La reconocida abogada iraní y activista por los derechos humanos en una imagen de archivo en 2023. Reuters
Protagonistas ICONOS MAGAS La Nobel de la Paz iraní Shirin Ebadi: "Que EEUU ataque el edificio de la televisión estatal. Emite el relato del gobierno"La laureada jurista y activista política comparte en esta conversación su visión de la situación actual en Irán y su audaz manual de resiliencia.
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Rubén Fernández-Costa Publicada 17 enero 2026 01:50hEsta entrevista transcurre en farsi (persa), la lengua materna de Shirin Ebadi. Es una forma de reivindicar la cultura e identidad de las mujeres iraníes, porque vive en Londres en el exilio desde 2009 y habla inglés. Pero también es un modo de ser más exacta y categórica.
La Premio Nobel nació en Hamadán, Irán, en 1947. Fue la primera mujer musulmana —y de su nacionalidad— en recibir este máximo galardón internacional que comparte, sin darle ninguna importancia, con Martin Luther King, Nelson Mandela o Rigoberta Menchú.
Ebadi fue también la primera mujer jueza de su país, pionera en sus estudios de doctorado en Derecho, aunque tras la Revolución fue primeramente destituida y relegada a secretaria del tribunal que presidía, por su lucha a favor de los derechos humanos, y más tarde forzada al exilio.
Las protestas en Irán dejan a las mujeres en un escenario crítico: el país ejecutó a 60 en 2025, alertan las ONGAl establecerse la conexión online hoy, la intérprete simultánea aparece primero en pantalla. Guarda silencio. Dos minutos más tarde, se escucha la voz profunda de Ebadi. De hecho, ella se definirá a sí misma en varias ocasiones como “la voz”.
“Soy la voz de toda esa gente que no tiene la posibilidad de hacer que el mundo sepa lo que está pasando”, afirma, con la mirada fija. Representa, sin duda, la voz de miles de personas, entre ellas la de Erfan Soltani, el manifestante de 26 años cuya ejecución estaba supuestamente planeada hace unos días.
Tras la sangrienta represión de una nueva oleada de protestas desde el pasado 28 de diciembre, esta conversación se produce justo en el momento histórico en el que la Casa Blanca ha pospuesto una posible intervención en Irán; aún así, según parece, sí que habría enviado flota por mar, que llegaría allí en menos de una semana.
Cuando Ebadi recibió el Nobel en 2003, Ole Danbolt trajo a colación varias citas del gran poeta iraní del siglo XIII, Rumi, también conocido como Mowlavi. En su obra más famosa de 25.000 versos titulada Mathnawi, hay un poema sobre una persona desvalida que es atacada por un dragón.
Retrato de la reconocida jurista iraní. Cedida
En el último momento, esa persona recibe ayuda. “Hay tales ayudantes en el mundo, que se apresuran a salvar / a cualquiera que clama”, reza el poema.
Y continúa: “Como la Misericordia misma, corren hacia los que gritan / Y no se les puede comprar / Si le preguntaras a uno de ellos: ‘¿Por qué viniste tan rápido?’ / responderían: ‘Porque escuché tu impotencia’”.
Así comienza esta conversación, como una muestra más de que los seres humanos somos, al mismo tiempo, clamor y dragón, espada y escamas.
Irán, hoy
Ebadi comparte que los medios más importantes del mundo la están contactando esta semana. “Me preguntan de todo. No tengo problemas en responder a ninguna pregunta, ya sea personal o sobre Irán. No tengo nada que esconder”, asegura.
“Es una catástrofe”, explica sobre la última hora. “Lo que está pasando en Irán es un crimen. Y espero que el mundo no se olvide del crimen que ha cometido la República Islámica de Irán”.
“Tan solo en estos días del apagón ha habido un total de 12.000 muertos. Usted sabe que llevamos cinco días de apagón completo, así que las imágenes que llegan ya no son tantas como al inicio”, añade.
“Lo poco que tenemos, lo hemos conseguido gracias a Starlink [Internet de alta velocidad desde el espacio] en Irán, tanto por los dispositivos como por la posibilidad de conectarse”, revela con seriedad, afirmando que “es algo que aquí existe desde las protestas de hace tres años”.
“Las imágenes que me llegan a mí son de personas muertas en la calle, de ciudadanos gravemente heridos, sangrando”, describe. “Me hablan de casos de heridos que han estado en el hospital recibiendo tratamiento y son detenidos allí por las fuerzas de seguridad; incluso se dispara contra ellos estando en el hospital”.
Fue la primera mujer iraní y musulmana en recibir el Premio Nobel de la Paz en 2003. Cedida
Se detiene. Sigue entonces con un relato espeluznante. “Hay personas que no se atreven a ir a buscar a los muertos de su familia, y otras muchas que lo han hecho y les han obligado a pagar una cantidad considerable de dinero para poder recibir los cuerpos de sus seres queridos”, asegura.
¿Y las mujeres?, le pregunto directamente. “Ellas han participado tanto en las protestas anteriores como en las actuales. Muchas son madres que han perdido a sus maridos y a sus hijos”, responde.
Las revueltas de Irán y la valentía de las mujeres contra el gobierno: "Han perdido el miedo. Exigen dignidad"Para ella, el verdadero germen de la situación actual comenzó “con la revolución que tuvo lugar en 1979: desde aquel momento, a diario, el Gobierno comete ejecuciones, reprime a la gente y les quita sus libertades, desde el primer día posrevolución”, dice.
Por eso, ruega por la ayuda internacional para su país: “Hemos pedido a la Unión Europea que expulse a los embajadores de la República Islámica de Irán, y que a la vez pidan que regresen los suyos”.
“Asimismo, hemos pedido a la administración de Trump”, añade, “que, de la misma manera que el gobierno de Irán ha quitado Internet y aislado a millones de iraníes de poder documentar o mandar al exterior lo que está pasando dentro, EEUU ataque el edificio de la Radio Televisión estatal iraní, puesto que desde ahí se emiten muchas imágenes hacia el mundo exterior, que son las del relato de ellos”.
Va más allá en su petición: “Les hemos instado incluso a que hagan lo mismo que hicieron con Ismail Haniyeh, una intervención estratégica sobre una persona, que hagan lo mismo con los altos cargos de la guardia revolucionaria iraní, y con Ali Jamenei, el líder supremo de Irán".
Este, asegura la Premio Nobel, "lleva 30 años en el poder y es el responsable principal de todo lo que está pasando en el país, porque es quien da las órdenes. Realmente eso sería lo más necesario ahora mismo”.
Las manifestantes han salido a la calle en diferentes lugares del globo. Aquí, en una de las protestas en Londres. Tayfun Salci / ZUMA Press Wire / dpa Europa Press
Defensora de un islamismo reformista, un escenario futuro más allá del régimen de los ayatolás le parece posible y factible. “Que caiga el régimen y que los iraníes puedan participar libremente en un referéndum en el que escojan el tipo de sistema político que quieren que haya en el país y de qué manera lo van a llevar a cabo”, reclama.
Empezar de cero es posible
Como si se tratase de una increíble metáfora políticovital, Shirin Ebadi cree que su país puede comenzar de cero porque ella misma lo hizo.
Al llegar a Londres hace más de una década, “lo primero que pensé es por dónde debería empezar. Era comenzar una vida nueva. Lo que más me preocupaba en aquel momento era qué pasaría con mis compañeros de trabajo que se quedaban en Irán”.
“Pensé que tenía que ser la voz de esa gente, de los que no habían podido salir, de los que no tienen la posibilidad de hacer que el mundo sepa lo que está pasando”, explica. “Eso ha estado siempre presente. Tengo que ser la voz de ellos”.
Ebadi recurre en su biografía, titulada El despertar de Irán (2007), a una frase del sociólogo iraní Alí Shariati, ‘si no podéis eliminar la injusticia, por lo menos contádsela a todo el mundo’.
“Desde aquel momento hasta ahora no he parado de hacerlo, de todas las maneras posibles, estando en contacto con los medios, he publicado libros, todos sobre Irán [13 libros y 70 artículos]. Aprovecho cualquier oportunidad para hablar de los que no pueden”.
Se refiere, entre otros, a La Jaula de Oro (Esfera de los libros, 2009), donde analiza las ideologías rígidas y las describe con un miedo en forma de gesto: que el pañuelo que cubría su cabello se deslizase de su cabeza, “aunque no tenía por qué preocuparme: el calor me lo había pegado a la frente”, expresa.
Ebadi explica cómo pasó su infancia en una familia llena de bondad y cariño. Llegó a Teherán con solo un año y allí estudió Derecho, junto a dos hermanas y un hermano, todos con educación superior. Su padre fue uno de los primeros catedráticos de Derecho Comercial, y su madre les cuidó con dedicación cuando él faltó.
¿Qué es lo que más añora de su país natal la elegida por Forbes como una de las mujeres más influyentes del mundo?, le pregunto. “El bufete de abogados que tenía en Teherán. A mis compañeros abogados con los que yo trabajaba en Irán. Les echo mucho de menos”, responde.
Al no poder ejercer como jueza —desde la Revolución se prohibió en su país esta posibilidad a las mujeres—, trabajó durante años en la defensa de casos con muchas implicaciones políticas, ganando juicios clave como el de la familia Foruhar, incluso pasando por su propia detención, la cual fue determinante en su nominación al Nobel.
Ebadi reivindica la defensa del pueblo iraní en un momento marcado por las protestas que comenzaron el 28 de diciembre de 2025. Reuters
Sin embargo, prefiere no resaltar ninguno: “Si le preguntas a una madre a cuál de sus cinco hijos quiere más, no te podrá contestar. A cada uno de estos asuntos los he querido, les tengo mucho aprecio y he dado todo mi ser por defenderlos. No puedo decir cuál me llena más”.
Shirin Ebadi es también fundadora de la Asociación de Defensa de los Derechos de la Infancia y el Centro de Defensores de los Derechos Humanos, liderando desde 2006 también la Nobel Women’s Initiative.
Shirin Ebadi, la defensora de las mujeres en Irán: "La dignidad humana es más poderosa que el miedo"A la pregunta de si le cambió la vida ganar el premio, responde simplemente que “yo en realidad lo que hago ahora lo hacía de antes. La única diferencia es que, después de ganar el Nobel de la Paz, tengo más micrófonos, o más plataformas desde donde se me oye mejor. Antes mi voz no llegaba lejos”.
Manual de resiliencia
A sus 78 años, Ebadi ha enfrentado todo tipo de represalias, no sólo contra ella misma y su ejercicio, sino contra su hermana e hijas. Sabe que vive en peligro. Sin embargo, no tiene miedo.
Recuerda a lo que escribió la poeta y cineasta iraní Forough Farrokhzad (1934-1967): “No me impongas el silencio / Debo revelar mi secreto / Hacer oír a todo el mundo / El eco fulminante de mi poema”. Y comparte su manual de resiliencia.
¿De dónde saca usted la fortaleza psicológica para seguir en contacto durante décadas con la tragedia?
Cuando veo que mi gente da su vida y arriesga todo para cambiar el país, cuando veo lo que están haciendo, esa es mi fuente de motivación para continuar. A pesar de lo que tienen que sufrir, están arriesgándolo todo. Soy yo la que aprendo de ellos.
¿Hay alguna mujer a la que admira especialmente?
Yo le digo a mis hijas que ellas no tengan un modelo a seguir, y mucho menos que sea yo, obviamente. Yo tampoco tengo una figura que haya sido un modelo en mi vida, porque creo que cada uno hace lo que puede según las condiciones y los recursos que tiene a su disposición y quizás no puede hacer más que eso.
¿De qué manera podemos tener a ciertas personas como referentes, o incluso esperar mucho más de ellas, cuando quizás no han podido hacerlo? A mis hijas les digo que por favor no cuenten conmigo de esa forma.
¿Qué opina del concepto del feminismo actual en Europa, cree que puede convertirse en inspirador para otros países?
El feminismo en realidad quiere decir igualdad. Para una sociedad, es un indicador de su grado de haber alcanzado la democracia. Lo vemos en la importancia que se da a esta cuestión. Una sociedad realmente avanzada es aquella en la que el tema de la igualdad está establecido y aceptado.
¿Hay alguna pregunta que no esté escuchando estos días y que piense que sería necesaria?
No hay ninguna. Me preguntan de todo. Lo único que quiero pedir por favor es que se hable en los medios del sufrimiento de los iraníes. El mundo tiene que saber lo que está pasando allí. Pido por favor que no os olvidéis. Y espero que la próxima vez sea para hablar de un Irán libre.