Socia desde que nació y abonada, a sus tres años canta el himno a pleno pulmón y forma parte de la tercera generación de «boquerones» de su familia
Regala esta noticia Añádenos en Google Lola, junto a su padre y su abuelo, ambos Juani. (C. Pinto) 17/06/2026 Actualizado a las 00:04h.Cuando Lola coge el móvil un ratito no es para jugar ni para ver series de dibujos animados. «¿Qué estás viendo?», le pregunta su 'tata' ... Cristina. «Pues a Chupe y al Málaga», contesta ella con una sonrisa mientras observa en la pantalla a su jugador favorito. La pasión blanquiazul no entiende de edades, pero sí de costumbres y herencias de familia: desde que Lola nació es socia del Málaga y desde esta temporada, abonada. La pequeña de tres años sigue así una tradición que va de padres a hijos. Su abuelo Juani llevaba a su padre a La Rosaleda desde que tenía ocho años y ahora es su padre, también llamado Juani, el que la sube a hombros cada día de partido para ir al estadio, uno de los planes favoritos de la pequeña. «Recuerdo que yo lo traía a él y se sentaba en mis piernas. Es muy emocionante ver cómo ahora también viene mi nieta», detalla con ojos llenos de ilusión el abuelo, Juani Agudo, en una entrevista con SUR.
Lola, junto a su tía María, su abuelo Juani y su padre Juani, en diferentes partidos. . (Sur)Antes de cada partido no falla la parada en el Oasis, uno de los bares de previa. Allí, Lola se lleva todas las miradas: vestida del Málaga o con su camiseta de diseño especial en la que se ve a ella misma con la equipación y dos trenzas de peinado, al principio parece tímida, pero si se le habla del Málaga o de Chupe empieza a perder la vergüenza. Canta el himno, enseña sus fotos con el jugador, a quien ya conoce y con quien salió al campo en unos de los partidos, e incluso comenta las ganas que tiene de ver el partido. «Venga, papá, vamos para el estadio ya», empieza a insistir la pequeña cuando falta media hora para que comience el partido.
«Estamos disfrutando mucho todos en familia, sobre todo por el momento que está viviendo el equipo… Y cuando veo a mi niña vestida del Málaga… Es muy ilusionante, alguna que otra vez me he emocionado», confiesa Juani, el padre de Lola, que asegura que «la única música que escucha son las canciones del Málaga». Para él, ir con su padre, su hermana y su hija a La Rosaleda es más que especial: «Un orgullo que tu hija sea malaguista, porque podría ser de cualquier otro equipo, pero no… Hay que vivir y saber sufrir para ser de este equipo», explica Juani.
Chupe es el jugador favorito de Lola. . (Sur)Ve las entrevistas a Chupe, se sabe todos los cánticos del Málaga… Pero también tiene un ritual cada noche antes de dormir: «Va y le da un beso al escudo», desvela entre risas el padre de Lola. «Tenemos a un conocido en común con Chupe y el otro día estuvo en Antequera y fuimos a verlo. Lola se echó unas fotos con él, le firmó la camiseta y pasó un rato con el jugador… Para ella es su ídolo, dice que se quiere tatuar su nombre», cuenta Juani.
Cánticos desde el Fondo Sur
Después de estar en la previa, ver los vídeos del Málaga y hablar con los aficionados antes de entrar al estadio, Lola entra en La Rosaleda con su padre, su abuelo y otros familiares para vivir uno de los momentos más especiales y emocionantes. Cuando la pequeña canta el himno, alza la bufanda y mira para el campo, a cualquiera se le cae la baba. Efectivamente, se sabe el himno al completo y canta con todas sus fuerzas desde su asiento de la grada, justo encima de la animación del Frente Bokeron: «Y durante el partido también hace todos los cánticos del estadio», explica su padre.
Ella no quiere perderse ningún partido, excepto cuando son muy tarde: «Como sólo tiene tres añitos tenemos que decirle alguna 'mentirijilla' para que entienda que no puede venir… Si el partido es en domingo y termina a las once de la noche, mientras salimos, cogemos el coche y vamos de vuelta para Antequera se hace demasiado tarde para ella», aclara su padre, Juani. Ha pasado pocas veces, pero en esas ocasiones, Lola tampoco se pierde el partido, ya que se lo pone con su madre, Conchi, y sigue disfrutando de su pasión malaguista desde casa.
Lo de Lola es una herencia malaguista que comenzó con la pasión de su abuelo Juani, continuó con la de su padre y sigue con la de ella y el resto de familia que asiste a cada partido. El sentimiento blanquiazul de los Agudo Solís ha provocado en ella una pasión inexplicable y una tradición que jamás se olvidará.
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