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Economía

La plusvalía municipal se dispara desde 2020 hasta un 650% en las principales capitales

La plusvalía municipal se dispara desde 2020 hasta un 650% en las principales capitales
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El Impuesto sobre el Incremento de Valor de los Terrenos de Naturaleza Urbana (IIVTNU), conocido como plusvalía municipal, ha experimentado un notable incremento en las principales ciudades españolas desde 2020, con subidas que van desde el 275% hasta el 650%. Leer
Mercado InmobiliarioLa plusvalía municipal se dispara desde 2020 hasta un 650% en las principales capitales
  • BEATRIZ AMIGOT
Actualizado 15 JUN. 2026 - 12:22Vista aérea de la ciudad de Madrid.DREAMSTIMEEXPANSION

El Impuesto sobre el Incremento de Valor de los Terrenos de Naturaleza Urbana (IIVTNU), conocido como plusvalía municipal, ha experimentado un notable incremento en las principales ciudades españolas desde 2020, con subidas que van desde el 275% hasta el 650%.

Así lo revela el último informe sobre el Impuesto sobre el Incremento del Valor de los Terrenos de Naturaleza Urbana y su impacto en la compraventa de viviendas de nueva construcción, elaborado por EY para Asprima.

Madrid encabeza la subida con un 650%, seguida de Sevilla con un 500%, mientras que Málaga y Zaragoza tienen aumentos del 305% y Barcelona del 275%. "Este sobrecoste se añade al conjunto de costes que soporta la promoción y termina repercutiendo, directa o indirectamente, en el precio final de la vivienda nueva, lo que dificulta especialmente el acceso a la compra para los jóvenes", destaca Asprima en un comunicado. En este sentido, el porcentaje de menores de 35 años con vivienda en propiedad ha caído del 70% en 2005 al 30% en 2025.

Este impuesto se aplica sobre el aumento de valor experimentado en los terrenos urbanos cuando se produce una transmisión de la propiedad, ya sea por venta, herencia o donación. Hay que recordar que la plusvalía municipal en las compraventas la paga el vendedor (en la obra nueva recae en el promotor); sin embargo, en las donaciones la debe abonar el que recibe la vivienda y en las herencias, los beneficiarios.

El análisis de EY asegura que en una vivienda de obra nueva de 300.000 euros, la plusvalía municipal ha pasado de 1.296 euros en 2020 a 6.480 euros en la actualidad, lo que supone una diferencia de 5.184 euros. "Este incremento no responde a una mayor revalorización real del suelo, sino al cambio en el método de cálculo del impuesto y al aumento de los coeficientes aplicables a los periodos cortos de tenencia, que son precisamente los habituales en la actividad promotora", explica el informe.

El análisis señala que España constituye una anomalía en el contexto europeo por la acumulación de figuras tributarias municipales vinculadas a la promoción, construcción, tenencia y transmisión de vivienda nueva. Esta estructura fiscal no encuentra un equivalente funcional en los principales modelos europeos analizados y contribuye a que una parte significativa del precio de la vivienda no responda al valor del inmueble en sí, sino a la carga fiscal incorporada al proceso de producción y adquisición.

El informe de EY para Asprima advierte, además, de que el problema se agrava porque el coeficiente del 0,15 termina funcionando, en la práctica, como un coeficiente de aplicación generalizada, sin una adaptación suficiente a las diferencias entre mercados inmobiliarios locales. Este mismo parámetro puede operar tanto en grandes capitales con mercados tensionados como en municipios donde el precio de la vivienda ha permanecido estable o incluso ha caído, generando una desconexión entre la base imponible del impuesto y la evolución real del valor del suelo.

Propuestas para mitigar el impacto de la plusvalía

Como medidas para mitigar esta situación, el estudio plantea tres posibles soluciones para adaptar el impuesto a la realidad económica del sector y reducir su impacto en el precio final de la vivienda.

La primera consiste en permitir la deducción de los costes de promoción y urbanización del valor de transmisión, o incorporarlos al valor de adquisición. De este modo, el impuesto gravaría únicamente el incremento real de valor del terreno y no los costes de producción necesarios para transformar el suelo en vivienda.

La segunda propuesta es la introducción de una bonificación obligatoria en el IIVTNU para empresas promotoras y constructoras, similar a la ya existente en el IBI. El fundamento es que, para una promotora, el suelo es su materia prima, del mismo modo que el acero o los componentes lo son para un fabricante de automóviles. En ningún otro sector productivo se confunde el incremento de valor derivado del proceso de fabricación con una plusvalía pasiva. Sin embargo, en la promoción inmobiliaria, el IIVTNU termina gravando parte de ese proceso de transformación como si fuera una revalorización automática del suelo, ignorando que los inmuebles destinados a la venta son existencias en transformación y no activos patrimoniales mantenidos para su revalorización.

Esta asimetría, única en el tejido empresarial español, encarece artificialmente la vivienda nueva y penaliza precisamente la actividad que más resulta necesaria para ampliar la oferta y contener los precios.

La tercera medida permitiría a los ayuntamientos declarar la promoción de vivienda como actividad de especial interés municipal, con la aplicación de bonificaciones ya contempladas en la normativa vigente.

"La implementación de estas medidas permitiría reducir la carga fiscal que actualmente recae sobre la vivienda nueva, disminuir los precios y facilitar el acceso a la compra de la vivienda, especialmente para los jóvenes", concluyen desde Asprima.

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Fuente original: Leer en Expansión
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