Efectivos de las fuerzas especiales danesas realizando maniobras en Groenlandia.
Observatorio de la Defensa La OTAN ultima en el Ártico el 'Cold Response' con el pulso entre EE UU y Dinamarca por Groenlandia de telón de fondoTropas de Estados Unidos y Dinamarca "simularán", junto a otros países de la Alianza, escenarios de guerra en el Ártico.
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Yolanda Rodríguez Publicada 14 enero 2026 13:28h Actualizada 14 enero 2026 13:28hLas claves nuevo Generado con IA
La OTAN prepara el ejercicio Cold Response 2026 en Noruega para reforzar la defensa del Ártico ante el aumento de tensiones geopolíticas.
El ejercicio reunirá a entre 20.000 y 25.000 soldados de hasta 15 países aliados, incluyendo EE UU, Dinamarca, España, Reino Unido, Francia y Alemania.
Las maniobras, en condiciones árticas extremas, buscan demostrar capacidad de disuasión y respuesta militar ante posibles amenazas en el Alto Norte.
El trasfondo del ejercicio es la creciente rivalidad estratégica por Groenlandia entre EE UU y Dinamarca, lo que añade tensión política a la cooperación militar.
En plena escalada verbal en torno a Groenlandia del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien ha llegado a asegurar que la controlará “de una forma u otra”, la OTAN ultima los preparativos del ejercicio Cold Response 2026, diseñado para reforzar la defensa del flanco más septentrional de la Alianza en un momento en que el Ártico se consolida como uno de los principales tableros de la rivalidad estratégica global.
Las maniobras reunirán en Noruega a marines estadounidenses y unidades de élite danesas junto a contingentes de otros países aliados, en un entorno extremo marcado por temperaturas bajo cero, terrenos inhóspitos y enormes exigencias logísticas.
Más allá del adiestramiento, el ejercicio tiene una clara lectura geopolítica: demostrar capacidad de disuasión y de respuesta militar en el Alto Norte.
La OTAN sopesa reforzar "colectivamente" el Ártico para contener las amenazas de Trump contra GroenlandiaUn despliegue que coincide con la decisión de los embajadores de la Alianza de reforzar su presencia en el Ártico ante una presión estratégica al alza por las declaraciones de Trump, sobre su interés en hacerse con Groenlandia, territorio autónomo bajo soberanía danesa. Un pulso político que añade fricción interna a un tablero ya cargado de simbolismo estratégico.
Pese a ese tono de alerta, las maniobras no se desarrollarán en Groenlandia, sino en el norte de Noruega, en Camp Viking, cerca de Øverbygd, al sur de Tromsø, uno de los principales enclaves para el adiestramiento ártico de la OTAN.
Según el calendario oficial de la Alianza y del Ejército noruego, Cold Response 2026 se prolongará durante 17 días, entre el 2 y el 19 de marzo. El ejercicio se enmarca en la estrategia general de la OTAN de aumentar su presencia en el Alto Norte y garantizar su capacidad de operar “en cualquier condición” climática y geográfica.
La comandante de la base militar estadounidense de Pituffik, en Groenlandia, Susannah Meyers, junto al vicepresidente estadounidense, JD Vance, durante su visita el pasado 29 de marzo. Reuters
Aunque no se han difundido cifras definitivas, el Ministerio de Defensa noruego estima la participación de entre 20.000 y 25.000 soldados procedentes de entre diez y quince países aliados.
Entre ellos figuran Suecia, Finlandia, Canadá, Francia, Alemania, Países Bajos e Italia. Salvo cambios de última hora, también está prevista la participación de España, con tropas de montaña y boinas verdes del Mando de Operaciones Especiales, veteranos en este tipo de adiestramientos y presentes ya en las ediciones de 2022 y 2024.
La OTAN advierte del papel de China y Rusia en el Ártico: "No estudian las focas, quieren saber nuestras capacidades"El ejercicio Cold Response tendrá como eje un gran desembarco anfibio y simulaciones de combate tierra adentro, concebidas para recrear escenarios de alta intensidad en condiciones árticas por su dureza extrema.
La OTAN los define como “operaciones de alta intensidad y multidominio en clima ártico”, una formulación que conecta con la convicción, ampliamente compartida entre analistas de defensa, de que un eventual conflicto con Rusia tendría en el Ártico uno de sus escenarios centrales.
El Ministerio de Defensa noruego subraya que las maniobras “demuestran la unidad de la OTAN, la fortaleza de la defensa total noruega y la capacidad de la Alianza para disuadir amenazas en el Gran Norte”.
Sin embargo, evita detallar por ahora la lista definitiva de países participantes. En ese contexto, queda abierta la incógnita de si la Alianza será capaz de sentar en el mismo ejercicio a dos socios tan tensionados diplomáticamente como Dinamarca y Estados Unidos, en función de cómo evolucione el pulso político entre ambos.
Tradicionalmente, los primeros en confirmar su presencia son Estados Unidos y el Reino Unido. De hecho, fuerzas británicas ya se encuentran desplegadas en Camp Viking: a comienzos de año, 1.500 efectivos de los Royal Marines llegaron a Noruega para iniciar su adiestramiento anual en condiciones árticas.
Estos últimos, especialistas en guerra en frío y montaña, están acompañados de vehículos todo terreno y helicópteros de la Commando Helicopter Force, desplegados en la base aérea de Bardufoss en el marco de la Operación Clockwork.
Marines de la Royal Navy
Pocos días después, Londres expresaba junto a otros cinco países europeos —España incluida— su apoyo explícito a Dinamarca frente a las presiones estadounidenses, subrayando el delicado equilibrio político que rodea a Cold Response 2026.
Estados Unidos, por su parte, utiliza estas maniobras para poner a prueba la capacidad de despliegue rápido de su Marine Air Ground Task Force, en particular de la I Fuerza Expedicionaria, que integra infantería de marina, blindados, artillería y apoyo aéreo.
El reto central para el Pentágono es comprobar su capacidad para proyectar fuerza en costas heladas, desembarcar equipamiento pesado y operar con rapidez en un entorno extremadamente hostil.
Desde la óptica de la OTAN, el ejercicio busca ensayar una defensa a gran escala del llamado Gran Norte. Pero el interior de los territorios árticos penaliza a las grandes unidades, dependientes de un apoyo logístico masivo para sobrevivir en temperaturas extremas y sin recursos cercanos. Es, más bien, el terreno natural de pequeñas unidades, vehículos ligeros y aeronaves de reducido tamaño.
Perfiles clave de las fuerzas danesas
En ese contexto encajan dos perfiles clave de las fuerzas danesas. Por un lado, la legendaria Patrulla Sirius, un grupo de apenas un centenar de superespecialistas —algunos de origen inuit— desplegados en el extremo noreste de Groenlandia con motos de nieve y trineos tirados por perros.
Por otro, el Arktisk Kommando, una unidad de infantería mixta de creación más reciente, nutrida en parte con efectivos de Sirius y concebida como fuerza escalable con apoyo naval.
Esta última es la llamada a compartir escenario en el Ártico noruego con los estadounidenses y el resto de aliados durante Cold Response 2026. Su especialidad no se limita a operaciones quirúrgicas en territorio helado: también actúa como elemento de alerta temprana y enlace sobre el terreno para grandes fuerzas navales.
Probablemente quedará entre los presentes el recuerdo de posibles momentos de fricción —si no de relación glacial— entre daneses y estadounidenses si finalmente coinciden en el ejercicio.
La actitud de Trump hacia Dinamarca y hacia sus especialistas en la guerra del Polo Norte no contribuye, por ahora, a rebajar la tensión que rodea a uno de los ejercicios más sensibles de la OTAN en años.