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Ciencia

La nicotina busca un peligroso regreso en busca de "medicina natural"

La nicotina busca un peligroso regreso en busca de "medicina natural"
Artículo Completo 831 palabras
Mejorar el estado de ánimo y aumentar la longevidad son solo algunas de las afirmaciones infundadas sobre esta sustancia que circulan por los rincones de la medicina "natural" en internet.
Hasmeena KathuriaRobots28 de septiembre de 2026The Conversation bajo una licencia de Creative Commons.

Paralelamente al movimiento Make America Healthy Again (MAHA), se está popularizando la idea de que la nicotina es un producto que mejora el bienestar y el rendimiento. En redes sociales, podcasts, comunidades de medicina natural y startups tecnológicas, destacadas personalidades del mundo del bienestar y otros influencers presentan la nicotina como un compuesto incomprendido cuyos beneficios potenciales se han visto eclipsados ​​por su asociación negativa con los cigarrillos.

En estos círculos, la nicotina se presenta ahora como un "producto natural" que puede utilizarse para todo, desde mejorar la concentración hasta proteger contra el deterioro cognitivo. Como médico neumólogo e investigador que estudia la adicción a la nicotina y las consecuencias para la salud del tabaco y los productos que la contienen, me preocupan estas afirmaciones.

Parte de este cambio de imagen se debe a la observación de que la nicotina es un compuesto vegetal natural presente principalmente en el tabaco y en pequeñas cantidades en solanáceas como los tomates, las patatas y las berenjenas. Quienes defienden el consumo de nicotina también se basan en estudios que sugieren que esta puede afectar ciertos aspectos de la cognición y la función cerebral. Sin embargo, extrapolar estos hallazgos a afirmaciones generales sobre productividad, salud cerebral, longevidad o bienestar va mucho más allá de lo demostrado en estudios con seres humanos.

Los mayores riesgos para la salud surgen al quemar tabaco, lo que genera miles de sustancias tóxicas, entre ellas carcinógenos, monóxido de carbono y partículas finas. La exposición repetida a estos productos de la combustión puede causar cáncer, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, enfermedades cardiovasculares y muchas otras enfermedades relacionadas con el tabaquismo.

la cafeína y los nootrópicos. Si bien muchas enfermedades relacionadas con el tabaquismo son consecuencia de los productos químicos de la combustión, la nicotina en sí misma tiene efectos negativos bien conocidos sobre el cerebro y el cuerpo.

interrumpe el sueño. La activación repetida de este sistema puede sobrecargar el corazón. La exposición también es preocupante durante las fases críticas del desarrollo.

Sin mencionar el riesgo de que la nicotina sea adictiva. Activa las vías de recompensa en el cerebro, actuando sobre los receptores de la acetilcolina, un neurotransmisor clave implicado en la atención, el aprendizaje y la memoria. Si bien puede aumentar temporalmente el estado de alerta y la atención, la nicotina no reproduce la señalización normal de la acetilcolina. Sus efectos duran mucho más y alteran la actividad en todo el cerebro.

Con la exposición repetida, el cerebro se adapta a la presencia de la nicotina. Los receptores se vuelven menos sensibles, por lo que el cerebro compensa aumentando el número de receptores de nicotina, lo que contribuye a la dependencia. La activación de estos receptores también influye en la liberación de otros neurotransmisores, incluida la dopamina, que desempeña un papel importante en la recompensa y el refuerzo.

ansiedad, inquietud y dificultad para concentrarse. Reintroducir la nicotina suele aliviar estos síntomas, lo que dificulta determinar si las mejoras observadas reflejan una verdadera mejora cognitiva o si simplemente se trata de la reversión de los síntomas de abstinencia.

Los influencers del bienestar (wellness) también promueven la nicotina como herramienta para controlar el estrés y mejorar el estado de ánimo. La nicotina activa las vías de recompensa en el cerebro, lo que puede generar una sensación de placer y bienestar, aunque temporalmente.

Los consumidores habituales de nicotina suelen descubrir que esta sustancia dificulta el manejo del estrés y la ansiedad. Diversos estudios demuestran que quienes dejan de fumar experimentan una reducción de la ansiedad, la depresión y el estrés, además de una mejora en el estado de ánimo y la calidad de vida en general. De hecho, la abstinencia prolongada de nicotina se asocia con una mejor salud mental.

Pero las afirmaciones más ambiciosas que surgen del movimiento pro-nicotina para el bienestar sugieren que la nicotina protege contra la enfermedad de Parkinson, el Alzheimer y otras formas de deterioro cognitivo relacionado con la edad. O incluso, que la nicotina ralentiza el envejecimiento biológico y promueve la longevidad.

Estas afirmaciones cuentan con algunos fundamentos de investigación, como estudios de laboratorio que demuestran que la nicotina puede afectar las vías celulares relacionadas con el estrés oxidativo y estudios en animales que sugieren efectos sobre la inflamación y otros mecanismos vinculados al envejecimiento y las enfermedades. Sin embargo, estos hallazgos no se han traducido en pruebas concluyentes de que la nicotina promueva un envejecimiento saludable, prolongue la esperanza de vida o prevenga las enfermedades relacionadas con la edad en humanos.

Artículo originalmente publicado enWIRED.com.Adaptado por Alondra Flores.

Fuente original: Leer en Wired - Ciencia
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