El nombre de José Luis Rodríguez Zapatero apareció de inmediato vinculado al rescate de la aerolínea Plus Ultra de manera misteriosa pero incesante allá por 2021. El ex presidente del Gobierno, ajeno aparentemente entonces a cualquier operación de estas características e involucrado oficialmente en sus labores de mediación con Venezuela, no figuraba formalmente por ningún lado. Sin embargo, su posible intervención afloraba llamativamente en numerosas conversaciones con fuentes próximas al Gobierno o al sector aeronáutico, que le señalaban como el gran conseguidor de esa desconocida compañía.
Resultaba inconcebible que Plus Ultra fuera considerada estratégica por el Gobierno de Sánchez a cambio de 53 millones públicos sin que mediara un poderoso padrino y, sorprendentemente, la identidad del mismo se identificaba con claridad por los interlocutores más dispares.
Para comprobar si la intervención de Zapatero era una leyenda urbana o tenía algún viso de veracidad, este periódico le preguntó directamente al presidente de Plus Ultra durante la decisión gubernamental: "¿Plus UItra ha contratado a algún asesor o intermediario para conseguir el rescate del Gobierno español? ¿Han tenido ustedes algún tipo de contacto con el ex presidente español sobre este asunto para que les ayudara a conseguir el rescate?".
La respuesta de Fernando García Manso en una entrevista publicada en abril de 2021 fue tajante: "Todas las gestiones las hemos hecho directamente con la SEPI, siguiendo los cauces normales y aportando puntualmente toda la información que se nos ha requerido [...] Con respecto a si ha habido contactos con Zapatero, no. No le conocemos personalmente ni se ha producido contacto alguno con él".
Le dio por primera vez verdadera carta de naturaleza a aquel rumor creciente el propio José Luis Ábalos, ministro de Transportes durante la ayuda. Desveló a este diario que fue el primer sorprendido al ver un préstamo millonario a Plus Ultra en el Consejo de Ministros y que le pidió explicaciones, primero a Pedro Sánchez, y luego a su mano derecha en el ministerio, Pedro Saura, que siempre según él, le explicó que había sido una exigencia directa del ex líder del PSOE.
El ex secretario de Estado nos negó que esa conversación hubiera existido y mantuvo el rumor a raya. La palabra de Ábalos contra la de Saura. Pero la marea seguía subiendo y almorzamos en aquellas fechas, en otoño de 2024, con la cúpula de Plus Ultra en el restaurante L'Albufera de La Moraleja. Sentados cara a cara con Julio Martínez Sola, presidente de la compañía, y su máximo ejecutivo, Roberto Roselli, pusimos sobre la mesa de la arrocería madrileña Carlos Segovia y un servidor que ya teníamos un testimonio de referencia, el de quien había sido la mano derecha del presidente del Gobierno, que señalaba a Zapatero como la mano que meció la cuna. Formulamos la pregunta de diferentes maneras para desentrañar el misterio, pero no hubo manera. "Es todo un bulo, ni conocemos a Zapatero ni hemos recurrido a él para nada ni directa ni indirectamente y todo eso responde a guerras internas dentro del Gobierno", zanjaron quienes apenas tres años antes celebraban con ostras y champán el rescate en un establecimiento vecino enviándole las imágenes de la mariscada al entorno de Zapatero.
Tras el embuste nos mostraron las oficinas de la aerolínea para que comprobáramos in situ no sólo que el ex presidente no estaba por allí sino que ésta era real y gozaba de muy buena salud.
Y ahí volvió a quedar el rumor, aparcado entre desmentidos, con el solitario testimonio de Ábalos, hasta que el pasado mes de diciembre la Policía procedió a detener a Julito Martínez, amigo personal del ex dirigente socialista. EL MUNDO destapó a continuación que le había desviado buena parte de lo que le había pagado Plus Ultra por "asesorías globales". La cantidad, próxima al medio millón, podía corresponderse a una comisión por la gestión clave con el Ejecutivo.
Pero el verdadero punto de inflexión llegó el pasado mes de febrero, revelamos la existencia de un contrato que le garantizaba a Julito una comisión del 1% si lograba que el Gobierno librara a la aerolínea de la desaparición. Martínez Sola se zafó diciendo que no recordaba nada. Julito lo rebajó a la categoría de borrador que nunca se llegó a ejecutar y desvinculó a Zapatero del mismo y entre todos echaron el balón hacia adelante. ¿Pero qué capacidad tenía un empresario de Elda para lograr una gestión de esas características? Zapatero negó su vinculación con todo aquello y mantiene su posición en medio de la tormenta de las delaciones.
El efecto Aldama ha precipitado los acontecimientos. Los delatores, fieles a su estilo, enviaron a Zapatero mensajes tranquilizadores hace pocas horas, mientras maquinaban el golpe. Demostrando, entre los unos y los otros, que el rumor, como repetía machaconamente José María García, enEspaña siempre es la antesala de la noticia.