Pedro Sánchez, este miércoles, en la tribuna del Congreso de los Diputados. EFE
Política La negativa de Sánchez a responder por la corrupción le aleja de sus socios y aboca la legislatura a 6 meses de agoníaEl presidente supera el trámite en el Congreso presentándose como víctima y hablando más de los casos del PP que de los del PSOE.
Más información:Sánchez dice que "no hay corrupción generalizada", atribuye todo a "mentiras y rumores" y se niega a irse
Fernando Garea Publicada 25 junio 2026 02:46h Las clavesLas claves Generado con IA
Trámite superado. Con muchas dificultades, sin convencer ni a sus socios, más solo y debilitado que nunca, moribundo políticamente, pero Pedro Sánchez ya ha cerrado este miércoles el curso parlamentario y no tendrá que comparecer en la Cámara, en principio, hasta mediados de septiembre.
El Pleno del Congreso cierra hasta después de verano, con la única excepción de dos sesiones extraordinarias en julio para que se convaliden decretos, pero el presidente y sus ministros ya no tendrán que someterse al control de la Cámara hasta dentro de algo más de dos meses y medio.
El tiempo es oxígeno para prolongar la agonía.
A Sánchez le queda una rueda de prensa de fin de curso el 28 de julio donde poder dar explicaciones sobre asuntos como la corrupción. Porque este miércoles compareció en el Congreso para dar cuenta de los escándalos que afectan al Gobierno y al PSOE y, finalmente, dedicó mucho más tiempo a explicar con detalle los casos de corrupción del PP y a fiscalizar la gestión de Alberto Núñez Feijóo en la Xunta.
El presidente se presentó como víctima y, por supuesto, sin responsabilidad sobre la corrupción de los suyos. "Me cabrea", llegó a decir desde la tribuna en referencia a las actividades de quien fue su número dos, ministro y secretario de Organización, José Luis Ábalos, condenado por el Tribunal Supremo a 24 años de cárcel.
En su breve intervención inicial, Sánchez diferenció entre tres grupos de casos. El primero lo llamó "caso de corrupción flagrante".
Ahí incluyó a Ábalos, Santos Cerdán y Leire Díez. Sánchez ya no se molesta en negar estos casos y da todo por cierto, con el único matiz de que considera que los señalados se aprovecharon de su peso en el Gobierno y el PSOE para ganar dinero.
El Senado aprueba la moción que exige a Sánchez elecciones con la ausencia de Junts y el voto en contra del PNVSu argumento es que no sabía nada. Incluso, habló de Ábalos y Cerdán como si fueran ajenos al PSOE y nunca hubieran sido secretarios de Organización con un poder que él les delegó.
El segundo bloque es el que afecta a José Luis Rodríguez Zapatero.
Sánchez mantuvo su respaldo al expresidente socialista, no mencionó el asunto de las joyas y sí quiso dejar claro que su caso es ajeno al Gobierno porque no hubo nada irregular en el rescate de Plus Ultra.
El tercer bloque es el que le afecta más personalmente, es decir, los casos de su mujer y su hermano, en los que sí insistió en su inocencia.
En estos sí habló "sin el más mínimo de duda", de "acoso y derribo, con informaciones falsas, seudomedios financiados por gobiernos del PP y determinados lobbies". Es decir, lawfare.
De ninguno de todos ellos dio explicaciones o detalles. Tampoco de las cloacas del PSOE.
Desmarque de los socios
De hecho, todos los socios en distinto grado pusieron distancia y lamentaron la falta de explicaciones.
Es verdad que ninguno da el paso de acabar con el Gobierno con una moción de censura, porque tendrían que asumir el precio de pactar con Vox, pero se distancian progresivamente. Tanto, que parece imposible que pueda haber Presupuestos en otoño, y si no los hay podría haber elecciones a principios de 2027.
Especialmente hábil fue Gabriel Rufián (ERC), porque le afeó a Sánchez el "y tú más".
"Aznar, Rajoy, Feijóo, Abascal, Ayuso o Felipe González son peor, pero ¿y qué?": así desmontó la larga réplica de Sánchez en la que sólo hubo referencia detallada a casos de corrupción del PP y descalificaciones a Feijóo para ser presidente del Gobierno.
Rufián desarmó también el argumento de la autonomía de Ábalos para actuar al margen del líder del PSOE explicando que negoció mucho con él y "su palabra era palabra de Dios y Dios era Sánchez".
También le preguntó qué diría si un expresidente del PP tuviera joyas en su casa, como Zapatero, pero no tuvo respuesta.
La portavoz de Junts en el Congreso, Míriam Nogueras, pidió a Sánchez, que se "aparte" como su homólogo en Reino Unido, Keir Starmer, y deje que el Parlamento le sustituya, porque está "tocado y hundido" y la situación de corrupción es "insostenible". "A diferencia de usted, él sí dispone de una amplísima mayoría", dijo.
Sánchez respondió con tono desafiante, retando a Nogueras a presentar la moción de censura, lo cual es prueba también de distancia y soledad.
En esta línea, la portavoz de Podemos, Ione Belarra, le dijo que "su ciclo político ha terminado" y le reclamó que "deje paso" y convoque elecciones.
"Millones de personas confiaron en usted, presidente, para dos cosas, regenerar la política y avanzar en derechos. No han servido para ninguna de las dos, por eso es el momento de que dejen paso", dijo Belarra.
Fuentes de Moncloa atribuyen todas estas palabras de sus socios a la habitual estrategia previa al final de legislatura para separarse en lo posible, sin romper del todo, para tener voz propia ante las urnas.
Y Sánchez sigue adelante, cada vez más herido y solo, pero con tiempo de verano de por medio para gobernar sin Parlamento y esperar un otoño y un invierno cargado de informes policiales, autos, juicios y sentencias.
- Corrupción
- Pedro Sánchez
- José Luis Rodríguez-Zapatero
- Alberto Núñez Feijóo
- Gabriel Rufián
- José Luis Ábalos
- Ione Belarra
- Santos Cerdán
- PSOE