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«La meritocracia es una gran mentira»

«La meritocracia es una gran mentira»
Artículo Completo 886 palabras
«Creo en el poder de las mujeres iraníes, pero nadie puede saber qué pasará con el régimen teocrático en Irán»

Maryam Madjidi | Escritora

«La meritocracia es una gran mentira»

«Creo en el poder de las mujeres iraníes, pero nadie puede saber qué pasará con el régimen teocrático en Irán»

Regala esta noticia La escritora de origen iraní Maryam Madjidi, autora de 'La edad ridícula'. (Richard Nourry)

Miguel Lorenci

Madrid

05/05/2026 a las 00:02h.

La meritocracia es «una gran mentira». El ascensor social «una falacia». Lo asegura Maryam Madjidi (Teherán, 1980), autora francoiraní que publica 'La edad ridícula' (Minúscula). ... Es un ajuste de cuentas con el infierno del acoso escolar y la explosión hormonal e intelectual de la adolescencia. El segundo título de la autora, que con 'Marx y la muñeca' ganó el Goncourt a la primera novela. La militancia comunista de sus padres les obligó al exilio. Madjidi dejó Irán con seis años y desde Francia contempla la guerra en su país con la esperanza de que el régimen de los ayatolás sea derrotado y muy orgullosa de los logros de las iraníes.

–Nadie puede predecir el futuro, pero creo en el poder de las mujeres iraníes. Desde 2022, con la revolución Mujer, Vida, Libertad, han logrado quitarse el velo en la calle. Era algo inimaginable hace unos años y prueba de su enorme fuerza y determinación.

–¿El exilio permite hablar con más libertad o abona una distancia dolorosa con lo que ocurre en Irán?

–Crea una frontera innegable: nosotros aquí y ellos allá. Siempre habrá esa distancia dolorosa, pero podemos ayudar y apoyar, hacer oír sus voces aquí y respaldar sus luchas. Y la primera lucha de los civiles iraníes es el final del régimen islámico.

Portada del libro. (Ed. Minúscula)

–El acoso escolar ¿es una forma temprana de aprendizaje de la crueldad? ¿Usted lo sufrió?

–No sufrí acoso escolar propiamente dicho. Pero sí violencia. Por desgracia, la violencia está presente en todas las etapas de la vida, y más en la adolescencia, cuando las relaciones de poder están más marcadas. Cada cual intenta demostrar su fuerza o su pertenencia a un grupo integrándose en él o excluyendo a los demás. Es la edad de los clanes o de las pandillas.

–¿Refleja a través del acoso una violencia social sistémica?

–No me refiero tanto al acoso escolar como a una violencia relacionada con las burlas crueles y el sarcasmo. Para mí la violencia es siempre el resultado de una sociedad que la genera y la legitima. El individuo es el espejo de una sociedad determinada en un momento dado, y sus comportamientos se ven inevitablemente influidos por ella. El rechazo y la vergüenza de la pobreza son una forma de violencia ligada a un sistema que estigmatiza a los pobres y los hace parecer culpables.

«La escuela es un lugar de desigualdades y exclusiones, aunque pretenda encarnar lo contrario»

–¿El rechazo en la adolescencia puede marcar toda una vida?

–De la adolescencia me interesaba la cuestión de la identidad. Una identidad frágil, no formada, en constante transformación. Está en plena metamorfosis, que se produce entre el dolor y la fealdad. Eso es lo que me fascina. Una edad 'trágica' que describo con humor. Revelo los aspectos cómicos, caricaturescos y exagerados ligados a esa momento vital. Me reí mucho escribiendo el libro.

–Hoy es profesora. La escuela ¿reproduce y radicaliza las jerarquías de la sociedad adulta?

­–Es un fiel reflejo de las jerarquías sociales. No es un mundo aparte, ideal e igualitario. Es un lugar de desigualdades y exclusiones, aunque pretenda encarnar lo contrario. Está vinculada al territorio en el que se encuentra, y según sea privilegiado o precario, moldeará a su vez a la escuela. La novela habla de los suburbios del noreste de París: Seine Saint Denis. Una zona desfavorecida pero con gran diversidad en su población. Ahí radica su fuerza. La situación social afecta a la escuela. El nivel es bajo, los profesores ausentes no siempre son sustituidos, las clases se ven perturbadas por los propios alumnos…

–Desmonta el mito del ascensor social como liberación y agente de la igualdad social. ¿La vergüenza de origen nunca desaparece del todo?

–Desmonto sobre todo el mito de la igualdad de oportunidades que defiende la escuela republicana. Esa igualdad no existe ni en la escuela ni en la sociedad. Yo ya no siento ninguna vergüenza por mis orígenes. Hoy me avergüenzo de haberme avergonzado de mis orígenes.

–¿La meritocracia es un relato tranquilizador que oculta esa ficción de la igualdad?

–La meritocracia es una gran mentira. Si quieres, puedes, dice. Pero todos sabemos que la fórmula es al revés: quieres porque puedes. Esa es más bien la verdad.

–¿Cree que la literatura tiene capacidad real para cambiar y mejorar el mundo?

–Sí. Creo en la literatura como medio para tomar conciencia y en el libro como un puente, una mano tendida, un vínculo entre las personas. A través de esa toma de conciencia, es un espacio de intercambio que puede guiar a las personas hacia una mayor comprensión y humanidad.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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