Rusia ha violado el artículo 5 de la OTAN, ha atacado territorio Aliado y comienza la respuesta a esa incursión en territorio aliado: movilización de soldados y un plan en el que la Alianza asume que habrá «centenares de heridos» diarios. Ese es el escenario en el que este año, por tercero consecutivo, se va a desarrollar el la base alemana de Ulm el Steadfast Foxtrot 2026, un ejercicio liderado por el teniente general Kai Rohrschneider y bajo el mando del Cuartel Conjunto de Apoyo y Habilitación Aliado (JSEC) de la OTAN. Unas maniobras que se desarrollarán entre el 16 y el 24 de marzo con la presencia de 24 naciones aliadas, en un cuartel en el que España tiene un peso clave, con nueve puestos designados, como el Director de Comunicación o el subjefe de Estado Mayor.
Este año, prepararse para evacuar heridos y cómo actuar para proteger a los ciudadanos del territorio OTAN es la clave en estos ejercicios. Tal y como explica el general Rohrschneider en conversación exclusiva con EL MUNDO, «el primer objetivo para el que nos entrenamos no es para responder a una agresión, sino para detenerla», detalla a través de una videoconferencia. Porque la OTAN cree que un ataque de Rusia, antes de una escalada mayor, debería ser detenido en la misma línea defensiva, sin que cruce la frontera del territorio aliado. Si eso no sucediera, se preparan para otro tipo de respuestas.
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- Redacción: MARINA PINA (Enviada especial)Zaragoza
El teniente general no se atreve a cifrar cuántos soldados supondrían un primer despligue. Sí reconoce que en este sentido hay dos desafíos:«La velocidad y la escalada de la fuerza». Asume que la OTAN tiene que ser «rápida» y también que todo el engranaje funcione. Para ello se realizan este y otros ejercicios:«Estamos preparando todo el sistema de reforzamiento y sostenibilidad para apoyar una escala de movimiento de tropas dentro de Europa de hasta 800.000 soldados», detalla. Ese sería el número máximo de militares involucrados en una respuesta a Rusia. «En cuanto al tiempo, estaríamos hablando de un despliegue de tres meses», continúa.
Este año, por primera vez, en el ejercicio que desarrollarán en Ulm realizarán un Rehearsal of Concept Drill -algo así como un ensaño de simulacro-. En las ediciones pasadas el trabajo era un War Game -juego de guerra- con distintas posibilidades. Con la experiencia adquirida, esta edición desarrollan un plan real «donde cada persona es relevante y va informando de cada paso que da», así esperan conseguir «un plan que al final sea más efectivo». La pregunta a la que tratan de dar respuesta con los 'juegos médicos' es la siguiente: En un escenario de guerra, «¿cómo podemos evacuar a los soldados heridos, a los pacientes, de la zona de combate a la guerrilla? ¿Por qué es eso un desafío? Porque normalmente las naciones lo hacen. Cada nación es responsable de sus heridos. Sin embargo, es necesario que lo hagamos a nivel multinacional», explica el general. «Que un soldado español pueda ser atendido en Alemania, por ejemplo» describe.
Reconoce que hasta ahora nunca lo han hecho, y que los países trabajarán para dar un paso más en coordinación. «Lo importante es cómo asegurarnos que todos los pacientes sean llevados fuera de la zona de combate, a zonas donde luego puedan ser distribuidos para el tratamiento médico que necesitan. Lo que intentamos hacer cada vez más es tratar de incorporar al sector de salud civil a esto. Porque es claro que el problema [en un escenario de guerra real] será un gran desafío para cada sistema de salud de la sociedad. No es un problema militar solo», recuerda. Según explica, son los Mandos de Operaciones de cada país los encargados de coordinar con los hospitales civiles las actuaciones en caso de que este escenario suceda. Y ellos trabajan con miles de heridos al día.
La OTAN tiene interés por publicitar este ejercicio y dar a conocer cómo se están preparando. ¿Puede Rusia ver esto como una amenaza? «No, si dicen que es una amenaza, eso sería propaganda», afirma. «No estamos moviendo material, solo simulamos o hablamos de ello. No creo que se vea eso como una amenaza. Y somos tan transparentes como podemos ser. Estamos preparando y pensando en cómo podemos mejorar la defensa de la OTAN», insiste.
Pero estos ejercicios son imprescindibles para afinar la precisión. Porque el teniente general es muy claro, ante un posible ataque afirma «rotundamente sí» estaríamos preparados. Pero matiza: «Si me pregunta si yo soy capaz de detener a Rusia, diría que podemos hacer cosas. Pero, en el estado de preparación en el que estamos actualmente, las consecuencias en el lado civil serán muy, muy serias», advierte. No sólo a nivel de bajas, sino a nivel económico. «El riesgo es muy alto, un ataque militar no debería tener consecuencias irreparables para la economía».
Desde su puesto militar, no político, el general elude opinar sobre la negativa del presidente de Gobierno, Pedro Sánchez, de aumentar el gasto en Defensa a más del 2% del Producto Interior Bruto, sin embargo, sí explica la necesidad de invertir en la materia. «Puedo explicar los requerimientos militares que necesitamos cumplir. Y puedo decirles que podemos detener con éxito a Rusia. Y si esa detención exitosa falla porque los rusos hacen algo extremadamente estúpido, entonces somos capaces de defendernos con éxito. Eso es lo que puedo decir. Eso es lo que nos ofrece la OTAN, eso es lo que nos ofrece a las naciones. Cuánto dinero las naciones necesitan para gastar en eso... Hay algunas cosas que se pueden resolver con dinero», explica. «La discusión sobre el gasto de la defensa desde un punto de vista puramente militar, es muy política, porque se trata de compromiso. Solo puedo decir que los requerimientos militares están ahí, son reales, existen. Pero cómo las naciones responden a eso, es, al final, una pregunta para cada nación. Cada nación tiene que decidir cómo está haciendo eso», añade.
En su experiencia «España responde muy bien» en el ejercicio y en el funcionamiento del cuartel que él dirige. «Espero visitar el país en unas semanas porque hace poco el General del Mando de Operaciones me visitó. Desde un punto de vista militar, no hay ninguna queja sobre España».