Óscar López es, de momento, el tercer ministro elegido por Pedro Sánchez para lanzarse a la guerra. Antes que él, el presidente del Gobierno y secretario general del PSOE ha puesto a otros lugartenientes en el campo de batalla. Pilar Alegría, que ya ha sido derrotada, y María Jesús Montero que, a juzgar por los vaticinios demoscópicos, va camino de lo mismo.
López, amigo de juventud de Pedro; después, traidor a la causa sanchista y, finalmente, rescatado y converso, luce mal pronóstico. Montero y él tienen enfrente a dos rivales con potentísimo perfil -cada cual decidirá si bueno o malo- y victorias rotundas en su hoja de servicios.
Óscar López, el aspirante frente a Isabel Díaz Ayuso, carece de ambas cosas: ni despliega carisma ni cuenta con éxitos electorales y tampoco, por cieto, puede exhibir arraigo en la política madrileña. El candidato de Sánchez por no tener no tiene siquiera sillón en la Asamblea, de manera que sus pugnas con la lideresa se libran principalmente a base de pellizcos en las redes sociales y declaraciones de corrillo con periodístas.
Los sondeos son tozudos y vienen poniendo de manifiesto sus negras perspectivas. El de Sigma Dos para EL MUNDO lo ratifica. Y no se trata únicamente de que el PSOE parezca no tener posibilidad alguna de volver a triunfar en las urnas madrileñas, se trata sobre todo de que su candidato no da muestras de tener tirón, no prende, no encandila y no ilusiona.
López, hoy por hoy, se queda muy lejos de la nota de corte en valoración ciudadana. Frente al aprobado que los madrileños conceden a Ayuso, el socialista apenas llega a un deficiente 3,1. En un año ha logrado remontar dos décimas -en mayo de 2025 su nota era de 2,9- pero su posición en el ranking de aspirantes sigue siendo muy mala. No sólo le supera de largo la popular, su principal rival, sino también la actual jefa de filas de Más Madrid en la Asamblea, Manuela Bergerot.
Manuela e Isabel sí luchan en el barro, cuerpo a cuerpo, y eso el votante lo considera y lo premia. De hecho, Bergerot, aunque suspende, se sitúa con un 3,4 por delante de López.
Isabel Díaz Ayuso ha construido su personaje político ante los madrileños a base de un enfrentamiento sin cuartel con otra figura de primerísimo nivel, el número uno: Pedro Sánchez. Y así, para una gran parte del electorado, en el espectáculo, Óscar López no pasa de ser un telonero y, en la guerra, un paracaidista.
El socialista logra mejor puntuación entre las mujeres que entre los hombres y entre los más jóvenes que entre los de mayor edad. Pero en todas las categorías se queda muy por detrás de su adversaria popular.
Es también el candidato menos valorado por sus propios votantes. En este apartado, logra una calificación de 6,2 frente al apabullante 8,6 que los afines al PP otorgan a Ayuso; el 7,6 que los partidarios de Vox conceden a Isabel Pérez o el 6,9 que los votantes de Más Madrid dan a Manuela Bergerot.
El sondeo, además, ofrece datos sangrantes: el 80,8% de los encuestados se muestra convencido de que si hoy se celebraran elecciones en la Comunidad, Isabel Díaz Ayuso reeditaría su título de presidenta. Apenas un 11% apuesta por Óscar López. Y lo que es peor: con esta opinión mayoritaria que da por encumbrada a la lideresa popular coincide un 60,6% del votante socialista; un 51,1% del de Unidas Podemos y un 70% del de Más Madrid.
Si lo que se le pide al ciudadano es que exprese no ya su convicción sino su personal deseo, la distancia entre Ayuso y López, aunque menor, sigue siendo sideral. Apenas un 14,5% de los encuestados afirma querer al socialista instalado en el primer despacho de la Puerta del Sol, frente a un 52,6% que desea que la inquilina siga siendo la dirigente popular.
Incluso en este apartado, Manuela se impone a Óscar. Un 17,7% querría que fuera ella la futura presidenta madrileña.
Y por si todo esto fuera poco, tanto Ayuso como Bergerot, mucho más la primera que la segunda, baten a López cuando se pide a los ciudadanos que señalen al político que mejor defiende los intereses generales de los madrileños. El 52,6% apuesta por Isabel; el 17,7% por Manuela y el 14,5% por Óscar. Es evidente que las dos primeras están al pie del cañón en tanto que el tercero sigue al pie de Sánchez. Y esto se hace notar.