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La operación más exitosa contra el cáncer de piel cumple 20 años en el Clínico: «Un centímetro de nariz es gloria»

La operación más exitosa contra el cáncer de piel cumple 20 años en el Clínico: «Un centímetro de nariz es gloria»
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La llamada cirugía de Mohs, que implica a dermatólogos, patólogos y anestesiólogos, permite curar el 99% de los tumores primarios y el 94% en el caso de las recaídas, además de lograr un ahorro de tejido sano de hasta un 40%

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De izquierda a derecha, la jefa de Servicio de Anatomía Patológica, Isabel Hierro, el jefe de Servicio de Dermatología, Enrique Herrera, la patóloga Elisa Gallego, el jefe del Bloque Quirúrgico, José Cruz, y el dermatólogo Jorge Suárez. SUR La operación más exitosa contra el cáncer de piel cumple 20 años en el Clínico: «Un centímetro de nariz es gloria»

La llamada cirugía de Mohs, que implica a dermatólogos, patólogos y anestesiólogos, permite curar el 99% de los tumores primarios y el 94% en el caso de las recaídas, además de lograr un ahorro de tejido sano de hasta un 40%

José Antonio Sau

Lunes, 20 de abril 2026, 00:22

... y el más exitoso, para el tratamiento del cáncer cutáneo de alto riesgo, particularmente en localizaciones anatómicas complejas, tumores recidivantes (recaídas) o neoplasias (tumores) con un comportamiento agresivo. Logra curar la mayor parte de los casos y, además, permite minimizar la superficie de tejido sano a extirpar, lo que es un plus teniendo en cuenta que muchos de estos cánceres surgen en la cara. El jefe de Servicio de Dermatología del complejo, el doctor Enrique Herrera, lo expresa de una forma muy gráfica: «A la hora de reconstruir a nivel facial un centímetro en la nariz para nosotros es gloria, es lo que nos permite cerrar o no una cicatriz marcada».

Centro de referencia

Dice el doctor Herrera: «Vienen pacientes de Jaén y de Almería, somos centros de referencia y tenemos rotaciones formativas, cada vez contamos con residentes del Reina Sofía y del 12 de octubre de Madrid» con el fin de aprender cómo se hacen estas intervenciones.

El tumor predominante es el carcinoma basocelular (un subtipo de cáncer de piel, aunque se aplica a otros), la edad media de los pacientes es de 61 años, con una proporción similar entre sexos, siendo la localización más frecuente la nariz, aunque se ubican también en los párpados, el cuero cabelludo, la mejilla, los labios, el tronco, las extremidades y la región temporal (la sien).

En la cirugía de Mohs, se trabaja conjuntamente con el laboratorio de Anatomía Patológica y con anestesiología. El cirujano comienza a extirpar con el paciente convenientemente sedado y, cuando ha logrado extraer la primera capa de tejido, va al laboratorio y analiza, junto al especialista y en el microscopio, la muestra con el fin de conocer todos los datos del tumor. El dermatólogo Jorge Suárez lo explica de forma muy gráfica: «El Mohs implica que el cirujano baje al laboratorio, pueda contactar de forma directa con el patólogo, oriente la pieza, lo veamos de forma conjunta en el microscopio, porque si no la posibilidad de que salga mal es muy alta».

La principal fortaleza de esta cirugía radica en el control completo de los márgenes tumorales durante el acto quirúrgico, lo que permite «una evaluación exhaustiva del tejido extirpado y garantiza la eliminación total del tumor»

La principal fortaleza radica en el control completo de los márgenes tumorales durante el acto quirúrgico, lo que permite, dice el doctor Herrera, «una evaluación exhaustiva del tejido extirpado y garantiza la eliminación total del tumor preservando, al mismo tiempo, la mayor cantidad posible de tejido sano. A diferencia de la cirugía convencional, en la que se analizan únicamente pequeñas muestras representativas de los márgenes mediante cortes verticales seriados, lo que supone evaluar menos del 1% del perímetro tumoral, la técnica de Mohs permite analizar la totalidad de los márgenes periféricos y profundos, mediante cortes horizontales que examinan el 100% del borde quirúrgico».

En el microscopio

La patóloga Elisa Gallego subraya a SUR: «El tejido que trae el dermatólogo personalmente lo pintamos de distintos colores para orientación de la muestra, porque luego cuando lo congelamos y cortamos en un criostato, para no perder la orientación a la hora de cortarlo, los colores nos dicen qué área de muestra estamos viendo y a qué parte de la piel corresponde, para que en el caso de que haya un tumor, ampliamos con el cirujano por esa zona». El doctor Herrera apostilla: «Ella nos dibuja un mapa que nosotros trasladamos a la piel».

«La diferencia con el tejido procesado normal es que este se congela en vez de fijarse en formol, la congelación es rápida y, en ese momento, se hacen unos cortes y lo vemos al microscopio y comprobamos si lo que está afectado es la zona profunda de la muestra, vemos dónde puede estar la afectación y eso se traslada a la imagen que ellos tienen del paciente para saber por dónde hay que seguir resecando», precisa la doctora Gallego.

«La cirugía de Mohs permite resecar únicamente el tejido afectado guiándose por el análisis microscópico inmediato. En contraste, la cirugía convencional utiliza márgenes de seguridad estimados (habitualmente entre cuatro y diez milímetros), dependiendo del tipo tumoral: diversos estudios estiman que esta técnica permite un ahorro de tejido sano de entre el 20% y el 40%, lo cual resulta especialmente relevante en áreas anatómicas complejas donde pequeñas pérdidas de tejido pueden provocar secuelas funcionales o estéticas significativas», aclara el también profesor Enrique Herrera.

El hecho de salvar una mayor extensión del piel de la extirpación es fundamental para no dejar marcas en la cara, ya que la mayor parte de estos cánceres son detectados en párpados, boca, el cuero cabelludo o la sien

José Cruz, especialista en Anestesiología y jefe del Bloque Quirúrgico del Clínico, precisa que «hay que esperar a que, con el paciente en una situación de anestesia general o de sedación profunda con anestesia local, vuelva la información con los resultados del patólogo: esperamos a que se confirme si hay que continuar ampliando la pieza en la resección de la lesión o hemos terminado. A veces se procede a la extubación o esperamos incluso que suba, porque en ocasiones hay que hacer la plástica después de la lesión extirpada, es decir, se extirpa el tumor y no se cierra hasta que no se sepa exactamente si hay que seguir avanzando o no».

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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