La Policía Nacional ha localizado en Ceuta un pasadizo subterráneo en una nave del polígono de El Tarajal y trata de determinar si la estructura formaba parte del dispositivo clandestino utilizado por una red dedicada al tráfico de hachís desde Marruecos hacia España y Francia. El hallazgo se ha producido en el marco del gran operativo desplegado esta semana contra una organización con base en la ciudad autónoma y ramificaciones en Andalucía y Galicia, una investigación que, según la versión policial, ha permitido desmantelar la compleja infraestructura con la que la trama operaba en la frontera sur.
La nave registrada se encuentra en una de las franjas más sensibles del perímetro fronterizo. Su parte trasera da al muro y a la valla de separación con Marruecos. En el interior, en la parte española, efectivos de los Bomberos de Ceuta trabajan con mangueras para achicar el agua acumulada y facilitar que los agentes avancen en la inspección del pasadizo. Sobre la zona, además, la Policía emplea un dron para revisar la cubierta de las naves y la franja próxima a la frontera.
Según fuentes consultadas por este diario, la galería hallada podría tener continuidad hacia el otro lado del vallado. Esas mismas fuentes sitúan la posible salida exterior, ya en territorio marroquí, en un punto especialmente delicado, junto a unas garitas de vigilancia utilizadas por las fuerzas auxiliares marroquíes y bajo control de la Gendarmería Real. La conexión no ha sido confirmada de forma oficial y tampoco consta por ahora que los investigadores hayan acreditado una desembocadura operativa en Marruecos, pero esa es una de las principales líneas de trabajo abiertas mientras prosigue la intervención a ambos lados de la frontera.
Fuentes consultadas por este diario añaden que la estructura soterrada presentaría una configuración similar a la de una gran tubería enterrada. Esa descripción, a falta de un examen técnico completo, refuerza la hipótesis de una obra pensada para asegurar el tránsito oculto de mercancía bajo la franja fronteriza. Si se confirmara que fue utilizada para introducir droga desde Marruecos, el alcance del hallazgo sería especialmente grave por la ubicación de esa posible salida exterior, en una zona sometida a vigilancia permanente por parte de las fuerzas marroquíes.
La operación contra esta red de narcotráfico ha movilizado a más de 250 agentes en distintos puntos de Andalucía, Galicia y Ceuta. El balance provisional facilitado por la Policía Nacional eleva a 15 los detenidos y a 29 los registros practicados hasta ahora, con la intervención de cerca de un millón y medio de euros y 66 equipos de comunicación. La investigación judicial arrancó hace algo más de un año y estuvo centrada desde el principio en una estructura ceutí que, según la Policía, operaba de forma constante con envíos de hachís producido en Marruecos y con destino final a España y Francia.
En una primera fase de la investigación, los agentes interceptaron en Almería un cargamento de 15.000 kilos de hachís. A partir de ese golpe, la Policía logró identificar a quienes negociaban la droga en origen, cerraban su entrega y organizaban su posterior transporte hacia distintos puntos de Europa. Según el relato policial, la red contaba para ello con una amplia logística de vehículos y con el apoyo de un importante narcotraficante de La Línea de la Concepción, a quien se atribuye la capacidad de mover narcolanchas hasta el continente africano y asegurar el cruce del Estrecho.
Es en Ceuta donde los investigadores sitúan una pieza esencial de esa maquinaria. La nota policial habla de una infraestructura "amplia y compleja" que permitía importar toneladas de hachís con seguridad y responder ante los receptores de la droga. El hallazgo del pasadizo en las naves del Tarajal apunta precisamente a ese andamiaje oculto. No se trataría de una simple guardería ni de un almacén de apoyo, sino de una obra soterrada levantada junto a la frontera en una zona especialmente apta para burlar controles y mover mercancía fuera de los cauces ordinarios.
Dos guardias civiles detenidos
El registro devuelve además la atención al mismo escenario que ya quedó bajo sospecha tras el descubrimiento del primer túnel localizado en Ceuta. En aquel caso, sin embargo, no consta a día de hoy que se haya confirmado de forma concluyente una salida en Marruecos. Ese matiz es importante, porque evita presentar como acreditado un extremo que sigue sin estar cerrado públicamente. Lo que sí vuelve a quedar bajo el foco es el polígono del Tarajal, por su proximidad al vallado y por la posibilidad de ocultar bajo sus naves estructuras capaces de facilitar el paso clandestino de mercancía.
En la ciudad autónoma, el operativo ha tenido un peso propio. Fuentes consultadas por este diario sitúan en nueve los registros practicados en Ceuta. Entre los arrestados figura, según esas mismas fuentes, un guardia civil destinado en la ciudad. A ese arresto se suma el de otro agente ya jubilado, detenido en la Península dentro del mismo operativo.
La principal incógnita a estas horas es el alcance real del pasadizo. Los agentes tratan de aclarar si se trata de una galería independiente, de una prolongación de otras estructuras subterráneas o de una vía excavada expresamente para comunicar la nave con el otro lado del perímetro. La utilización del dron y la presencia de los bomberos dentro de la nave reflejan que la inspección no se limita a un registro superficial, sino que busca reconstruir el trazado completo de la estructura y fijar su utilidad real.
Si la galería desemboca efectivamente en territorio marroquí y se confirma que fue utilizada para introducir hachís, el hallazgo volverá a situar al Tarajal en el centro de una evidencia incómoda: la existencia de una infraestructura subterránea al servicio del narcotráfico en uno de los puntos más sensibles de la frontera sur y, además, en un entorno sometido a vigilancia fronteriza permanente.