietarios y luego lo de convertir a la vivienda en una especie de activo seguro. Detrás de eso están los fondos buitre, pero también muchos caseros de clase media. Y no sólo por la codicia, también por si falla el sistema de bienestar, contar con un piso que vender e ir a una residencia. Con lo cual, todos formamos parte de este problema, porque tiene una génesis muy anterior. Si ahora viene un gobierno con buenas intenciones y neutraliza esa forma que tengo yo de protegerme, si me lo pone difícil, si me pone un impuesto a un piso vacío, no lo voy a ver bien. Nuestras élites que gobiernan también son en muchos casos propietarias de más de una vivienda. Así que dicen que hay que tratar de construir más. Pero es una solución que no tiene por qué funcionar, porque si el comportamiento sigue siendo de acaparamiento, construir más incluso podría empeorar el problema.
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