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La organización de los países industrializados mejora en cuatro décimas sus pronóstico para España y destaca la resiliencia de la economía global frente a la crisis, elevando en una décima, al 2,9%, su previsión de crecimiento mundial.
Parafraseando a Nietzsche, lo que no te destruye te hace más resiliente. Y las sucesivas crisis encadenadas de los últimos años (el Covid, la guerra en Ucrania, la ofensiva comercial de Trump, el conflicto en Oriente Próximo...) han hecho que la economía global aprenda a navegar por aguas muy turbulentas, haciéndose cada vez más resistente al impacto de los diferentes shocks: comerciales, energéticos, inflacionarios... Esto no significa en modo alguno inmunidad ni que los riesgos sean menores, pero sí que la economía global ha aprendido a mitigar los impactos, en concreto los derivados de la guerra en Irán, a través de "medidas discrecionales de apoyo gubernamental, el cambio hacia insumos alternativos, el suministro de energía adicional procedente de fuera de las economías del Golfo y la utilización de reservas de petróleo".
Así lo señala la OCDE en su nuevo informe de Perspectivas Económicas, publicado este miércoles, en el que se muestra menos pesimista que hace unos meses. De hecho, tras desdoblar sus previsiones en junio entre un escenario base malo y otro mucho peor, la Organización ha concentrado ahora sus predicciones en un escenario central en el que las perspectivas mundiales mejoran ligeramente. La OCDE situó ayer en el 2,9% su pronóstico de crecimiento del PIB global este año, una décima más que en el informe de junio, pero empeoró, también en una décima, su previsión para 2027, que fijó en el 3%. En otras palabras: "El crecimiento económico mundial se ha moderado pero muestra resiliencia", señala la OCDE, que advierte no obstante de que las perspectivas sigue siendo "muy inciertas", condicionadas en gran medida por la evolución del conflicto en Oriente Próximo y la escalada de los precios energéticos.
En este sentido, alerta de que "unas presiones inflacionistas más intensas, un crecimiento más débil de las rentas reales y unos tipos de interés más elevadosmoderarán el ritmo de crecimiento a corto plazo en muchas economías", aunque confía en que la "solida actividad relacionada con (el impulso) de la IA" y la previsible moderación de los costes de la energía ayuden a "fortalecer la actividad a lo largo de 2027".
España, al frente
Entre los países más beneficiados por las revisiones al alza sobresale España. La OCDE prevé ahora que el PIB español crezca un 2,6% este año, cuatro décimas más de lo que estimaba en junio y en línea con los objetivos del Gobierno. Sin embargo, el informe no recoge las últimas revisiones del PIB español efectuadas por el INE, que la semana pasada ajustó a la baja el crecimiento de 2025, del 2,8% anterior (que es el dato del que parte la OCDE) al 2,6% actual, un ajuste que lleva implícito un efecto arrastre menor que el calculado inicialmente y que, sobre el papel, debería traducirse en futuras revisiones a la baja de las proyecciones para 2026. Pero hasta entonces, el pronóstico de la OCDE reafirma el empuje de la economía española y afianza su liderazgo entre las grandes economías del euro.
De hecho, más que duplicará el crecimiento de la eurozona, pese a que los economistas de la OCDE lo han elevado al 1%, dos décimas más que en junio, y avanzará casi el doble en 2027, año en el que, según el informe, España crecerá un 1,8% (una décima más de lo previsto hace unos meses) y la zona euro repetirá en el 1% (dos décimas menos que en junio).
En Europa, la buena noticia es que la OCDE aprecia señales de reactivación en Alemania. Según el informe, la aún renqueante locomotora germana crecerá un 1,1% este año, cuatro décimas más de lo que se esperaba en junio, y otro tanto en 2027. Francia, sin embargo, sumida en una grave crisis, apenas crecerá un 0,4%, lo que supone un ajuste a la baja de tres décimas sobre lo pronosticado antes del verano, mientras que Italia lo hará un 0,9%, cuatro décimas más de lo augurado.
Si los vaticinios de la OCDE se cumplen, el PIB español también crecerá en proporción más que el de EEUU este año, a pesar de que su pronóstico se ha visto mejorado en dos décimas, hasta el 2,2%, aunque no logrará superarlo en 2027, cuando la economía española solo avanzará un 1,8% frente al 2,1% de la estadounidense, cuya actividad se verá espoleada este año y el que viene por la fuerte inversión que realiza en IA, compensando el efecto negativo de la desaceleración del gasto de sus consumidores y del crecimiento de sus rentas reales.
Crecimiento con más inflación
En otras palabras, España seguirá despuntado entre las economías desarrolladas, aunque lo hará con algunos lastres sobre su espalda. Para empezar, una inflación que va in crescendo y que cerrará 2026 en una tasa media del 3,7%, cuatro décimas más de lo que se preveía en junio, y que seguirá elevada en 2027, con un 3,4%.
La inflación española superará con holgura al promedio de la zona euro, que rondará el 3%, y también a la de sus principales pares europeos: Alemania, que cerrará con un IPC del 2,9%, Francia, que lo hará con una tasa del 2,5%, e Italia, con una media del 3%. Esto significa pérdida de competitividad para las empresas españolas y para sus exportaciones, cuyo destino mayoritario es el propio bloque europeo. La inflación española también superará, aunque por poco, a la estadounidense, que despedirá 2026 en el 3,6%, aunque logrará adelgazar esa tasa al 2,6% en 2027.
¿Y China? La segunda mayor economía del planeta crecerá un 4,5% este año (lo mismo que la OCDE pronosticaba hace unos meses, pero cinco décimas menos que en 2025), avance que en 2027 menguará al 4,2%, lo que supone un empeoramiento de una décima respecto al pronóstico previo. Esto es, menor crecimiento derivado en parte del aumento gradual de la inflación general, que "lastrará el consumo, al tiempo que el crecimiento de la inversión se verá limitado por las políticas gubernamentales orientadas a frenar el exceso de capacidad", señala el informe, que prevé un IPC en China del 1,4% este año y del 1,9% el que viene.
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