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La 'operación traslado' aboca a una odisea burocrática de años: la Audiencia está resolviendo ahora los casos de la avalancha de 2021

La 'operación traslado' aboca a una odisea burocrática de años: la Audiencia está resolviendo ahora los casos de la avalancha de 2021
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El proceso es complejo y faltan funcionarios policiales para realizar las identificaciones con rapidez Leer

La operación del Gobierno para realojar a los inmigrantes llegados a Ceuta desde Marruecos durante la avalancha del 30 de julio y tramitar su solicitud de asilo o iniciar su devolución a sus países de origen va a abocar a una odisea de años por las complejidades burocráticas del proceso y por la falta de funcionarios para realizar las identificaciones con rapidez. Mientras la UE presiona a España para que ninguno de ellos pase a la Península, y en un contexto en que las autoridades no aciertan aún a cuantificar a los protagonistas, el dispositivo arrancó ayer a trompicones, 21 días después de una entrada masiva sin precedentes.

La resolución de un procedimiento de petición de asilo como el que ahora emprenden los migrantes llegados a Ceuta puede demorarse durante años, tal y como demuestra que sigan en marcha procesos abiertos en la anterior crisis migratoria, la que hace más de un lustro, en mayo de 2021, provocó Rabat al dejar franco el paso a la ciudad autónoma. La Sala de lo Contencioso Administrativo de la Audiencia Nacional sigue resolviendo casos de aquella oleada, recursos presentados contra la negativa del Ministerio del Interior a conceder protección internacional.

En una sentencia notificada en junio, la Sala de lo Contencioso rechazaba el recurso de un marroquí que «entró en nuestro país, concretamente a Ceuta, el pasado día 17 de mayo de 2021 [fecha de la oleada de migrantes]. Una vez en nuestro país solicitó asilo con fecha 12 de agosto de 2021».

«De la documentación obrante en el expediente», indica el tribunal, «no resulta acreditado, ni aun de forma indiciaria, que el solicitante de asilo haya sufrido persecución personal e individualizada en su país por alguno de los motivos previstos en la Convención de Ginebra de 1951. Los hechos alegados por el actor sobre la mala situación económica y política de su país y el temor fundado sobre su vida en caso de retorno al mismo no solo no se han acreditado, sino que esa mala situación ninguna relación tienen con alguno de los motivos determinantes de la concesión de la condición de refugiado, que se refieren, como se ha expuesto, a motivos de raza, religión, nacionalidad, opiniones políticas, pertenencia a determinado grupo social, de género u orientación sexual».

Lo mismo se le responde en junio a otro marroquí que «entró en España el día 18 de mayo de 2021, llegando a nado a la playa ceutí de El Tarajal desde Castillejos, en la entrada masiva de inmigrantes que se produjo en esa fecha». Para que se le concediera la condición de refugiado, describía la situación económica de Marruecos y la falta de respeto a los derechos humanos, sin éxito ante el tribunal.

Se deniega en el 94% de los casos

Como en estos casos, la práctica totalidad de solicitudes presentadas por marroquíes son rechazadas por Interior y, posteriormente, por la Audiencia. Según datos de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado(CEAR), en 2025 hubo 3.003 solicitudes de marroquíes y sólo se dio el estatuto de refugiado al 5,4%, mientras que en los cinco primeros meses de 2026 hubo 1.266 peticiones y se concedió a apenas el 6%. La media en el conjunto de nacionalidades oscila entre el 12% y el 15%, inferior a la media europea.

En la mayor parte de los casos, los marroquíes alegan que buscan escapar de la miseria y aprovechar las oportunidades laborales es España y eso no es un motivo legal para obtener el asilo, como repiten numerosísimas sentencias. Para que se conceda, tienen que existir indicios de temor fundado a una persecución. Sí es más fácil otorgarlo a personas LGTBI o a opositores políticos que han estado en la cárcel. Aun así, los marroquíes se han acostumbrado a pedir asilo en los últimos años y es previsible que buena parte de los que ahora están en Ceuta lo haga. Son el 80% de los que se encuentran en la ciudad autónoma y sus solicitudes, aunque sean denegadas, tendrán que seguir todos los pasos del proceso.

«La parte recurrente a estos efectos invoca la situación de bajo nivel de vida que se ofrece en Marruecos y su voluntad de rehacer su vida en España, país que le ofrece más oportunidades laborales y la protección del estado de bienestar. [...] No se pone en duda la legitimidad de los argumentos, [...] pero las dificultades socioeconómicas en el país de origen no justifican la concesión de la protección internacional», indica otra resolución de la Audiencia sobre la entrada masiva de 2021.

Una recientísima sentencia de julio, igualmente denegatoria del asilo pedido en 2021, subrayaba «que el Parlamento Europeo y el Consejo ratificaron el 18 de diciembre de 2025 que Marruecos es un país seguro». El PP ha empleado esa declaración de país seguro por parte de la UE para reclamar al Gobierno que agilice las devoluciones, si bien eso no impide que los inmigrantes hagan su petición.

18 meses

El proceso comienza con una toma de datos de los inmigrantes en la que se detectan posibles vulnerabilidades y, a partir de ahí, se solicita el asilo o se aplica la devolución a través de la Ley de Extranjería. La notificación de la admisión a trámite o denegación del asilo suele ser rápida -un máximo de dos semanas-, pero la respuesta definitiva tarda de media 18 meses, según los datos de CEAR.

En caso de denegación, los solicitantes pasan a la irregularidad. La mayoría suele recurrir esta decisión por lo contencioso. En ese tiempo pueden ser devueltos a su país, pero las fuentes conocedoras de estos expedientes aseguran que esto ya no suele hacerse. «El número es pequeño porque es un procedimiento muy costoso ya que, salvo en el caso de Marruecos, es difícil que los países acepten la devolución», señalan.

Lo que está ocurriendo en Ceuta es que no hay suficientes funcionarios policiales para realizar los triajes previos a las entrevistas de asilo. El presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, cifró ayer en «entre 25 y 30 al día» los expedientes de devolución que resuelve la Policía Nacional, una cifra que consideró insuficiente para devolver la normalidad a la ciudad. «A este ritmo no saldrían de Ceuta las personas que han llegado por lo menos en un año», advirtió.

Fuentes de CEAR añaden que se realizan cuatro entrevistas de asilo por la mañana y cuatro por la tarde y confirman la «falta de medios». Sin ese triaje no se puede solicitar el asilo ni iniciar la devolución.

Además de la mayoría de inmigrantes marroquíes, también hay ciudadanos -la mayoría hombres- procedentes de Sudán y Yemen, y también de Palestina, con altos índices de concesión de asilo debido a la guerra.

"Inasumible"

La ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz, anunció ayer en una entrevista en La Sexta que va a ser posible «acelerar la confección de los expedientes» al haberse producido ayer por la mañana el traslado de los subsaharianos y marroquíes que estaban en la playa del Trampolín a las 1.800 plazas de acogida que se activaron en dos espacios públicos de la ciudad autónoma, aunque, horas después del realojo, cerca de 500 magrebíes volvieron a instalarse en la playa, informa Marta Belver.

No quiso Saiz concretar el número de inmigrantes que quedan en Ceuta. Sí se sabe algo más en el caso de los menores de edad. En una entrevista en la Ser, el secretario de Estado de Juventud e Infancia, Rubén Pérez Correa, habló de unos 2.400 o 2.500, pero se ha mostró convencido de que «hay muchos más». Él mismo reconoció que «va a ser un número que no ha tenido nunca el sistema de protección ceutí, ni siquiera en 2021». «Estamos hablando de un contingente en unos números inasumibles, inasumibles incluso aunque quisiéramos cuantificar o quisiéramos establecer aquí un sistema de protección que fuera capaz de absorberlos».

Fuente original: Leer en El Mundo - España
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